El Deportivo

Historia de conquistas


Emir Alfaro

Sus 25 títulos hablan por sí solos de una institución que tiene la mayor historia en el fútbol nacional.
Es el Diriangén, o como todos los conocen los Caciques del Diriangén, equipo asentado en la ciudad de Diriamba, desde inicios del siglo pasado, cuando ganó su primer título en 1940, según la historia del fútbol local.
Luego de ese título, Diriangén no ha parado en su cosecha de éxitos, llegando a 16 en la “vieja era”, antes de los Campeonatos Nacionales “Ricardo Morales Avilés”, establecidos en 1985.
Ya en los Ricardo Morales, los Caciques logran nueve títulos, incluyendo el del pasado torneo arrebatado de las manos a uno de los más completos clubes de los últimos años, el Real Estelí.
En la nueva era, Diriangén secundó a los Diablos Rojos del América, quienes acababan de ascender a la Primera División Nacional, siendo el primer equipo en la historia del fútbol nacional en ganar un título en su primer año en la máxima categoría.
Dos años después, en 1987, le llegó el desquite los Caciques, quienes vencieron en ronda de penales al América.
La mejor época del actual campeonato fueron los tres títulos consecutivos entre 1994 y 1997, ganados al Real Estelí en dos ocasiones y uno ante el Walter Ferreti. Ahora quieren repetir esa hazaña ya que consiguieron el título en la temporada 2004-2005, y la reciente del 2005-2006.
Se impuso la experiencia
En la última “Gran Final” ante el Real Estelí, Diriangén demostró que no sólo los nombres ganan títulos, también los hombres que se entregan en el terreno de juego y no necesitan ser conocidos para destacar.
Real Estelí venía de conquistar el título del Clausura, venciendo de visita a los diriambinos (2-1) y luego casi completan una goleada en el Estadio Independencia, al ir ganando 3-0, pero dejaron con vida al Diriangén al permitirles dos goles que dejaron el juego 3-2.
Debido a la supremacía mostrada por el Estelí en la final del Clausura, el favoritismo tomó el bando rojiblanco, al contar con jugadores de gran nivel como Rudel Calero, Elmer Mejía, los argentinos Víctor Sánchez y Néstor Holweger, el doctor Sergio Chamorro, en la portería, y David Martínez, quienes completaban un equipo casi sin fisuras.
Sin embargo, el técnico Cacique, Mauricio Cruz, le ganó la partida a su homólogo Otoniel Olivas, al imponerse en el juego de ida de la Gran Final, con una victoria 2-1, a pesar de jugar todo el segundo tiempo con un hombre menos, debido a la expulsión del argentino Diego Campos.
Sin Campos y sin el otro argentino, Dante Segovia, por acumulación de tarjetas, Diriangén parecía destinado a ver escaparse el título, pero los “suplentes” respondieron y llevaron al Diriangén a su título 25, aprovechando un pésimo juego de los estelianos, quienes carecieron de ideas, de fútbol, de pasión y de ganas de ganar.
Parecía que el Real Estelí comenzó la celebración antes de tiempo, ya que sus jugadores no aportaron nada del fútbol que mostraron en todo el campeonato. Los artífices de la coronación diriambina fueron los defensores Carlos Alonso, Hoogly Corrales y Silvio Avilés, el arquero Denis Espinoza, los volantes Roberto Chanampe, Remy Vanegas, Franklin López (dejó el juego por lesión y entró Luis Olivares), Armando Reyes, Milton Bustos, William Mendieta, Miguel Ángel Sánchez y Emilio Palacios.
¿Fútbol mejorando?
La pregunta que todos se hacen y que la Federación Nicaragüense de Fútbol (Fenifut) quiere contestar siempre positivamente es que el fútbol nacional presenta mejorías.
El Campeonato Nacional de Fútbol de Primera División “Ricardo Morales Avilés” 2005-2006, dejó una buena impresión, sobre todo por el nivel de juego de muchos jugadores locales y más aún por el de los extranjeros que llegaron esta temporada. El aumento de los extranjeros (cuatro) por cada club suponía el mejoramiento del nivel técnico de los equipos, pero muchos se “embarcaron” con jugadores de igual o menor nivel que los locales. Es cierto que algunos aportaron mucho, pero otros quedaron debiendo.
Al menos en los primeros siete puestos las diferencias no fueron extremas. Equipos nuevos como Scorpion, Masatepe y América dieron buenas batallas y sorprendieron a los “grandes”, exhibiendo su calidad técnica.
El fútbol en general ha mejorado. Hay mejor técnica en los equipos, con entrenadores más profesionales y jugadores con mejor visión de juego. En lo que siempre seguimos mal es en lo organizativo, comenzando con la Fenifut, que no ha podido estar a la par del nivel alcanzado por otras entidades del fútbol nacional, incluyendo los equipos que han visto que la única forma de desarrollarse es a través de la organización legal.
A nivel de equipos y jugadores se nota la mejoría, a nivel de selecciones se sigue trabajando, pero hay cosas pendientes, y mientras no se “profesionalice” el rol de entrenador nacional y se haga un verdadero trabajo con las Selecciones no se tendrá un mejor desempeño. Hay muchos aspectos del fútbol nacional que necesitan revisión, pero mientras la Fenifut mire con desconfianza a los clubes y no se dé un acercamiento, los problemas se mantendrán.
La discusión de las bases de competencia debería ser una exigencia. Fenifut siempre ha acostumbrado entregar las bases de competencia sin pedir sugerencias y los clubes muchas veces tienen que quedarse con sus inquietudes, porque ya no se pueden incluir.
Una de ellas podría ser que la Gran Final del Campeonato Nacional sea a un solo partido, ya que la serie de dos encuentros (por lo demostrado en la última final) se presta a muchas especulaciones y juegos aburridos.
Presencia de Enitel
El aporte de la empresa Enitel-Aló, con el patrocinio de nueve equipos del Campeonato Nacional, más la apertura que logró con la televisión y la transmisión de los juegos de temporada regular, semifinales y finales, fue lo mejor del torneo recién concluido
Lo negativo es que debido a la experiencia en las negociaciones de derechos de transmisión entre clubes, Fenifut y Enitel dejaron al descubierto elementos que harán más difícil la continuidad del apoyo en los próximos torneos, tanto de los equipos como de la propia Federación, que al final se “quedó” con casi la mitad de los recursos económicos logrados por el pago de derechos y no dio nada a cambio, más que la organización y un trofeo al campeón