El Deportivo

Un manager ganador


Colaboración

Nació en Managua en el barrio San Antonio en 1917, y después se trasladó al barrio La Bolsa. Se le conoció con diferentes motes en el ambiente beisbolero. Le decían “El Loco”, “El Zorro”, “El Larguirucho” o “El Chavalo” de los manager en las Ligas Menores.
Su abuelo, don Eduardo Katengell Brown, llegó a Nicaragua con el primer contingente de ciudadanos alemanes a comienzos del siglo pasado, y fue pionero en la fabricación de hielo en nuestro país y representante de ventas de la marca de cigarrillos que traen impreso un camello en la cajetilla, el “Camel”, envoltura con la que jugaban los chavalos de la vieja Managua simulándola como billete y se le asignaba un valor numérico superior a los cigarros nacionales de la época (Esfinge y Valencia).
Trayectoria deportiva como pelotero
Según el resumen biográfico legado por don Guillermo Uriarte, “El Kaiser”, Carlos Katengell se inicia como pelotero en 1934 en el equipo Okland, del señor Joaquín Montes, después pasa al Argentina y posteriormente en 1944 se incorpora a clubes de primera fuerza como el Managua, de Icaza y en 1945 con el “Marvin”, donde juega con los cuatro hermanos Ortega Martínez, único caso que se conoce en los equipos de Primera División de Managua, donde jugaron cuatro hermanos juntos en un mismo equipo.
Su desarrollo como manager
Se le conoció en 1941 como “El Chavalo” de los manager, cuando jugaba con el equipo compañía de seguros de vida Pan American “Palic”, lo nombraron capitán del club y después dirigió el Managua de Icaza.
A partir de 1946 inicia su cadena de éxitos como mentor del equipo Navarro Cubs, patrocinado por don Tino Navarro. Gana su primer título en la categoría Mayor (B), y en 1947 el de segunda fuerza, derrotando en estos años a los equipos Rancho Grande y Mack.
En 1948, el equipo pasa a la primera división, donde obtiene dos subcampeonatos del circuito del Pacífico, disputando y dándole batalla al famoso Cinco Estrellas.
El 10 de julio del 1949 sale victorioso en el juego de 26 entradas realizado entre las Escuelas Internacionales vs. Navarro Cubs, que es el juego más largo de Primera División realizado en la historia de nuestro béisbol.
En 1950, al frente del Boricuas, rompe la monotonía que atravesaba el béisbol superior en Nicaragua, al cruzársele en el camino al eterno campeón nacional, los militares del Cinco Estrellas, que acumulaba una racha de seis campeonatos nacionales ganados seguidos (1944 a 1949), un récord difícil de superar en el béisbol de Primera División. “El Loquito” Katengell, contra pronóstico, derrotó a los militares y después al equipo representativo del litoral Atlántico, para conquistar el banderín nacional para los capitalinos.
En 1951 y 1952 continúa dirigiendo al Boricuas, equipo que despertó gran simpatía en la barra de Managua por convertirse en el fuerte oponente del Cinco Estrellas. En esos años, los “borinqueños” resultaron subcampeones en el circuito del Pacífico.
Para 1953, al desaparecer la franquicia del Boricuas, cuyos peloteros laboraban en el Departamento de Carreteras, surge nuevamente y se rescata la franquicia legendaria del Bóer DC (Departamento de Carreteras), quedando integrado por el mismo roster de los ahijados que patrocinaba el borinqueño Lucas Vincent.
Tanto en 1953 y 1954, el Bóer logra conquistar el subcampeonato del Pacífico, dándole memorables batallas a su eterno rival Cinco Estrellas y brindándole a los miles de boeristas que vivían en esos momentos el resurgimiento del equipo.
1955, año grande del Bóer
