El Deportivo

Asgari quiere ser nica


Carlos Alfaro

Ardeshir Asgari alcanzó el sueño de ser Campeón Mundial de Lucha Libre, pero eso no le bastó y siempre quiso algo más… Continuó tan sediento por el éxito y la fama, que eso lo condujo a un segundo título como el mejor del universo. Y justo cuando pensaba que lo había logrado todo, se dio cuenta de que aún hay cosas por alcanzar.
Este personaje es un iraní que se nacionalizó estadounidense, pero ahora está dispuesto a dejarlo todo con tal de ser nica. Su sueño ahora es participar en los eventos internacionales de lucha que se aproximan, pero hacerlo bajo la bandera azul y blanco.
“Nunca antes había sentido esto. Es algo único, y en realidad pido a las personas que me ayuden a hacer mi sueño realidad. Quiero ser nicaragüense y así competir bajo la bandera que ahora tanto amo”.
Es un caso único, y posiblemente jamás lo volveremos a ver en el deporte pinolero. Es el atleta que ha tenido dos nacionalidades y ahora busca una tercera. Es el millonario que está dispuesto a pagar por representar a Nicaragua. Se trata de aquel, que sin haber dejado su ombligo en nuestra tierra, se siente orgulloso de decir: “Como gallo pinto y bebo pinolillo”. Asgari, simplemente quiere ser nicaragüense.
Comenzó su carrera a los ocho años de edad, y actualmente cuenta con 43. Lleva 35 años vinculado a este deporte, y su pasión comenzó cuando vio que uno de sus vecinos que había sido Campeón Mundial y Olímpico, era siempre tratado como un héroe en Irán. “Yo quería ser como él. Se me metió tanto la idea, que las 24 horas pensaba sólo en eso”.
Contaba con sólo 11 años cuando logró su primera medalla de oro. Era un evento nacional entre las edades de 11 y 12 años, y fue ahí cuando le descubrieron sus grandes facultades para la lucha.
En 1980 estaba listo para participar en los Juegos Olímpicos de Moscú, pero por problemas políticos, Irán no participó… Asgari se dio cuenta que por conflictos de su país, sus posibilidades de competir en los mejores escenarios del mundo peligraban. Y fue su amor por el deporte el que lo condujo a tomar la decisión que cambió su vida por siempre: desertó en la primera oportunidad que tuvo.
Era el año de 1982, y el torneo internacional de lucha se efectuaba en Venezuela. Él y otros tres atletas escaparon del campamento iraní buscando la mejor de sus suertes para sus carreras. “Desde aquella vez, jamás he vuelto al país que me vio nacer”, dijo Asgari.
Para 1984 Asgari se encontraba en Estados Unidos… Practicaba el deporte, pero su estatus migratorio no era el mejor y eso le impidió representar a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de ese año.
“Se hicieron las gestiones pero no se pudo”, señala Asgari. “Recuerdo que durante las Olimpiadas, el ganador de la medalla de plata en el certamen fue un alemán (Martin Knosp), y a ese mismo, tres meses atrás yo lo había derrotado. Me dio mucho pesar no participar, pero fueron cosas del destino”.
Pasadas las olimpiadas del 84, las cosas cambiaron rotundamente para Asgari. Participó en varios campeonatos nacionales bajo la representación de la Universidad “California State University Fullerstone”, donde además de practicar lucha, se graduó en la carrera Justicia Criminal. Fue ahí donde logró tres medallas de oro en los eventos nacionales de lucha.
Sus medallas de oro en eventos mundiales fueron en 1985 y 1986, cuando ambos torneos se realizaron en Hungría… Pero justo cuando estaba en el pináculo de su carrera, sus posibilidades de participar en las Olimpiadas de 1988 en Seúl, nuevamente se frustraron, pues le manifestaron que aún existían detalles migratorios por finiquitar, especialmente porque Irán estaba haciendo reclamos por él.
Al verse imposibilitado de ver acción en unos Juegos Olímpicos decidió retirarse del deporte, y comenzó a fungir en una nueva faceta de la lucha: entrenador.
Durante diez años fue adiestrador de lucha libre, incluyendo dos como entrenador principal de la Selección de Lucha de Estados Unidos.
“Con el “Team USA” estuve trabajando en 1998 y 1999. Hice mucho dinero con ellos. Recibía un salario mensual de casi 8 mil dólares, pero mi contrato sólo fue por dos años”, dijo Asgari. “Siempre Estados Unidos recibía un gran apoyo para la lucha, y siempre estábamos entre las cinco mejores selecciones del mundo”.
Su amor por Nicaragua inició por el amor hacia su esposa Diana
En 1999, Diana Castro, que había sido ganadora de Medalla de Oro en fisicoculturismo en los Juegos Centroamericanos cinco años antes en El Salvador, viajó a Los Ángeles para unas vacaciones… El destino la hizo a ella encontrarse con Asgari. Fue así como la señora Castro no sólo se casó con él, sino que hasta lo trajo a vivir a Nicaragua.
“Cuando nos conocimos, meses después ella me invitó a Nicaragua y fue suficiente para mí, enamorarme más de ella, como también de este país… A pesar de las pobrezas yo lo miré fabuloso. Es un lugar tranquilo, sin el stress de Estados Unidos, además estaba en la tierra de la mujer que más amo”, dijo Asgari.
Ellos se casaron, y en el año 2002 decidieron de una vez por todas trasladarse a vivir tiempo completo acá. “Invertimos en propiedades, compramos nuestras casas y gracias a Dios vivimos felizmente en este país”.
Quiere ser nicaragüense, pero las cosas se complican y pide ayuda
Cuando desertó en Caracas en 1982, Asgari se nacionalizó estadounidense. Sin embargo, cuando conoció a su esposa Diana y vino por primera vez a Nicaragua, no dudó en que quería ser nicaragüense.
Sin embargo, pese a estar gestionando su nacionalidad por casi dos años, aún está luchando para alcanzarla.
“Recuerdo que fui a las oficinas de migración la primera vez y dije: “Vengo a renunciar a mi ciudadanía gringa, porque ahora quiero ser nica”. La gente comenzó a reírse de mí. Algunos me tildaron hasta de loco, pero en verdad es lo que quiero ser ahora en mi vida”.
Asgari tiene previsto participar en dos semanas en un torneo panamericano de lucha en Brasil, donde en la historia de Nicaragua en este deporte, jamás se ha ganado medalla.
Pero su presencia en el torneo dependerá de su nacionalidad nicaragüense… Según informaciones, sólo necesita la autorización del ministro de Gobernación, Julio Vega, y la firma del Director de Migración, para que de una vez por todas termine este drama. Lamentablemente la semana pasada se conoció que Vega anda fuera del país y podría regresar en dos o tres semanas.
“Yo pido ayuda porque quiero ir a representar a Nicaragua a este evento. Tengo posibilidades de ganar medalla de oro, porque sé de los otros contrincantes. Si existe una persona que me pueda ayudar, se lo agradecería de veras, porque es algo que he soñado”, dijo Asgari.
También este atleta, que además ha fungido como entrenador de la Selección pinolera, dijo que está inscrito para participar en los próximos Juegos Centroamericanos y del Caribe que se realizarán en Colombia, pero también su presencia está en duda por su nacionalidad.
“Me han llamado de Guatemala y de El Salvador para que vaya a vivir allá, que me ayudarían a nacionalizarme para participar en las actividades internacionales, pero no quiero marcharme. Amo a Nicaragua y a mi esposa”.

