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“Quería más rounds”


LAS VEGAS

Después de 21 meses fuera del ring, nada ha cambiado. Floyd Mayweather Jr. sigue siendo grande. Todavía es muy rápido. Todavía tiene una defensa sublime. Y todavía es un boxeador frustrante.
No hubo un solo minuto de verdadera competencia en esta pelea, porque Mayweather simplemente atropelló a su rival, más pequeño que él.
“Estuve fuera durante dos años, por eso tuve ganas de darme un par de rounds para realmente hacerme a la idea de que estaba de regreso en el ring”, dijo. “Y yo sé que mejoraré más todavía”.
Mayweather dejó a Márquez hecho un desastre, con el rostro hinchado. Le rompió la nariz también. Ah, y también lo dejó sentado en la lona en el segundo asalto tras conectarle un híbrido entre gancho y uppercut en plena quijada.
Pero el ex campeón en cinco divisiones no pudo liquidar al peleador más pequeño, a quien había elegido especialmente en lugar de pedir a un boxeador de elite en su misma división (Miguel Cotto, Shane Mosley, por ejemplo).
“Lo derribé con un golpe que no creo que haya visto, y cuando se levantó siguió peleando”, dijo Mayweather, quien tuvo que pagarle a Márquez una multa de $600.000 por ni siquiera intentar bajar al peso contractual de 144 libras y subirse a la báscula en 146 en el pesaje del viernes.
Dijo Márquez: “Fue una pelea muy difícil. Me sorprendió con la caída. Me lastimó en ese asalto, pero no lo volvió a hacer en ningún otro momento”.
Y aún a pesar del dominio de Mayweather, uno nunca tuvo la impresión de que tuviese la voluntad de pisar el acelerador para noquear a Márquez de una vez por todas.
Un nocaut, que era perfectamente posible, hubiese sido una impresionante demostración aún cuando Márquez, campeón en tres divisiones y monarca reinante en el peso ligero, es más pequeño que él.
Márquez nunca ha sido noqueado, y lo más importante es que un nocaut le hubiese dado a Mayweather (40-0, 25 KOs) algo que
Manny Pacquiao no pudo lograr. Pacquiao, quien heredó el trono del mejor del mundo libra por libra cuando May-weather se retiró, aparenta ser el oponente más significativo de Mayweather en el futuro inmediato. Ambos púgiles son comparados incesantemente.
Mientras que Mayweather dominó a un inflado Márquez (50-5-1, 37 KOs), Pacquiao apenas logró escapar en dos batallas a vida o muerte con él, en un empate y una decisión dividida por un solo punto en su ventaja en los pesos pluma y ligero junior.
“Simplemente hice lo que tenía que hacer para vencerlo”, dijo. “Quería acumular rounds y necesitaba trabajar. Tuve que boxear toda la noche de manera astuta. Realmente estoy contento de regresar al boxeo. Necesitaba acumular rounds”.
Cuando se le preguntó por la disparidad en tamaño, Mayweather simplemente dijo “él es un gran hombre pequeño, pero no olviden que yo también vengo de una división menor”. Claro que sí. Pero eso pasó hace varios años.
Sin importar lo bueno de su actuación, le faltó el signo de admiración al final del renglón. Esta victoria debió haber sido por nocaut.
De todos modos, las estadísticas de CompuBox fueron atrapantes por su amplitud. Mayweather conectó 290 de 493 (59 por ciento) de sus golpes, superando el total de Márquez con 69 de 583 (12 por ciento). El jab de Mayweather también fue dominante, al conectar con 185 de 316 (59 por ciento) ante los 21 de 288 de Márquez (7 por ciento).
Ahora bien, tengan en cuenta que el promotor de Márquez, Oscar De La Hoya, había pasado mucho tiempo durante la promoción del combate hablando de cómo Márquez necesitaba usar su jab, y que así lo haría.
“No quiero poner excusas, pero el peso fue un problema”, dijo. “Él es demasiado rápido. Cuando le pegué él se rió pero yo se que sintió mis golpes. Tratamos de trabajar la velocidad pero la diferencia estuvo en el peso. Si yo tuviese tres o cuatro peleas en este peso mejoraría mucho. Hoy hice lo mejor que pude”.
Y aún así no le sirvió de mucho. Pero igual Márquez fue lo suficientemente bueno como para llegar a la campana final, y ése es el problema de Mayweather.