El Deportivo

Bryant, los árbitros y Stern no ayudan a la imagen de la NBA

Los árbitros han mostrado debilidades, pero tienen el apoyo del Comisionado Stern

Nueva York / EFE

La imagen de la NBA vuelve a ser cuestionada ante el comportamiento que están teniendo en la fase final algunas de las figuras, los árbitros y hasta el propio comisionado, David Stern.
La actualidad durante las dos primeras semanas de la competición de la fase final, convertida en tediosa y demasiado largas con series al mejor de siete partidos, también ha dejado todo tipo de multas por las críticas que han hecho algunos jugadores a la labor arbitral.
Pero también ha habido expulsiones y hasta contactos físicos en los que el objetivo fue nada menos que los genitales de un jugador rival, algo que la NBA ha preferido calificar como “contacto físico excesivo”, en lugar de definir por su nombre las acciones que ocurrieron en el campo.
Mientras que el escolta estrella de Los Ángeles Lakers, Kobe Bryant, llevó al máximo la provocación de Raja Bell, de los Suns de Phoenix, que no le aguantó más sus acciones sucias en el campo para agarrarlo por el cuello en una penetración y tirarlo al suelo.
Como siempre sucede, el gran perjudicado fue el jugador que no es estrella y en este caso, Bell se perdió el decisivo sexto partido de su equipo.
Ante todo este cúmulo de problemas, Stern, por fin, admitió que los árbitros se equivocan, pero sólo en un cinco por ciento de sus decisiones.
No es que sea un gran porcentaje, pero al menos ante la evidencia para muchos de la influencia de los árbitros en la marcha de las series de la fase final, el reconocimiento de Stern es un pequeño avance.
Sin embargo, Stern dijo que se sentía “feliz” con la manera como los árbitros estaban dirigiendo en la fase final, algo que no piensan los afectados por las decisiones equivocadas.
“Si la pregunta es si los árbitros se equivocan en determinadas jugadas, la respuesta es absolutamente afirmativa, pero estamos hablando de un cinco por ciento de las veces”, explicó Stern.
El comisionado de la NBA también dijo que su objetivo era que los árbitros estuviesen acertados al ciento por ciento, pero reconoció que conseguir esa meta será algo muy difícil.
Hasta ahí el lado diplomático de Stern, que luego mostró con el que más a gusto se siente, es decir el resaltar que todo lo que está establecido dentro de la NBA funciona bien y además dejar claro que a quien no le guste puede buscarse otro empleo.
“Creo que no somos demasiados duros en las sanciones contra los que critican a los árbitros”, valoró Stern. “Lo que hay que hacer es jugar al baloncesto y dejar de quejarse y si a alguien no le gusta, entonces que se busquen otra profesión”.

Leyes de Stern
Stern recordó que esas eran las reglas y como funcionaba el sistema.
“Ésta es mi ley, entendido”, señaló Stern. “Éste es el sistema y si no les gusta, que se vayan a otro, porque aquí tenemos una gran liga”, subrayó Stern.
Evidentemente a muchos profesionales no les gusta para nada y algunos al final no pueden evitar la crítica a los árbitros como hicieron Jermaine O’Neal, de los Pacers de Indiana, y Shaquille O’Neal, de los Heat de Miami.
Ambos abiertamente criticaron el trabajo de los árbitros en las series que sus equipos disputaron contra los Nets de Nueva Jersey y los Bulls de Chicago, respectivamente.
El resultado fue las multas de 15,000 y 25,000 dólares, respectivamente, por decir que las decisiones de los árbitros les habían perjudicado de manera clara y evidente.
Tampoco se sintieron felices en Phoenix con la manera cómo los árbitros actuaron en el cuarto partido de la serie contra Los Ángeles Lakers al no permitir que el base Steve Nash pidiese un tiempo muerto, que hubiese evitado la derrota de su equipo, que se vio obligado a llevar la serie al séptimo juego.
Los Suns argumentaron que como el equipo rival eran los Lakers con su figura Bryant al frente y en el mundo de Hollywood, los árbitros no hicieron bien su trabajo.
Tampoco se sienten felices en Washington, donde los Wizards argumentan que los árbitros no quisieron pitar unos pasos clarísimos que hizo el alero LeBron James cuando anotó la canasta que permitió a los Cavaliers de Cleveland ganar el tercer partido de la serie.
Menos entienden los aficionados cómo un jugador que le agarra de forma intencional los testículos a un rival y le tira para hacerle daño es sancionado sólo con 10.000 dólares.
Esa fue la experiencia única vivida por el pívot Chris Kaman, de Los Ángeles Clippers, cuando el alero Reggie Evans le hizo ese tipo de agresión física.
La reacción de la NBA ha sido, primero la de cambiar el tirón de los testículos que hizo Evans por “innecesario y excesivo contacto”, y segundo suspenderlo con 10,000 dólares.
Los mismos árbitros del partido que luego vieron la acción en la repetición de las imágenes de televisión le dijeron al jugador de los Clippers, que si se lo hubiesen hecho a ellos lo hubieran mandado al suelo de un puñetazo.
Protegen a Kobe
Pero la culminación de la manera “cuestionada” sobre cómo los árbitros actúan en la fase final se dio durante el quinto partido de la serie entre los Suns y los Lakers, cuando Bryant se pasó todo el tiempo provocando a Bell hasta que éste perdió el control y lo tiró al suelo.
Raja fue expulsado y sancionado con un partido, mientras que Bryant jugó sin ningún problema el jueves, para que el “Showtime” no se interrumpiera en el Staples Center.
Sin embargo, Bell no ha querido callarse y ha dado su versión de todo lo que sucedió y de la manera “sucia” y “provocadora” como actúa Bryant en el campo.
“No tengo nada de respeto por Bryant”, declaró Bell. “Creo que es un individuo arrogante y creído”.
Bell señaló que había sido golpeado en repetidas ocasiones en la cara por Bryant, sin que hubiese ningún tipo de justificación durante toda la serie.
“Tengo una contusión en la mejilla y apenas puedo abrir la boca del lado izquierdo”, explicó Bell. “Lo que hice no vino de la nada. Ya era suficiente todo lo que me había hecho, sin que nadie se quisiera dar cuenta”.
Bell dijo que un partido de baloncesto se convirtió en un insulto personal, algo que nunca le había pasado como profesional.
“Cuando me das en la cara varias veces, ya cruzaste la raya conmigo”, reconoció Bell. “Ya no es baloncesto. algo que sí jugamos durante los cuatro primeros partidos a pesar del marcaje fuerte, pero al darme en la cara todo cambió” 