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Ataca y mata


Edgard Tijerino

DESDE PUEBLA
La pequeña fiera ha saltado sobre otro obstáculo, se encuentra de pie sobre otro “cadáver”, reclama lo más pronto posible otra exigencia, está listo para otro sacrificio previo, su voracidad necesita otra víctima.
No es fácil dormir cuando la brillantez cegadora de lo que has visto, te persigue, negándose a convertirse en un recuerdo, insistiendo en permanecer como un presente. Ahí está “Chocolate”, empujando al valiente mejicano Iván Meneses contra las paredes del infierno, metiéndolo en un laberinto de complicaciones y sufrimientos, atacándolo con impresionante ferocidad, machacando sus costillas, haciendo crujir sus pómulos, tratando de fragmentar su mandíbula, impactando sus cejas, haciendo girar su cabeza.
Y lo más emocionante, es que lo hizo atravesando riesgos, recibiendo algunos impactos de consideración, sin reparar en los contragolpes, sólo deteniéndose brevemente para tomar aire y reabastecerse de oxígeno, concentrado en su golpeo, empeñado en no dar tregua, característica de quienes confían en su capacidad para demoler.
En ningún instante Meneses, de historial discreto, fue calificado como una amenaza para un púgil tan versátil y destructivo, pero ¿quién puede serlo verdaderamente en el repaso del escalafón mundial?. La superioridad casi aplastante de Román, minimiza a todos los rivales probables, le quita intriga a los vaticinios.
Escuché cuestionamientos sobre su defensa, como si pese a todo lo que hemos visto de él, dudemos de sus habilidades. Desde siempre, los atacadores con poder para definir, van a fondo, y no se detienen confiando en su capacidad de asimilación, algo esencial para sostener ofensivas. ¿Creen que Robinson o Leonard no tenían habilidades suficientes para esquivar?. Pero los golpeaban, igual que Argüello o Durán.
Cuando el entrenador Arnulfo Obando me dijo que frente a las ventajas de Meneses en estatura y alcance, Román entraría agazapado buscando cómo torpedear con sus ganchos la zona baja, quedé claro que estaría exponiéndose a los golpes rectos de Meneses, que a diferencia de la Venus de Milo, tiene brazos y los usa.
En esta pelea, avanzando por la carretera de la evolución, “Chocolate” trabajó con mejor criterio y preciso trazado con sus ganchos, logrando de esa forma, hacer más efectivas sus combinaciones. ¡Qué bueno fue ver eso!
Dos peleas más en 105 libras y saltaré al próximo casillero, dijo el joven dragón antes del combate, mientras derrotaba a la báscula en otro pare de sufrir, después de ser sometido a un estricto control alimenticio. Sin duda, es una buena decisión, aunque obviamente en las 108, quien el sábado subió al ring en casi 120, seguirá siendo aguijoneado por la angustia.
El “cadáver” de Meneses quedó atrás. En una pelea intensa y electrizante, recortada a cuatro asaltos, “Chocolate” volvió a fabricar un realismo mágico entre las cuerdas, mientras cabalga pistolas en mano, hacia esa gran pretensión de conseguir los tres cinturones en las categorías pequeñas. Con apenas 22 años, si tiene suficiente hambre de grandeza, pueden ponerle sello a eso.