Deportes

¡Xavi cerebral, roba show!


Edgard Tijerino

No hay forma de chuparle la sangre y encadenarle el alma a éste Barcelona tan versátil como volátil y preciso. Los goles de Messí y Pedro agujerearon al Madrid, pero el show se lo robó Xavi, con su cerebro de arquitecto iluminando la cancha del Bernabeu, y el trazado de sus entregas, fabricando posibilidades de gol que hicieron trabajar horas extras a la defensa de Pellegrini, y mantuvieron permanente crispado, sin parpadear, al arquero Casillas.
Se impuso el Barcelona 2-0, con toda legitimidad, siendo más que el Madrid en todos los aspectos del juego, haciendo desaparecer al temido Higuaín, frustrando al esforzado Cristiano, desconectando a Alonso, y mostrando la efectividad de su poderosa defensa, jefeada por Piqué y Puyol, la creatividad inagotable de Xavi, la presencia de mágico realismo que garantiza Messi, y la rapidez, el olfato y la seguridad de Pedro.
El Madrid trató de multiplicarse, y generó peligro pese a la firmeza de los zagueros catalanes, obligando a Valdés a mantenerse atento, anticipando, colgándose de centros, realizando atajadas de méritos, o viendo pasar pelotas eriza-pelos, como la disparada por Alonso, y el cabezazo de Benzema sobre el final, pero el Barcelona manejaba los hilos del juego, imponía el orden, orientaba las pausas y las aceleraciones, y aprovechaba mejor los espacios.
Esa pelota que Xavi entrega a Messí por la izquierda en el minuto 31, le permite al genial argentino exhibir su gama de recursos: realiza una “domesticación” magistral utilizando ese colchón que tiene oculto en su pecho, le quiebra la columna vertebral y la cintura a Albiol, y ejecuta ese pincelazo de derecha, que desarma a Casillas y quita el aliento a la multitud.
Luego al minuto 56, Xavi otra vez, metiendo esa pelota con la exactitud y la rapidez requerida, para que Pedro la intercepte ganándole la espalda a una defensa sorprendida, se escape, y sin preocuparse por la presión, aprieta el gatillo con su zurda sobre el intento de cierre de Casillas, abriendo las puertas de la cabaña real, estableciendo un 2-0, finalmente lapidario.
La conexión Xavi-Messi, funcionó notablemente, a los 72, Messi recibiendo de Xavi, obliga a una atajada de Iker, y a los 77, Messi captando un pase aéreo de Xavi, se levanta, baja la pelota con tanta delicadeza como si fuera de porcelana, y su remate de zurda, habitualmente letal, se desvía ligeramente. ¡Epa!
Con Guti y Raúl como reemplazantes de Marcelo y Vandervaart, el Madrid se atreve a ensayar arremetidas entre el minuto 65 y el 71, sin embargo, el Barsa, con esa personalidad que se apoya en la confianza cultivada a la orilla de la destreza y la pegada, supo asimilar y desvanecer, llegando a reaccionar con dos serias amenazas, y sujentando al Madrid hasta el silbato final.
Ahora el Barsa es líder con tres puntos de ventaja y mejor promedio de goles, pero como bien apunta Guardiola, la Liga no está sentenciada porque todavía hay mucha caña que moler, y vienen partidos de gran exigencia, intercalados con las desgastantes semifinal y final de la Champions, una incomodidad que deseara tenerla el Madrid, pero que por su temprana eliminación, está lamentablemente obviada.