El Deportivo

La mejor temporada del 10


El País / Barcelona

Ronaldinho sigue sonriendo, señal de que las cosas funcionan en el Camp Nou. Su deslumbrante dentadura continúa brillando como nunca, reflejada incluso en el Balón de Oro, el galardón que recogió el pasado mes de diciembre en París. Lejos de acomodarse, Ronaldinho ha liderado de manera más que evidente la revalidación del título de Liga.
Lo ha hecho jugando mejor de lo que había jugado, salpicando de detalles inolvidables (controles y regates especialmente) todos los partidos en los que se ha convertido en una referencia mundial. ‘Es un jugador de anuncio’, ha dicho de él Pier Luiggi Collina, el árbitro más mediático. Aunque, puestos a valorar otros matices, Txiki Begiristain, director deportivo del club, afirma: ‘Ha jugado mejor porque es mejor jugador y atiende mejor al control del juego’. Sencillo. Y a ojos de Ronaldinho es cierto: ‘Por lo menos, me siento más maduro. No sé, como más centrado. Sí, en eso he cambiado algo’, corrobora.
Puede que en ello influya la edad, --’ya tengo 26 años’, dice bromeando--, pero seguro que ha tenido mucho que ver su hijo, João, que cumplió un año justo el día en que el Barcelona jugaba su partido de Liga en Zaragoza, la misma noche en la que Eto’o dijo basta a tanto insulto racista. ‘Aquel día quise dedicarle un gol y no pude’, recuerda Ronaldinho antes de asumir que la paternidad le ha cambiado: ‘Ser padre te hace distinto, es cierto. Puede que sea eso, y que se note en mi juego. Eso hace crecer mucho’, reconoce rotundo el delantero, que añade: ‘Esta temporada he sido más 10’.
El caso es que este año se ha salido. Basta con fijarse en la estadística para comprobar que ha mejorado sus números de las temporadas anteriores. Ha metido 16 goles (todos con la derecha, en 103 remates) y además, Ronaldinho es líder de asistencias del campeonato liguero, con 11, mérito que comparte con Yeste. A un jugador que siempre ha presumido de ser mejor pasador que goleador, los datos le satisfacen doblemente: ‘Siempre he dicho que prefiero dar pases a marcar goles, así que haber hecho las dos cosas es fantástico’.
Goles como los dos al Real Madrid en el Bernabéu que le permiten decir: ‘He metido más goles, y el gol es siempre importante’. Lleva 16, los mismos con los que terminó su primer año. Entonces, el ataque azulgrana dependía de Kluivert, Saviola, Quaresma y Overmars, y Ronaldinho se vio obligado a echarse al equipo a la espalda y llevarlo hasta el gol.
De los 16 tantos que ha marcado este año no se atreve a elegir uno: ‘Espera, que la Liga no ha terminado y todavía estoy a tiempo’, dice con ojos amenazantes. Y luego se ríe. ‘De momento, no me quedaría con ninguno’, insiste, aunque nunca ha negado que los dos goles de Madrid fueron tantos que ‘marcan una carrera’.
Según Ronaldinho, su aportación no ha sido más importante que la de otros compañeros: ‘Un título no lo gana un solo jugador, es cosa de todos’, apunta. Gestos como el de levantarle el brazo a Belletti por su asistencia de gol en el partido contra el Cádiz lo demuestran. Además, se congratula de no haberse lesionado. ‘Me ha permitido ser muy regular, al igual que el equipo. Hemos sido los mejores de principio a fin’. Está contento; sonríe. Hace casi tres años llegó a Barcelona procedente de París, donde el día 17 tiene una cita.

"También hemos corrido mucho"

A. Piñol / L. Martín
El País / Barcelona

Eto’o lleva a Camerún hasta en el reloj: en la enorme esfera destacan los colores rojo, amarillo y verde de su país. En el cuello lleva una gargantilla con un balón de plata. Tiene prisa.

