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Nadal, esa fiera indomable


Edgard Tijerino

Mostrando la fuerza de un desconocido huracán; trazando sobre el cemento una geometría tan deslumbrante como destructiva; luciendo inmenso como casi siempre frente al exigente y difícil serbio Novak Djokovic, el “pistolero” español Rafael Nadal, obtuvo brillantemente el único título de Grand Slam que se le había escapado, el abierto de Estados Unidos, agregando su nombre al de otros seis inmortales, entre los cuales, extrañamente, no está Pete Sampras.
Rey del balazo con la raqueta en tierra batida, Nadal, cinco veces ganador en abierto de París que se realiza en Roland Garros, convertido ahora en un eficaz “todo-terreno”, supo desarticular la destreza de Djokovic y quebrar su resistencia 6-4, 5-7, 6-4 y 6-2, para conquistar su tercer Slam consecutivo después de haberse impuesto en la hierba Wimbledon a Thomas Berdych. Fue el noveno Slam para Nadal en su carrera, proeza sin precedentes a los 24 años.
Verdugo del sueco Robin Soderling en París, Nadal sólo fue eliminado en Cuartos de Final del abierto australiano, víctima de problemas en la rodilla cuando batallaba con Andy Murray.
Ese torneo, primer Slam del año, fue ganado por el suizo Roger Federer. Pero una vez físicamente recuperado, el español ha sido una fiera indomable, como ayer en Nueva York, sujetando por el cuello y doblando las rodillas de Djokovic, el “decapitador” de Federer.
La Final, trasladada de domingo a lunes por culpa de la lluvia, también fue suspendida por largo rato durante el segundo set con el marcador 4-4, con Nadal reaccionando espectacularmente a un 4-1 adverso, para perder finalmente 7-5 al no poder impedir un quiebre de cierre por parte de Djokovic.
El mejor set fue el tercero, pese a que Nadal sólo tuvo un acierto en 11 posibilidades de romper el servicio del serbio. Dos puntos de antología mantuvieron al público en pie con los músculos crispados. El primero, con la pizarra 3-2, con Nadal saliendo de una impresionante balacera en busca de una pelota alta que mordió la raya de fondo, regresando con un cruzado mortífero a la respuesta improbable realizada por Djokovic; y el otro, con Nadal en ventaja 5-3, y Djokovic sobreviviendo a un cambio de metralla, para rematar escalofriantemente paralelo a la raya izquierda, inutilizando a Nadal.
Con Nadal raramente fallando constantes posibilidades de quiebre, Djokovic estuvo atravesando por resurrecciones que mantuvieron el futuro inmediato del juego metido en la incertidumbre, pero el bravo español, quien llegó a la final sin perder un set, supo prevalecer en los momentos cumbres de la tercera manga, y lanzarse a fondo en la cuarta, para culminar su obra.
La maestría que ha alcanzado Nadal, su frialdad y esa garra que lo caracteriza, le permitieron agregar su nombre a los de Fred Perry, Donald Budge, Rod Laver, Roy Emerson, André Agassi y Roger Federer, como únicos ganadores de los cuatro torneos Grand Slam.
Uno se pregunta: ¿Será capaz Nadal de tumbar la marca de 16 Slams que tiene en su poder Roger Federer y puede agrandar? Bueno, cuando se tiene 24 años con ese crecimiento, ese juego y esa fiereza, es posible.

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