El Deportivo

Fin a los “puntitos”


Martín Ruiz

Cuando el directivo granadino Douglas Lacayo manifestó su molestia ante la propuesta de jugar “a conveniencia” en la recta final del Campeonato de Béisbol, después de ganar la primera vuelta y con cuatro puntos tener asegurado un pie en la Serie Final, quedó al descubierto la debilidad del sistema de puntos que se está utilizando en el presente torneo beisbolero.
Granada, con cuatro puntos ganados en la primera vuelta, desde el tercer puesto, que brinda dos unidades, completa seis y tiene asegurado un empate. Matagalpa, que es líder de la segunda vuelta, después de finalizar segundo en la primera, completa siete puntos, mientras el Bóer, tercero en la primera y segundo en la fase actual, está con la soga al cuello, con sólo cinco puntos.
Granada puede darse el lujo de ser tercero y aunque pierda todos los juegos que le restan, siempre tiene chance de clasificar a la final, sea por la suma total o por medio de un juego extra, si es que lo empatan. Y ahí es donde el sistema de puntos se vuelve obsoleto, inaplicable para el tipo de eventos que se realizan actualmente.
Los últimos dos años han sido difíciles para el béisbol de Primera División. Varios directivos y hasta patrocinadores han perdido interés en los equipos de sus regiones. Problemas económicos, falta de peloteros o la confección de planteles competitivos han sido causas que han obligado a sus deserciones de los Campeonatos. Incluso, algunos se han retirado molestos por la forma en que se maneja la Liga.
Equipos como San Fernando y Chinandega, finalistas del Nacional 2003-2004, salieron de escena con sus directivos inconformes. León sólo estuvo en la primera vuelta de la temporada 2005, año en que reapareció el Rivas, con el nombre de Rivasur, que terminó tirando la toalla cuando salió “mal reforzado”. La semana pasada, Estelí fue descartado por Feniba, por incumplimientos a los compromisos asumidos.
Aunque esta consideración se hace cuando está por terminar la Liga, es apropiada para dejar sentada la inutilidad del sistema de puntos, cuando ya sólo se cuenta con cuatro equipos en competencia.
En todo deporte, una semifinal se hace con cuatro equipos y los dos que ganen más juegos disputan el banderín. No hay necesidad de dar puntos.
Es posible que en tiempos de la Liga Profesional de los años 50 y 60 le dio atractivo a la competencia. Pero, aunque sucedió hace más de 40 años, esos equipos eran distintos a los que vemos en nuestra Primera División. Se contaba con muchos peloteros extranjeros de calidad y por ende los equipos estaban más equilibrados y había competencia. En la Liga que jugamos, sólo tres equipos tenían nivel y los resultados están visibles. Estelí, que se formó a última hora para completar los cuatro, apenas ganó siete juegos en la primera vuelta y dos en la segunda, uno de ellos en la mesa. Por el contrario, perdió 23 y 25 juegos en ambas fases.
¿Se imaginan que en las Grandes Ligas se usara el sistema de puntos? Se haría un enredo. Ahí todo está bien claro. Gana cada División el equipo que acumula más victorias. Si hay empate, van al juego extra. Después van los playoffs. Nadie se enreda.
Pero aquí no. Nos enredamos porque queremos. Aunque varíe el número de equipos, suelen cambiarse las formas de clasificación y hasta la interpretación de las reglas establecidas.
No se usó el sistema de puntos en la década de los 70, y eso que hubo dos ligas paralelas. Para los 80, la media de participación era de diez equipos, divididos en dos grupos clasificatorios. Los dos primeros de cada grupo clasificaban a la semifinal, que por lo general era cruzada.
Pero los sistemas de competencia fueron cambiando a partir de los años 90, tiempo en que se tuvo por única vez a doce equipos en acción durante tres temporadas consecutivas. Eso fue en las campañas 1989-90, 1990-91 y 1991-92, época en que se llegó a jugar más de cien por temporada.
Eran tiempos en que competían el León, Indios del Bóer, Costa Atlántica, Cachorros de las Segovias, o Estelí, Productores de la UNAG, Toros de Chontales, Dantos de Managua, Frente Sur Rivas, Granada, Chinandega, San Fernando y Carazo. Incluso, para el 92 reaparecieron los Búfalos. Años después, con el retiro de costeños y Dantos, debutaron los Pinoleros.
Todos esos eventos se desarrollaron sin problemas, hasta que aparecieron los “puntos” en la temporada 1995-96. En esa ocasión compitieron ocho equipos y los puntos se adjudicaban de forma descendente, de ocho a uno. Sin embargo, no se determinó juego de desempate para definir posiciones por cada vuelta y en la primera fase se le cedieron cinco puntos a León y Granada, que compartieron el cuarto lugar. Para la segunda vuelta, Bóer y León empataron en el primer lugar y se les dio los mismos puntos, pero al tercer lugar se le dieron los puntos de segundo lugar (7). Por ello, al final del conteo, los Productores del Norte, que fueron terceros en la primera vuelta y cuartos en la segunda, aunque con los puntos del tercero (6), terminaron empatados con Granada y fueron eliminados en juego extra.
Afortunadamente no hubo problemas en la campaña 1998-99, con seis equipos, pero para la de 1999-2000, en la primera vuelta no se definieron los empates por el segundo lugar (León y Chinandega), ni por el cuarto (Rivas y Norte), ante la presión de los directivos que argumentaban que debían recibir puntos por posición, obviando empates, Rivas y Norte fueron favorecidos con un punto y el Bóer con dos. Ante esos movimientos, el San Fernando, que ganó la primera vuelta (6), se desplomó en la segunda, quedándose con un punto, para empatar con el Chinandega, que lo eliminó en juego extra.
Esas manipulaciones se terminaron, pero los directivos y hasta los manager encontraron formas “convenientes” para clasificar, algunas que eran con pérdidas de juego. Sucedió en el 2004 con el Bóer, que después de finalizar tercero en la primera vuelta, dos puntos más que León (5 a 3), en la segunda vuelta “negociaba” por la cuarta posición, pero no resultó la estrategia. León forzó juego extra con San Fernando por el tercer lugar y después con el Bóer, por la clasificación. León ganó los dos juegos.
Y para este año, con sólo cuatro equipos, se insistió en el sistema de puntos, que no ha sido funcional. Por los puntos, hasta el viernes, Matagalpa totalizaba siete puntos, Granada seis y Bóer cinco, ya con Estelí fuera de competencia, algo que sucede por primera vez, terminar una Liga regular con tres equipos.
En la segunda vuelta, Matagalpa le saca cuatro juegos de ventaja al Bóer y 4.5 al Granada. Si el Bóer no escala al primer lugar, todo estará consumado.
Diferente sería si desde un principio la clasificación se hubiera dado por el mayor número de victorias. En esa situación, Matagalpa fuera líder, con 36-17, seguido por Granada (34-20) a dos juegos y medio, y de tercero el Bóer (32-23), a cinco juegos del primer lugar, pero a dos y medio del segundo. La lucha estaría más cerrada y atractiva. No es lo mismo tratar de remontar cuatro juegos que te obligan los puntos, que pelear dos y medio por un segundo lugar en la tabla global de ganados y perdidos.
Es un hecho, los puntos ya no funcionan.