Pregunta ¿Qué le pasa por la cabeza tras revalidar el título?
Respuesta. Desde hace dos años estamos haciendo un trabajo que valoraremos dentro de dos. Hemos ganado dos ligas, una Supercopa y ahora jugaremos la final de la Champions que es un sueño para muchos de nosotros.
P. ¿Da más valor al título de Liga que a la Champions?
R. El día a día nuestro es la Liga y es lo primordial. La Champions es un premio, es como la guinda del pastel, pero el pastel es la Liga. Ganar la Liga significa que hemos sido los más regulares, los mejores. En la Champions siempre hay algo de azar.
P. Van Gaal decía que los rivales más fuertes están en la Liga.
R. Están en todas partes. Cualquiera te puede ganar. Pero en la Liga nos conocemos mucho. Un rival de fuera ya es otra cosa.
P. El Barça hace un año perdió en los campos del Madrid, del Milán y del Chelsea. Esta vez ha ganado a domicilio a los tres. ¿Es un reflejo del crecimiento del equipo?
R. No lo sé; pero, como en cualquier trabajo, si maduras es difícil que cometas los errores del año anterior o que los repitas en el siguiente. Por eso creo que somos algo más maduros que la temporada pasada, porque hemos aprendido de nuestros errores. Por ejemplo, ahora sabemos manejar mejor los partidos, conservar el resultado y cuándo tenemos que hacer las cosas sin perder la cabeza..
P. Por ejemplo, cuando perdieron a Xavi no perdieron la cabeza.
R. Xavi es nuestro mejor jugador, el que da salida al balón, el que lleva al equipo. A él sí que no le valoran su trabajo. Lo pasamos mal sin él, pero seguimos ganando. Tenemos la suerte de contar con muchos jugadores determinantes. Ahí está Andrés Iniesta, que parece el hermano gemelo de Xavi y nos da también una salida enorme.
P. ¿Uno de los méritos ha sido sobreponerse a todas esas bajas? El año pasado jugaron con 11 futbolistas, y éste con 18.
R. El año pasado sentíamos en el corazón que los lesionados estaban ahí. Y luchamos por ellos. Este año hemos tenido más jugadores.
P. El año pasado Forlán le arrebató el pichichi el último día y el sábado Ronaldinho le cedió el balón para que tirara el penalti ante Cádiz para que no se repitiera la historia con Villa (24 goles frente a 23). Pero lo falló. ¿Le sigue obsesionando el pichichi?
R. Si ahora me siento feliz no es por la pugna por el pichichi. Mis goles han servido para sumar puntos que nos han permitido tener cierta tranquilidad. Si meto 30 y no ganamos la Liga, ¿de qué me sirven? Pero si marco 15, cada uno vale tres puntos y somos campeones, estará bien. Eso es lo que uno quiere.
P. Pero ha mejorado: en el primer tramo de la temporada llevó una media de un gol por partido y ha anotado este año, por ejemplo, más goles de cabeza.
R. El balón no elige. Y juegas sin pensar si lo metes con la pierna derecha, la izquierda o la cabeza. Intento mejorar en todo y lo trabajo entrenándome.
P. ¿Pero lo hace por individualismo o por ayudar al equipo?
R. Siempre por ayudar.
P. Sus compañeros le elogian: dicen que es el primer defensa, que presiona y que nunca se desenchufa de los partidos. ¿Lo ve así?
R. Yo intento dar lo mejor de mí mismo y ayudar al equipo. Y ésa es una forma de ser humilde. Todos los rivales son difíciles. Aunque no lo parezca, cuando juegas en un equipo como el Barça la diferencia reside en cuánto corres, porque la calidad ya la tienes.
P. ¿Es ésa la diferencia entre el Barça y el resto de los equipos?
R. Yo creo que sí.
P. ¿Por eso son campeones?
R. Esa actitud nos ha ayudado a puntuar en muchos campos. Con el escudo no se gana.
P. ¿Hacia dónde va el Barça?
R. La clave es seguir trabajando con humildad. El éxito comporta división y relajación. La suerte es que eso no ha pasado en nuestro equipo. El único deseo es que jamás suceda y seguir disfrutando. Somos jóvenes, un día nos haremos mayores y lo bonito serán los recuerdos.
P. ¿Compensan la Liga y jugar la final de París no jugar el Mundial?
R. Un Mundial no se cambia por nada. Fue una lástima, pero también la voluntad de Dios, y eso uno no la puedo cambiar.

