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Bucardo grandioso


Francisco Jarquín Soto

Fue poco o casi nada lo que pudieron hacer los Tigres ante un crecido Jorge Bucardo que desde la loma, en la reinauguración del Estadio Nacional “Denis Martínez”, enviaba fuego sin dejar duda de su superioridad sobre unos indefensos occidentales mientras el Bóer se lucía con 14 hits y un triunfo categórico 12x0 en nueve entradas.
El estadio volvió a abrir sus puertas con un acto inolvidable a un eterno amante del béisbol, Oscar Larios Moreno, quien disfrutó un reconocimiento a la par del big leaguer de los Padres de San Diego, Everth Cabrera, que se encargó de tirar la primera bola.
El coloso recién remodelado albergó menos público, ahora reducida su capacidad, y aunque se veía más comodidad en las graderías, en el campo las cosas aún no estaban listas para jugar. Pero al Bóer no le importaron las limitaciones y se mostró diferente al equipo sin bateo y con pitcheo endeble que fue domado por los Leones el fin de semana.
Bucardo aportó mucho a ese cambio, permitiendo apenas dos imparables en seis innings, con seis ponches propinados, incluido un escone en el quinto. Sólo dos hits conectados por Freddy Chévez en el segundo y cuarto episodio fueron las pocas libertades que admitió el derecho de los capitalinos, porque después de eso --Juan Oviedo y Moisés Flores recibieron bases-- nadie más piso alguna almohadilla mientras estuvo Bucardo lanzando.
En tanto el Bóer hacía de las suyas. Un irreconocible Boanerges Espinoza fue sacudido con seis carreras en un episodio, porque en el segundo no sacó out. En el primero, doble de Renato Morales, sencillo de Ronald Garth y otro doblete de Yáder Hodgson fueron claves para anotar dos, y otro sencillo de Raúl Marval trajo otro par. Era un 4x0 demasiado pesado para un arranque de juego.
Los capitalinos hicieron dos en el segundo por hit consecutivo de Mario Holmann, Morales y doble de Garth que envió a las duchas a Boanerges. Yioder Palacios frenó por un instante al Bóer, pero admitió la séptima en el quinto. El relevista Yáder Mairena en el sexto permitió cuatro carreras con dos remolques para Sandor Guido y otro par de Hodgson, ambos por sencillos. La última la hicieron en el octavo, por doble de Garth, el segundo de la noche, e imparable de Marval.
El relevo del Bóer estuvo tan efectivo como su abridor. Justo Pérez, Marlin Mejía y Juan José Espinoza mantuvieron la blanqueada tirando un episodio cada uno.