Ha apoyado bastante al deporte de la lucha en Nicaragua
Cuando Asgari vino a Nicaragua, venía de recibir un salario de casi 8 mil dólares mensuales entrenando al equipo Nacional de Estados Unidos.
Su esposa Diana, quien fue destacada fisicoculturista, lo ayudó a que se reuniera con los dirigentes de la lucha en Nicaragua, y cuando se presentó ante ellos, vino una oferta que le sorprendió a Asgari.
“Recuerdo que me dijeron que necesitaban un entrenador. Yo me puse a la orden y me dijeron que me pagaban 120 dólares y acepté. Pensaba que eran 120 dólares diarios, pero después supe que eran mensuales, así que mejor decidí entrenar a los muchachos gratis”, dijo Asgari.
Él ha estado muy sorprendido por el abandono que sufren los luchadores en nuestro país. “Yo les he regalado zapatos especiales para lucha, regalé un colchón que cuesta como 15 mil dólares para lucha, mi esposa y yo hemos ayudado a la federación con la compra de boletos para los atletas que participen en eventos internacionales, porque en verdad nos entristece que estén tan abandonados”, dijo Asgari.
“Pero nosotros no vemos todo esto como gasto, sino como una inversión. Quiero agradecer a la empresa Oriflame, porque es la que en los últimos meses le ha brindado un apoyo total a la lucha. De hecho ellos, donaron 2 mil dólares para realizar el viaje a Río de Janeiro, porque además de mí, creo que irán otros muchachos”, añadió el atleta.
Asgari y su esposa Diana viven en Carretera Sur, y les acompañan tres perros de raza Cocker Spaniel, además de 30 gallinas y sus trabajadores.
Tienen todo para una vida feliz y tranquila, pero por su amor a Nicaragua y su afán o quizás obsesión de ganar una medalla de oro cubierto por la bandera azul y blanco, es lo que tiene a Asgari sufriendo en estos momentos, y por ello al culminar la conversación con END manifestó: “No quiero terminar acá, no sin antes reiterar mi deseo de que me ayuden pronto a arreglar toda mi situación migratoria y hacer el viaje a Río de Janeiro para participar en el Panamericano de Lucha.