Empaque de campeón

Pablo Campos
El País / Vigo
La avaricia no se considera un defecto en el mundo del fútbol, en el que rige un código muy particular. Las rentas han permitido al sensacional equipo de Frank Rij-kaard finiquitar su segunda Liga consecutiva con tres jornadas de anticipación, pero este Barcelona no es precisamente un equipo dado a la comodidad. Se fue al descanso como aspirante y volvió de él como campeón. Tenía el gol y la victoria entre ceja y ceja, y celebró el acontecimiento como lo debe hacer un equipo con la piel de este Barça: buscando la victoria.
La atrapó en el enredo que le planteó un Celta de pocas fisuras. Por la única que abrió se coló Van Bommel, y Eto’o, reconciliado con el gol, hizo el resto. No le pedía más el Barcelona al encuentro que los tres puntos y tiempo para experimentar. Con más de media hora por delante comenzaron los cambios, las reservas y los regresos. Como el de Xavi, que anhelaba celebrar el título en el campo. Rijkaard no se lo negó, y el Barcelona disfrutó de su hegemonía en la Liga con un ejercicio de oficio que sacó al Celta del campo. Cuando quiso los tres puntos, era tarde. El Barcelona será avaricioso, pero esta temporada ha dado sobradas muestras de que no se deja engatusar.
Desde el primer momento, el Barcelona dominó el fútbol, pero no el área. No reservó un gramo de potencial Frank Rijkaard en la puesta en escena, que hizo girar a los suyos alrededor de Iniesta, otra vez en el eje del campo. Desde allí conectó con Ronaldinho, sensacional pese a la emboscada de Fernando Vázquez, y el brasileño con Eto’o y Larsson, pero Pinto estuvo protegido porque el Celta es granito puro. Desde que su entrenador ha dado con la tecla de la solvencia defensiva, el equipo de Balaídos coleccionaba victorias con la portería a cero; una larga serie que sólo el Valencia, otra roca pura, logró interrumpir. Y tuvo problemas el Barça para meter el último pase, o para el control y el remate final. Con obsesión o sin ella, el que más cerca anduvo del gol fue Eto’o, que intentó encarar en corto, anotar desde cuarenta metros de distancia y hasta buscó el penalti redentor.
El juego celeste arrastró a la escuadra de Rijkaard al fango del fútbol menos bonito: un campeonato distinto al que acostumbra, donde los partidos se deciden por un golpe de fortuna, el fogonazo de alguna estrella o un contraataque bien dirigido.
Para el rocoso Celta la noche fue de puro sacrificio. Todo lo depositó Fernando Vázquez en la idea de detener al campeón, con una fórmula que le ha permitido apuntarse a las competiciones europeas. El ataque por la banda izquierda se redujo a exploraciones de dos diestros, y por la derecha Núñez y Jonathan Aspas dieron la vuelta al cuentakilómetros en la persecución de Ronaldinho. En realidad, el dibujo del Celta se transformó en un 4-4-2, con Canobbio y Baiano alejados del resto. Pero los problemas para el Barça se debieron al trabajo de Contreras y, sobre todo, de Lequi, un futbolista cedido por el Lazio que se gana el contrato con los de Vigo jornada a jornada.
El líder que salió hacia el vestuario en el descanso estuvo por debajo del que inició la segunda mitad como campeón. No bajó el pistón. Y, a la primera que llegó al área, se llevó la victoria. Fue en una típica diagonal de Van Bommel, que el Celta no acertó a detectar. Contreras medio robó el balón, pero llegó por allí el Eto’o depredador, con su habilidad habitual para olisquear la sangre. El gol logró lo que la derrota del Valencia no había conseguido: al minuto reaccionó Frank Rijkaard, que aprovechó la ocasión para salvaguardar a Ronaldinho y rodar a Xavi, sustituto de Van Bommel. Edmilson buscó el centro geométrico del campo e Iniesta confirmó su condición de chico para todo. Ocurrió que el Celta estaba creado para defender, y le costó adaptarse al nuevo escenario. Buscó la victoria con desesperación, y hasta Pereira estrelló un balón en el travesaño, pero era la noche del Barcelona, que ya puede esperar tranquilo la final de París.

Los 18 títulos del Barcelona

Temporada Campeón Subcampeón Tercero
2005-06 Barcelona Real Madrid (1) Valencia
2004-05 Barcelona Real Madrid Villarreal
1998-99 Barcelona Real Madrid Mallorca
1997-98 Barcelona Athletic Real Sociedad
1993-94 Barcelona Deportivo Zaragoza
1992-93 Barcelona Real Madrid Deportivo
1991-92 Barcelona Real Madrid Atl. Madrid
1990-91 Barcelona Atl. Madrid Real Madrid
1984-85 Barcelona Atl. Madrid Athletic
1973-74 Barcelona Atl. Madrid Zaragoza
1959-60 Barcelona Real Madrid Athletic
1958-59 Barcelona Real Madrid Athletic
1952-53 Barcelona Valencia Real Madrid
1951-52 Barcelona Athletic Real Madrid
1948-49 Barcelona Valencia Real Madrid
1947-48 Barcelona Valencia Atl. Madrid
1944-45 Barcelona Real Madrid Atl. Madrid
1928-39 Barcelona Real Madrid Athletic
(1) Subcampeón y tercero aún provisionales.

Los títulos se han repartido de la siguiente manera:

Real Madrid 29 Valencia 6
Barcelona 18 Real Sociedad 2
Atlético Madrid 9 (2 con el nombre de Atlético Aviación)
Athletic Club 8 Sevilla 1
Betis 1 Deportivo 1

Entrenadores campeones de liga con el Barcelona:

Temporada Entrenador
1928-29 Romá Forns (ESP)
1944-45 Josep Samitier (ESP)
1947-48 Enrique Fernández (URU)
1948-49 Enrique Fernández (URU)
1951-52 Ferdinand Daucik (SVK)
1952-53 Ferdinand Daucik (SVK)
1958-59 Helenio Herrera (ARG)
1959-60 Helenio Herrera (ARG)
1973-74 Marinus Michels (HOL)
1984-85 Terry Venables (GBR)
1990-91 Johan Cruyff (HOL)
1991-92 Johan Cruyff (HOL)
1992-93 Johan Cruyff (HOL)
1993-94 Johan Cruyff (HOL)
1997-98 Louis van Gaal (HOL)
1998-99 Louis van Gaal (HOL)
2004-05 Frank Rijkaard (HOL)
2005-06 Frank Rijkaard (HOL)