Deportes

¿Qué tanto se agigantará?


Edgard Tijerino

dplay@ibw.com.ni

Sólo hay una forma de retar a este súper equipo que es el Barcelona, y es creciendo espectacularmente. ¿Podrá hacerlo hoy el Real Madrid en el Bernabeu, sitio sagrado en el que se mantiene invicto con 15 victorias, 50 goles realizados y sólo 13 en contra?
Esa gigantesca intriga, se encuentra estrechamente vinculada a otras que levantan polvaredas alrededor de esta batalla, posiblemente presenciada por 15 millones de televidentes: ¿Cómo evitar que Lionel Messi haga estragos con su genio, movilidad y precisión? ¿Se podrá hacer permeable esa defensa azul-grana apuntalada por Alves, Puyol, Piqué y Maxwell? ¿Es posible desconectar a Iniesta y Xavi? ¿Qué tan destructivos podrán ser Cristiano Ronaldo y Gonzalo Higuaín, que han logrado 42 goles, uno más que Ibrahimovic-Messi? ¿En qué medida altera los nervios la ausencia de Ibra hoy? ¿Tendrá Víctor Valdés más significado que Iker Casillas?
Pase lo que pase, la Liga no quedará sentenciada, pero ¡qué saludable sería a esta altura una ventaja de tres puntos! Eso atormentaría a Pellegrini o Guardiola, más al chileno, que de quedar con las manos vacías después de ver al Madrid eliminado en la Champions, tendría sus minutos contados.
En mi época de estudiante, ví la película OK Corral, titulada en español “Duelo de Titanes”, en la cual Burt Lancaster y Kirk Douglas como Wyatt Earp y Doc Holliday, sheriff y pistolero, le hacían frente a una fiera pandilla en el viejo oeste. Era una historia real trasladada al cine. Hoy en Madrid, el duelo Real-Barsa, revisando todos sus componentes ausencias aparte, tiene similitud, es de titanes.
Sujetar a Messi, es algo tan difícil como era hacerlo con Pelé o con Diego, una aproximación a tratar de cortar las cabezas de la Medusa, y la misión de Cristiano Ronaldo, como las asignadas a Jim Phelps en aquella inolvidable serie de TV, es ser tan grandioso e incidente como Messi, haciendo valer su pujanza arrolladora.
El gol de Ibra decidió la primera batalla, que estuvo cargada de incertidumbre durante todo el trayecto, porque como apunta ese gran pilar de la realeza como es Xabi Alonso, el Madrid le juega al Barsa sin temor, utilizando el atrevimiento como arma fundamental, aunque de repente, se produzcan resultados tan “sangrientos” como aquel 6-2 logrado por el Barcelona, que todavía mantiene a Casillas revisando las costuras de sus heridas.
A esta altura, después de todo lo que hemos visto, ¿quién se atreve a dudar del Barcelona? Es el equipo del momento, con una inspiración sostenida, una banca hambrienta, solidez en todos sus sectores, funcional, y con el jugador más desequilibrante del planeta, como lo éste Messi resplandeciente.
Un triunfo del Madrid, aún reconociendo que tiene el armamento para conseguirlo de crecer lo necesario, provocaría impacto. Dos equipos super-promocionados, cargados de “egos” que tienen el tamaño de montañas, se enfrentan hoy con el mundo expectante. Ramos, Albiol, Garay y Arbeloa, multiplicarán sus esfuerzos por no parecer “posters” en la pared frente a la facilidad de maniobra del genial Messi.