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“No somos sólo Messi”


Fifa.com

“En mi equipo juegan Mascherano y diez más”. La frase, perteneciente a Diego Armando Maradona en su primera conferencia de prensa como seleccionador, grafica a la perfección la importancia del joven volante santafesino en el conjunto argentino.
Javier Mascherano, actualmente en el Liverpool inglés, viste la camiseta albiceleste hace ya siete años y es todo un referente pese a sus 26 años de edad. Tanto que será el capitán del equipo que se prepara para viajar a competir en la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. Mientras cuenta los días que restan para el gran debut, el argentino dialogó en exclusiva con FIFA.com. La responsabilidad en su rol de capitán, el presente de Lionel Messi, las opciones del equipo de Maradona y un anhelo: “Devolver a Argentina a lo más alto”.
“No somos sólo Messi. Así que cuando fallamos no se puede culpar. Somos Messi y diez jugadores más. Todos tenemos que funcionar. Ninguno de nosotros jugó como puede durante las eliminatorias, pero le han caído a Messi porque siempre se espera que haga algo distinto. No es justo, deberían haber criticado a 18 ó 20 jugadores. Yo le he visto grandes partidos en la selección, como en la Copa América y los Juegos Olímpicos”, dice Mascherano.

¿Le sorprende el cambio drástico en las expectativas de los argentinos luego del triunfo ante Alemania?
“No, para nada. Vivimos un fútbol exitista, donde ganar o perder te convierte en el mejor o el peor de todos. Pero no es una cosa ni la otra… nosotros tenemos grandes jugadores que están atravesando un momento espectacular. El desafío pasará por trasladar eso a la selección, algo que no hicimos en la eliminatoria”.
Suele decirse que es mejor no llegar como favorito. ¿Es así realmente?
“A la larga, más allá de los pronósticos, lo que importa es lo que se haga en el mes de competencia. Podría pensarse que España y Brasil están un paso por encima del resto, ya que han conseguido títulos en el último par de años. Pero la experiencia me dice que el Mundial lo gana el que juega de menor a mayor, y no tanto el que más brilla. Italia no deslumbró en 2006, Brasil tuvo incertidumbres en 2002 y Francia necesitó un gol de oro ante Paraguay en 1998… hay que esperar y ver”.
Está lejos de ser un jugador individualista, pero su carrera está llena de reconocimientos personales. ¿Cómo se explica?
“No puedo negar que uno trabaja para ser cada día mejor, aunque por mi posición y características, no puedo buscar premios individuales. Lo mío es destacarme en lo que me toca y ayudar al equipo, nada más. Pero cuando me levanto cada mañana, sé que tengo que dejar todo para crecer aún más”.

¿Le incomodan tantos elogios?
“El reconocimiento me llena de orgullo, sobre todo si llega de parte de entrenadores que trabajaron conmigo. Eso marca que soy un buen profesional, con altos y bajos como todo el mundo. Aunque sí, me genera pudor. Sobre todo cuando viene de alguien importante”.

¿Hay algo que haya aprendido en Alemania 2006 que pueda servirle en Sudáfrica?
El roce internacional. Hace cuatro años todavía jugaba en Sudamérica y nunca me había enfrentado con un (Didier) Drogba o un (Michael) Ballack. Ahora llevo cuatro años enfrentando a los mejores todos los fines de semana, y eso te permite salir a la cancha en un Mundial sabiendo que vas a tomar más decisiones correctas.