El Deportivo

Canó brilla entre los ¨grandes¨


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Hablar de los Yanquis en nuestros días es sinónimo de bateo, bateo y más bateo. A estas alturas casi nadie le pone mucha atención a los Mussina, los Wang, los Small e inclusive a los Randy Johnson.
Jeter, A-Rod, Shieffield, Giambi y Matsui acaparan las pláticas y la atención en el equipo del Bronx y, gracias a ellos, la ofensiva de Joe Torre terminó el mes de abril como la tercera mejor en la Liga Americana, con 34 batazos para la calle, fueron superados solamente por Detroit, en el joven circuito.
Los Yanquis fabricaron 144 carreras en el primer mes de la temporada, cifra superada únicamente por las 158 de los Indios y las 149 de Cincinnati, finalizando abril en el primer lugar de su división.
En un equipo plagado de estrellas, con la nómina más alta de todas las mayores y con la prensa más numerosa y la afición más exigente en toda la Unión Americana, existe alguien que pasa “desapercibido”, hasta cierto punto, pero cuya colaboración a la causa es mucho más completa que la de sus otros compañeros.
Él es el dominicano Robinson Canó, quien se ha convertido, sin tanto ruido, en una de las piezas más importantes del equipo de Joe Torre, porque a diferencia de varios, su aporte no sólo es con el bat, sino también a la defensiva y al momento de correr las bases.
Canó finalizó segundo en la votación al Novato del Año 2005, detrás de Huston Street, su .297 en porcentaje de bateo, sus 14 cuadrangulares, sus 62 carreras producidas, sus 34 dobles y cuatro triples, no parecen haber sido suficientes para llevarse los máximos honores, pero hoy en día, mientras Street batalla para bajar de 8.00 su efectividad, Canó ya da muestras de otra gran temporada en cierne, dejando completamente de lado aquel mito del “segundo año”.
Derek Jeter y Gary Sheffield son los mejores bateadores Yankees en lo que va de la campaña, pero el tercer promedio de bateo más alto no es ni de Giambi, ni de Alex Rodríguez, ni de Matsui, ni de Johnny Damon, es el .329 de Canó.
A sus 24 años de edad, el nativo de San Pedro de Macorís muestra una madurez que lo hace ver como si tuviera diez temporadas en las Grandes Ligas y su defensiva es sólida como una roca, a grado tal que podemos asegurar que los 17 errores cometidos el año pasado, seguramente quedarán muy altos en relación a lo que conseguirá en ésta temporada, en la que apenas cometió un pecado en todo el primer mes de temporada.
Inexplicablemente, el nombre de Canó se manejó como posible cambio por parte de los Yanquis durante todo el invierno, pero dicen que nadie tropieza dos veces con la misma piedra y si la gerencia del equipo no asimiló la lección al haber dejado ir a Alfonso Soriano, sería el colmo.
Robinson ha aprendido a ser disciplinado en el plato y eso hace lucir más su poder y su capacidad de repartir palos en todos los sectores del terreno. Sigue trabajando intensamente en su técnica para robar bases y la organización espera que registre entre 15 y 20 estafas por temporada. Velocidad la tiene, corre muy bien los senderos, pero debe mejorar su “brinco” cuando trata de salir al robo.
A la defensiva, su capacidad de reacción y su trabajo de pies lo hacen un serio candidato a guante de oro y no pasarán muchos años antes de que se lleve su primero, porque esos lapsos mentales que tanto remarcaron los reportes de scouteo en relación a su persona están quedando atrás.
Es difícil llamar la atención cuando se está rodeado de millonarios famosos como los Giambi, los A-Rod, los Sheffield, los Jeter o los Williams, pero Canó, además de ser un pelotero completo, es un producto de la organización neoyorquina, tal como lo fueron a mediados de los noventas Bernie Williams, Jorge Posada, Derek Jeter y Mariano Rivera. Y fueron ellos los que ganaron los campeonatos, fueron ellos los que formaron esta nueva “Dinastía Yanqui” que ahora está a punto de extinguirse. Los millones que se han invertido en Randy Johnson, Alex Rodríguez, Jason Giambi, Gary Sheffield, Mike Mussina y varios más, no han traído todavía un solo título a las vitrinas del Yankee Stadium.
¿Será que es momento de iniciar otra dinastía con gente de “casa” como Chien-Ming Wang, Sean Henn, Andy Phillips y Melky Cabrera?
Si de eso estamos hablando, no tenemos dudas de que Robinson Canó será la gran estrella de esta nueva dinastía.