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Mayweather invencible


Francisco Jarquín Soto

Fue una pelea demasiado difícil para Juan Manuel Márquez, la verdad, nunca tuvo chance de superar al aún invicto Floyd Mayweather, que manejó el combate con su estilo escurridizo, metió las manos a placer y envió una vez a la lona a su rival, suficiente para ganar por amplio margen una decisión unánime en el MGM de Las Vegas.
Las tarjetas de los jueces le dieron una victoria abrumadora: 118-109, 120-107 y 119-108, que reflejan esta vez cómo el norteamericano manejó la reyerta a pesar de los intentos infructuosos de Márquez por reducir la distancia y frenar los movimientos rápidos en defensa y ataque de su adversario.
Quizá el único instante en que parecía que pudo haberle hecho daño a Mayweather fue en el segundo round, cuando el mexicano metió par de manos al rostro que lo estremecieron un poco pero segundos más tardes éste le conectó un upper en cortito a la mandíbula y cayó bruscamente a la lona.
No es que Márquez haya sido nulo en el resto de la pelea pero la forma en que lo manejó el norteamericano a distancia con su jab, un golpe que jamás pudo quitarse y además de las arremetidas al cuerpo con su velocidad de manos y movimientos en defensa y ataque, lo hacían verse más lento, torpe en sus intentos de cerrarle el espacio a su rival y en los últimos asaltos el cansancio fue más evidente.
Sin embargo fue en el último round que Márquez trató de apretar la pelea pero el tiempo se le había esfumado y la precisión tampoco era una arma a su favor teniendo en frente a alguien que se le movía como una sombra que solo por momentos veía venir como un rayo y de la misma manera se le escabullía.