El Deportivo

¿Son los ex lanzadores malos managers?

Son pocos los casos de managers exitosos que hayan sido lanzadores en sus épocas de peloteros activos

Prensa Latina

Uno de los axiomas históricos del béisbol es que los lanzadores son quienes se roban el show, pero, años después, una vez ya retirados, ¿son capaces de ser buenos directores de equipos?.
En los libros se afirma que los monticulistas constituyen del 70 al 80 por ciento de las posibilidades de victoria de una novena, pero es muy conocido el refrán que siempre sale a flote para apoyar una buena actuación de uno de ellos: “Cuando existe pitcheo no hay bateo”.
Los anotadores tienen incluso un sistema para dejar registrado detalle a detalle qué ocurre en un partido, método en el cual le asignan un número a cada posición: el lanzador, claro está, es el uno.
Un primer acercamiento al tema sin ir demasiado lejos: el reciente Primer Clásico Mundial, que fue la ocasión inicial en la cual se reunieron una buena parte de los mejores peloteros del mundo, incluidos los de las Grandes Ligas (GL).
Pues bien, los japoneses depositaron sus esperanzas de dar un buen golpe, largamente aplazado, en la batuta de alguien que no se encargó de las serpentinas, sino de ser un excelente bateador, Sadaru Oh, el hombre que más jonrones ha disparado de por vida, 868 durante 22 temporadas con los Gigantes de Tokio.
En el otro banco le hizo resistencia hasta el último out, satisfecho de haber conducido a su equipo, en contra de los pronósticos, al menos hasta la muy ansiada final, el cubano Higinio Vélez, a quien tampoco se le reconoce por haberse encargado de subir al montículo.
Vamos a seguir un poco más en el laureado béisbol cubano, no sólo subcampeón del Clásico, sino el rey de los Juegos Olímpicos (ha ganado tres de las cuatro ediciones celebradas), de los Campeonatos Mundiales y de las Copas Intercontinentales.
Desde 1962 hasta 2004-2005 se han disputado 44 Series Nacionales, que han sido ganadas por 26 directores, entre los cuales logramos ubicar sus nexos con alguna posición a la mitad, exactamente 13, pues otros no tuvieron una trayectoria muy conocida dentro de los diamantes o son “managers de academia”.
Entre ellos se encuentran sólo dos que fueron exponentes del box: Pedro Pérez, quien llevó a Azucareros en la temporada 1970-71, y José Miguel Pineda, dos veces monarca con Vegueros, en 1977-78 y 1980-81.
Utilizar la cabeza
Quiere decir lo anterior, de paso, que no hay ningún pitcher en el grupo de los cuatro directores más laureados, quienes son encabezados por Jorge Fuentes, el único con cinco coronas en la testa: “Mi sueño siempre fue el de convertirme en tercera base del equipo Cuba”, le confesó en una entrevista al periodista Raúl Arce.
Los otros integrantes del cuarteto son Ramón Carneado, quien ganó cuatro series consecutivas, en tanto Vélez logró tres (cuatro en total), al igual que el ex torpedero de la Selección Nacional Pedro Jova.
Han existido en estas competencias 11 novatos ganadores: ninguno de ellos aparece reportado como ex serpentinero.
¿Y cuántos han podido dirigir el equipo nacional? Si nos limitamos a los últimos 37 años, el período 1969-2006, sin dudas el más productivo internacionalmente del béisbol cubano, podemos observar que... sólo lo hizo Pineda.
El tema, por supuesto, es viejo: a lo largo de la historia ha estado muchas veces encima del tapete, y lo seguirá estando.
Hace más de medio siglo, por citar un ejemplo, se produjo una discusión en el cuarto de conferencias de los Dodgers, perteneciente a las Grandes Ligas: se trataba de seleccionar al nuevo director entre un receptor y un lanzador.
Uno de los presentes dijo: “Yo creo que debe ser designada la persona que recomiendo por la sencilla razón de que era catcher”. Otro replicó: “¿Qué hace a un receptor ser mejor manager que otro que desempeñe otra posición?” Entonces se escuchó una afirmación: “Son los que más usan la cabeza en un equipo”.
Al final prevaleció la teoría de seleccionar a un pitcher, Buleigh Grimes, quien no pudo recorrer el camino triunfal: en dos campañas llevó a su equipo apenas a un sexto y a un séptimo lugar.
Hasta ese momento sólo cuatro ex monticulistas habían podido llevar a sus conjuntos hasta la llamada Serie Mundial, de los que únicamente Eddie Dyer probó la dulce miel de la victoria.
Una de las teorías que se esgrimen es que los lanzadores sólo se concentran en determinados momentos de un torneo, pues muchos de ellos generalmente trabajan una vez a la semana, lo cual les impide tener un dominio o un conocimiento más integral.
Algunas excepciones, pero...
Hay una excepción que le impidió a los cubanos en Sydney´2000 llegar a la corona olímpica: Tom Lasorda, “viejo zorro” que condujo un equipo inferior hasta la corona, gracias a sacarle el máximo provecho y aciertos, como el de “regalar” el juego de la clasificatoria entre ambos y guardar para el de la final al derecho Ben Sheets.
Vamos a mantenernos en las GL: los Yanquis de Nueva York, el equipo que paga los salarios más elevados, le ha confiado la conducción en los últimos años a Joe Torre, quien se desempeñó en tres posiciones: primera, tercera y receptor.
“Lo que yo siempre he oído decir es que, en sentido general, los buenos managers fueron peloteros mediocres”, dijo consultado para Prensa Latina el ex serpentinero cubano Conrado Marrero, quien se desempeñó en la gran carpa y acaba de cumplir 95 años de edad.
“No es fácil ser director. Los lanzadores se concentran más en su trabajo y no están observando todos los detalles como el resto. Yo creo que quienes pueden ser mejores manager son los catchers, tienen mayor retentiva, por ejemplo de cómo se paran los contrarios a batear”, agregó el ex pitcher de los Senadores.
Los que más tiempo habían dirigido en GL, en aquel momento de la discusión referida a los Dodgers, eran Connie Mack (50 años, apoyado en que era el dueño de los Atléticos), John McGraw (31), Wilbert Robinson y Bucky Harris (ambos 18). Una precisión: ninguno era lanzador, pero Mack y Robinson utilizaban los arreos.
En aquellos tiempos Casey Stengel se formó un expediente reconocido al ganar cinco campeonatos seguidos, con sus respectivas Series Mundiales, un hombre que era... jardinero.
Otro dato: en los últimos tiempos (1983-2005) los dos únicos hombres que han recibido la distinción de Director del Año son Tony La Russa y Bobby Cox, quienes tampoco eran enmascarados.