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No hay escape

* Flaqueó el pitcheo y desapareció ventaja

Edgard Tijerino

Cuando nos vemos atrapados sin salida, frente a una situación exageradamente angustiante, con “olor” a escombros y sabor a tragedia, nos aferramos con desesperación casi rabiosa a la búsqueda de un milagro. Es el último recurso. Pero, ¿cómo fabricar esa posibilidad con todos los caminos cerrados?.
Vemos a la Selección Nacional después de perder con Holanda 8-4, un partido que se estaba ganando lleno de esperanzas 4-2 hasta el octavo inning, colocada frente a lo fatal.
Necesitábamos ganar de cualquier manera, excediéndonos, sudando horas extras, y lo estábamos consiguiendo, con el buen relevo de Jairo Pineda y el jonrón de tres carreras de Sandor Guido, en un momento inspiracional irrepetible.
Durante tres entradas, del cuarto al séptimo, el pitcheo nica estuvo fajado sosteniendo esa diferencia. Súbita y dolorosamente, Sidney Jong jonroneó contra Diego Sandino, tercer tirador nica después del abridor Álvaro López y el relevista largo Jairo Pineda, y la pizarra se estrechó peligrosamente 4 por 3. Quedábamos expuestos a otro swing como el de Jong, mientras se sacaban seis outs.
Holanda creció de golpe y nos acorraló contra las cuerdas. Con el hit de Sharlon Schoop después del jonrón de Curt Smith, parecía que retirarían a Diego, quien trabajó eficazmente los innings seis y siete, pero el coach Cairo Murillo, decidió seguir confiando en él, y lo dejó. Sacando dos outs, Sandino estaba haciendo lucir la decisión como correcta, pero boleó a lead-off Kinsdale, y de inmediato, Dacaster con dos bolas sin strike, fue encima de un pitcheo al medio y la pelota se perdió de vista muy por encima de la pared izquierda, viajando envuelta en nuestras ilusiones rotas.
Ahora Holanda ganaba 6 por 4, y tuvo tiempo y empuje, para otras dos en el noveno por jonrón solitario de Jong contra Oswaldo Mairena, doble de Legito y hit productor de Rombley.
Atrás quedaba la brillantez defensiva pinolera encabezada por un Mario Holman, elástico, contorsionista, preciso y simplificador, que estuvo cortando las malas intenciones de los holandeses con contribuciones de Jimmy, Edgar y Sandor; y por supuesto, el pitcheo resistente hasta el octavo, y los batazos de Rivas y Guido, que provocaron las cuatro carreras.
¿Y ahora? Pendiente sólo una fecha, amanecimos empatados con Venezuela, Corea y España, todos con 2 y 4, peleando por el único boleto disponible al estar asegurados, Holanda, Cuba y Puerto Rico. Si Venezuela derrota a Inglaterra como se cree en la redondez del planeta, y Corea supera a España, no tenemos nada que discutir aunque nos impongamos a Puerto Rico, porque en ese triple empate, perdimos con Venezuela y Corea.
¿Y si España doblega a Corea mientras Nicaragua le gana a Puerto Rico? Las carreras permitidas nos afectan. Permitimos 12, por 7 ante Venezuela y 5 contra España, es decir, lo mismo que los suramericanos, frente a Nicaragua (4) y España (8), pero sorprendentemente, clasificaría España sin Xavi, por permitir 1 contra Venezuela y 9 ante Nicaragua.

Me avisan si encuentran alguna forma de escapar a la “cuchilla”, que yo no la veo.

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