Deportes

¿Qué hacer con las uñas?


Edgard Tijerino

dplay@ibw.com.ni

Le peleamos a Belice pero nos atropelló Costa Rica. ¿Qué fue lo extraño en esos comportamientos contradictorios para nuestra valiente y esforzada selección de fútbol Sub-21? Sencillo: el nivel de los adversarios. Belice es de nuestro tamaño, pero los ticos han sido, son y seguirán siendo más grandes, fuera de alcance, excepto por algunos imprevistos. Trabajando con las uñas, pretendemos alcanzar la estatura futbolística de quienes hacen grandes inversiones, cuentan con suficiente material humano y disponen de una sólida organización, que les ha permitido ser cada día más competitivos. Eso es improbable. No entra en el paralelogramo de posibilidades.
Basta ver cómo Costa Rica se faja con Uruguay en busca de un boleto al Mundial, o cómo Honduras le pelea a México y Estados Unidos, igual que lo hace El Salvador, para comprobar las diferencias con nuestro fútbol. ¡Ah, de vez en cuando se registran resultados tan sorprendentes como alentadores! Cierto, pero nunca ha sido una constante, solamente chispazos. Cuando colocamos los pies en tierra, nos sentimos tan descalzos como Belice o San Vicente.
He visto fútbol desde cuando ocasionalmente los equipos nicas se fajaban con el Comunicaciones, Alianza, Motagua o Herediano. Yo estaba en las tribunas cuando se le ganó aquel amistoso histórico a Estudiantes en 1966, otro chispazo. Vi cómo tuvimos contra las cuerdas a Honduras en el Norececa del 68, pero siempre estuve claro de que nuestra desventaja respecto a países concentrados en el fútbol, era muy ancha. Lo que pasa es que en algunos momentos de inspiración divina, olvidamos eso y nos ilusionamos sin soportes.
No se puede progresar de acuerdo con los requerimientos de las exigencias regionales, con un par de córdobas. Lo más grueso son los 250 mil dólares que entrega la FIFA para proyectos específicos, mientras en San Pedro Sula, un juego con Estados Unidos transmitido por ESPN produce un millón de dólares, y tanto ticos como guatemaltecos contratan por un salario para nosotros insólito –cerca del millón anual- a técnicos como Francisco Maturana y Carlos Bilardo. Nicaragua es el único país cuya capital no tiene estadio de fútbol, y no sé cuánto tiempo vamos a esperar por el que se está construyendo, cuando se suspenden aportes económicos necesarios para su conclusión.
¡Claro que fue satisfactorio presenciar un juego sobre grama artificial! Parecía algo imposible, y se logró. Un paso muy importante hacia el futuro. El entrenador Llena no debe sentirse destrozado, y mucho menos los jóvenes de la Sub-21. Las actuaciones sorprendentes van a seguirse produciendo de vez en cuando, aunque hay momentos como el torneo de Panamá y la Copa de Oro, que estimulan y nos hacen creer que podemos fabricar milagros.

Pero el progreso toma tiempo, mucho tiempo, cuando se carece de recursos. Nuestro fútbol todavía está verde para cultivar pretensiones, pero hay que seguir trabajando como se está haciendo ahora, con participación sostenida en todas las categorías, con mejor atención dentro de las limitaciones, con una idea más definida, con tropas más entusiastas. Eso sí, consciente de que con las uñas no es mucho lo que se puede escarbar para sembrar.