Deportes

¡Halladay perfecto!


Edgard Tijerino

dplay@ibw.com.ni

Tratándose de Roy Halladay, uno puede esperar cualquier tipo de proeza monticular, incluyendo la posibilidad de lanzar un Juego Perfecto. ¡Diablos, eso ocurrió anoche en Broward, ante 25 mil prójimos que masticaban sus uñas frenéticamente, mientras los agitados corazones trataban de escapar de sus pechos como liebres asustadas! Halladay con un pitcheo sereno, preciso y por supuesto inutilizante, hizo retorcerse de frustración a 27 Marlins en el cajón de bateo, construyendo “su Partenón” con la maestría arquitectónica de Fidias para imponerse 1-0. ¡Wow, qué pitcheo con el soporte de 11 ponches!
Hace doce años, el 27 de septiembre de 1998, lanzando por Toronto contra los Tigres de Detroit, Halladay en apenas la segunda apertura de su carrera, buscando su primer triunfo como big leaguer el último día de la temporada, se acercó en el Skydome a la posibilidad del no hitter. Había sacado 26 outs y sólo un enemigo, Tony Clark, por un error del intermedista Felipe Crespo en el quinto inning, se le había embasado. La multitud de 38 mil estaba rugiendo, cuando el novato Halladay le hizo frente al emergente Bobby Higginson acariciando lo grandioso.
De pronto, el estallido. Jonrón de Higginson a las tribunas del jardín izquierdo, un elevado que llegó a perderse de vista antes de descender vertiginosamente, y la proeza se derrumbó, pero no el primer triunfo por 2-1, de quien ahora es, con el paso del tiempo, uno de los más grandes pitcheres que podemos ver.
El as de los Marlins Josh Johnson, dio la impresión de estar en plan de fajarse con cualquiera, incluido Halladay, quien se había mostrado vulnerable perdiendo sus dos últimos inicios frente a Piratas y Boston. Ciertamente Johnson fue a fondo permitiendo sólo una carrera en el tercer inning consecuencia de un error de Cameron Maybin, pero el inspirado, galvanizado y mortífero Halladay, no necesitaba mas apoyo. Y cabalgó sobre esa ventaja hasta completar su faena perfecta, séptimo triunfo por tres reveses, con apenas 1.99 en carreras limpias, lo cual, al finalizar los primeros dos meses de ajetreo, es un alarde de dominio observado con cualquier telescopio.
Así que, doce años después de aquel casi no hitter, Halladay cortando orejas y rabo como un Manolete de la colina, logra un Juego Perfecto, mientras los Filis reaccionan después de ser barridos por los Mets humillados por tres blanqueos, pese a la artillería pesada que poseen.