Este año, el Bóer, su manager y sus miles de seguidores disfrutaron el fin de la dinastía que venía imponiendo el equipo Cinco Estrellas en nuestro béisbol superior. Primero derrotaron al Cinco Estrellas en el Torneo “Presidente Somoza G.”, que fue una triangular compartida con el Flor de Caña, donde el Bóer era el menos favorito, pero contra pronóstico Katengell los dejó en el camino. Después logró los campeonatos del Pacífico y el último Nacional, previo al nacimiento de la Liga Profesional en 1956.
Debuta como manager profesional
En 1956, con la llegada del béisbol profesional a Nicaragua, Carlos Katengell debuta como el primer manager del Bóer Profesional, dirigiendo solamente unos 15 días. Se comentaba que la presión de los peloteros extranjeros contribuyó a su salida como mentor del equipo, pasando a ocupar la responsabilidad de coach, la que asumió hasta 1961.
Dirige los primeros juegos de estrellas
En los primeros campeonatos de la Profesional (1957 y 58) Katengell dirigió el equipo de las Estrellas Nacionales vs. las Extranjeras, enfrentando a estrategas como: Fermín Guerra y Tony Castaño. Dirigió el siguiente roster: George Wehmeyer, Ramiro Noguera, Duncan Campbell, Moisés Niño Obando, Alerton Martín, Eduardo Green, Kent Taylor, Artilio López, Róger Velásquez, Alejandro López, Mudell Mathews, Danny Hyling, Alejandro Canales, Gregorio López, Humberto Mendoza, Julio Torres y Nicolás Bolaños. Por las Estrellas Extranjeras alinearon entre otros: Guayubín Olivo, Vicente López, Conrado Marrero, Marcelo Gordon, Amado Ibáñez, René González, Dionisio Acosta, Orlando González, Silvio Castellanos, Gabriel “Rocky” Núñez y Calvin Byron.
Otros éxitos
En 1954 Katengell gana 2-1 la serie pactada a tres juegos entre las Estrellas del Pacífico vs. las del Atlántico. Éste ha sido uno de los eventos relevantes en nuestro béisbol, siendo una de las pocas veces que se ha reunido lo mejor de nuestra pelota criolla.
En 1952 integra junto a Carlos “Pichón” Navas y el cubano “Cheo” Ramos, el cuerpo técnico de la Selección Nacional de béisbol que derrotó 6x2 a la Selección de Cuba en la XIII Serie Mundial de béisbol Amateur efectuada en La Habana. En esta ocasión se cubrió de gloria el legendario Alejandro “El Toro” Canales, al propinarle en su propio terreno la segunda derrota al coloso cubano en estas lides. La anterior la había obtenido Johnatan Robinson en la Serie de 1940, también en Cuba, con pizarra 5x4.
En 1954 viaja como coach de la Selección Nacional que participa en los VII Juegos Centroamericanos y del Caribe, realizados en México.
Su muerte
Katengell muere un 14 de mayo de 1965, cuando cifraba los 48 años, una persona relativamente joven. En esa ocasión, dos prestigiados cronistas deportivos de la época: José Francisco Borge “Chepe Chico” y Oswaldo Bonilla Enríquez, citaron lo siguiente sobre el gran manager nicaragüense Carlos “El Loquito” Katengell.
“El manager que hizo posible el renacer del béisbol cuando este deporte se encontraba opacado por el monopolio que tenía la maquinaria del Cinco Estrellas. Se consideraba un caballero y manager dinámico, amigo que trasmitía inspiración a sus peloteros”.
“Falleció una de las figuras notables del béisbol nicaragüense de los últimos 20 años. Un gran amigo, contagioso de alegría, de trato amable que dedicó parte de su vida al béisbol. Su muerte deja un vacío en el béisbol nacional, donde pudo haber hecho mucho más. Por sus manos pasaron grandes peloteros que siempre lo recordaran”.
Carlos “El Pararrayos” Katengell Martínez debe estar en el Salón de los grandes manager de nuestro béisbol. A 41 años de tu partida, el pueblo y la fanaticada boerista te tendremos presentes como uno de los gestores de los triunfos y derrotas que ha tenido esta legendaria franquicia en sus 100 años de existencia. Sus restos descansan al lado de sus ancestros en el Cementerio General de Managua