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¡Mal cálculo!


Edgard Tijerino

Cierto, el tránsito de Vicente Padilla a lo largo de once temporadas en las mayores, ha sido un juego de luces y sombras, a veces, atrapado por un enredo de sucesos, con puntos de júbilo y de espanto, cuestionado quizás injustamente, de insolencia. Pero cuando llegó a los Dodgers, vimos al Padilla sensato, maduro y victorioso, que siempre imaginamos. Realizando siete inicios y un efectivo relevo, ganó cuatro juegos sin perder, contribuyendo al aseguramiento azul, del banderín del sector Oeste en la Liga Nacional. Y continuó impresionando con dos grandes faenas en la postemporada.
En sólo 25 aperturas, incluyendo su tormentosa estadía con los Rangers, Vicente ganó 12 y perdió 6. Pensamos que con lo mostrado en el cierre, provocaría un gran interés en el mercado de Agentes Libres detrás de los pocos peces gordos, sobre todo entre los Dodgers, tan necesitados de látigos autoritarios, pero tuvo que esperar mucho tiempo para llegar a un acuerdo con esa organización, y por una cifra ligeramente por debajo de las expectativas.
A los 33 años, entrando a una etapa de consolidación con suficiente aprendizaje y kilometraje, es probable que lo mejor de Vicente esté por ser visto. Pero los expertos siguen colocándolo bajo la lupa con etiqueta de sospechoso, y en ninguna de las consideraciones, le conceden posibilidad de ganar más de 12 juegos, pese a sus antecedentes con tres campañas de 14 triunfos y una de 15, aún atravesando mientras se construía, por el campo minado de la inseguridad.
Desde la acera del optimismo, nunca he acertado en mis cálculos sobre Vicente, a quien he visto previamente como un ganador de 18 juegos, desde que juntó temporadas consecutivas de 14 éxitos con los Filis en 2002 y 2003, cuando parecía un hecho que se había convertido en algo real, pero en la otra acera, el derecho pinolero casi siempre ha sido subvalorado, excepto por los Rangers ofreciéndole ese jugoso contrato de casi 34 millones por tres campañas.
Revisando los cálculos para 2010 con los Dodgers, Padilla está siendo considerado como un ganador de 10, 11 ó 12 juegos. Esta última cifra, aparece en tres proyecciones, incluyendo la del Sports Line y la de Lindy’s, la primera de ellas fijando su balance en 12-10 con 165 entradas, 4.42 en carreras limpias y 101 ponches. Hay quienes vaticinan un balance negativo de 11-12 con 4.87 en efectividad, y registros de 10-11, 12-9 y 12-11. Un mal cálculo.
Con un equipo tan competitivo como estos Dodgers, capaces de volver a ganar el Oeste del viejo circuito si la intrigante rotación responde a las exigencias, Padilla puede superar los 15 triunfos. Uno supone, sin cobijarse de nacionalismo, que de haber realizado 33 aperturas en 2009, no esas 25 a las que fue limitado por dificultades, Vicente hubiese logrado tres o cuatro triunfos más registrando 15 ó 16.
Con su regreso a la Agencia Libre al caer el telón de 2010, él podría estar lo necesariamente estimulado para crecer como no lo ha hecho hasta hoy. Va a ganar más de 15, y de mantenerse saludable, quedará listo para un contrato de por lo menos tres años. Obviamente necesita un impulso audaz, y puede producirlo.