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Briceño se afila


Especial para END

Evert Briceño no planea que su anhelo de conquistar un título mundial se hunda de forma dramática. Con casi diez años de estar metido en este apasionante pero despiadado deporte, el púgil originario de la comarca El Pellizco, Chichigalpa, está enfocado en lo que podría ser la pelea más importante de su carrera este próximo 15 de mayo en Buenos Aires, Argentina, contra el flamante campeón Omar ‘El Huracán’ Narváez, con el fajín de las 115 libras de la OMB en disputa.
La misión para Evert tiene el ingrediente necesario para colocarla en el menú como ardiente y espinosa, porque se encerrará con un hombre que hizo 16 defensas de su corona mosca (112 libras) de la OMB y que aún no conoce la derrota en 33 peleas. Tiene registro de 31 victorias (19 KO) y 2 empates.
Y aunque Briceño, 32 éxitos (26 KO), 5 reveses y un empate, está consciente de que no es favorito ante el actual monarca mosca (112 libras) OMB, su disposición pasa la frontera del optimismo y entra con facilidad en la zona de seguridad.
“Quiero ese título y será mío. Esta oportunidad la esperé desde hace varios años, es mi derecho a convertirme campeón mundial y una promesa que debo cumplirle a mi familia”, dijo Briceño, con hablar pausado pero de lleno de confianza.
El chinandegano afina detalles físicos y estratégicos todas las tardes en el gimnasio Róger Deshón de San Judas, junto a su entrenador de muchos años, Gustavo Herrera.
Entre las calurosas paredes de ese escenario boxístico, Briceño empezó esta semana a realizar sesiones de guanteo con el panameño Dirceau Cabarca, que viene de perder en septiembre pasado por decisión unánime en ocho asaltos ante el ex monarca mundial Ulises Solís.
“Mi apoderado ha tomado muy en serio este chance mundial, por tal razón contrató a este peleador panameño, que tiene muchas cualidades boxísticas que se parecen a Narváez. Creo que será provechoso para mi su estadía”, declaró Evert.
Así que el reto está planteado y Briceño tendrá en sus manos la posibilidad de darle a Nicaragua su campeonato mundial número once en la historia.