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Una final sin final

Inevitable asterisco

— Edgard Tijerino Mantilla —

Roger Maris murió con un asterisco encima de su impresionante récord de 61 jonrones.;


ĄQué injusticia!. El artillero zurdo de los Yanquis que se fajó con Mantle trancazo por trancazo en una lucha que, con sólo recordarla,todavía agita los resortes de nuestra emoción, no tenía culpa de verse involucrado en un calendario ampliado a 162 juegos...El simplemente, se dedicó a tumbar verjas moviéndose dentro de los límites est6ablecidos por el reglamento.;


León es, legalmente, el ganador del sexto juego de la Final del 99.;


Lo se yo, lo sabe usted, lo saben ellos, pero...¿Qué hay de la victoria dramática por 13-11 lograda por el San Fernando con una arremetida de última hora?...¿Cómo podemos confiscar el esfuerzo realizado por los peloteros de los dos equipos en busca de prevalecer?...¿Hay alguién que se sienta satisfecho por la aplicación de una regla de Ligas Menores, absurdamente aprobada?...¿No sienten los aficionados y el deporte mismo, un frío en el cuello al ver descender la cuchilla de la frustración, decapitando lo que hasta en ese momento era, una Serie Final electrizante?...¿Como inyectar de excitación a los peloteros del León después de ser derrotados en el terreno?.;


Fue una gran serie...Cuatro de los seis partidos fueron decididos por sólo una carrera de diferencia, y el último, más alla de la confusión imperante, fue arrebatado por las Fieras con una ofensiva de cuatro carreras en el último inning.;


La posible última final con el aluminio, fue un infierno para los pitcheres...Dos brazos considerados claves en los analisis previos, el de Julio César Raudez y el de Jorge Mairena, saltaron hechos ańicos...El pitcheo de relevo fue inexistente, cada hombre en el cajón de bateo era un peligro tan inminente como lo es Albert Belle, y en cada lanzamiento bajo presión, sentíamos que una tempestad nos azotaba implacablemente.;


León fue más heroico...Nunca pudo recuperar a Sandor Guido un joven inicialista de proyecciones llamativas; perdió a Juan Villagra, un "matador", víctima de un dedo fracturado; finalmente, su "as de espadas" monticular, Martín Bojorge, es atacado violentamente por una apendicitis, que estaba oculta detrás de la puerta, o debajo de la cama, lista para saltar sobre su presa.;


¿A cuántos males se puede sobrevivir en una final?;


En 1975, el manager de los Medias Rojas, Darrell Johnson, dijo que la diferencia entre ganar y perder la Serie Mundial con los Rojos, fue la pérdida de Jim Rice...Evidentemente, una pieza fundamental, pero lo de Nazario fue más grave: él enfrentó a las Fieras amputado por tres partes.;


Aún con la Serie 3-3 el mayor mérito era de los Leones, luchando vigorosamente con los diferentes factores adversos, ganándole duelos de metralla a los temibles, golpeando las narices de los pronósticos con un martillo, jugando una pelota inspirada.;


El sueńo de un séptimo y decisivo partido, una batalla sin "más allá", se esfumó desde que entró Humberto Vallejos en el cierre del cuarto inning...Cierto, se estaba violando una regla más absurda que no poder usar en días consecutivos los mismos calcetines, pero aprobada por directivos que necesitan andar un despertador en la bolsa de la camisa...Legalmente, los Leones estaban protegidos...Seguir el juego, no tenía sentido porque no había nada que discutir...León ya era Campeón, y si se han suspendido las acciones con el marcador 5-3 favoreciendo a los rugidores, no estaríamos tan frustrados como ahora, después de haber visto ganar al San Fernando 13 por 11 en una falsa nivelación de la Serie.;


Dijo el Dr. Larios que cifras en mano, revisando lo que ocurrió entre los dos equipos a lo largo de la temporada, la superioridad de los Leones es incuestionable...No, no es tan sencillo...No en el beisbol...En 1978, los Filis sólo perdieron uno de 12 juegos con los Dodgers, pero en el Play Off, fueron eliminados en 4 juegos.;


Al salir del Estadio, fanáticos, cronistas y peloteros se prenguntan aturdidos: ¿Qué fue cierto de todo lo que vimos?...¿Porque la pizarra mentía?...¿Y ese júbilo de las Fieras con el último out, cómo puede haber sido una burla del destino?.;


Quitemos el séptimo juego de la Serie Mundial del 91 entre Bravos y Gemelos, y dejaría de ser, automáticamente, la mejor de todos los tiempos...El fabuloso duelo de pitcheo que sostuvieron Jack Morris y John Smoltz no hubiera ocurrido...¿Se imaginan eso?;


El séptimo juego de la Serie León-San Fernando, quedó pendiente, dejó un vacío, provocó un oleaje de especulaciones.;


¿Qué hubiera ocurrido?...¿Quién el vencedor?...¿Quiénes lo abridores?...¿Quién disparando el batazo decisivo?...¿Qué otra regla hubiera sido atropellada?.;


Todas esas intrigas quedaron reducidas a especulaciones inútiles, nuestras expectativas congeladas en una botella, la pasión del público sepultada en medio de un desconcierto amargo...Esta fue una final sin final, y por esa razón, se exige colocar un asterisco como el que incomodó por tan largo tiempo a Maris, a la orilla de la corona de los Leones.;


Ellos no tienen la menor culpa de lo ocurrido, pero el púiblico, los protagonistas y el deporte, tambien son inocentes...Parodiando a Robespierre quién dijo "La verdad es la culpable", en éste caso, la culpa fue del reglamento.;


¿Cuándo será quemada esa regla y en que plaza?...Es algo que nos interesa a todos.;