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Entró por la puerta grande


LONDRES

Con un equipo que no mostró fisuras, la Inglaterra de Fabio Capello logró en Wembley enterrar su pasado para imponerse por derecho a la selección croata con un demoledor 5-1, que asegura su presencia en el Mundial de Sudáfrica.
Pasó página y, al mismo tiempo, saldó una deuda pendiente con el combinado que dirige Slaven Bilic. La disciplinada Inglaterra de Capello protagonizó en este emblemático estadio un arranque de nota que siguió una línea ascendente y concluyó su pulso ante Croacia como ganadora del grupo 6.
Fue Frank Lampard quien asumió el disparo para poner en el minuto 7 a su equipo por delante y provocar el júbilo incontenible en las gradas.
Inglaterra marcó los tiempos y llevó la batuta en esta primera mitad que no mostró agujeros de planteamiento. Hubo abundancia de amagos a la meta de Vedran Runje, por parte de Barry, de Rooney, de un equipo inglés ansioso por tener un motivo real de celebración.
Esta noche sí, la escuadra nacional se mostraba determinada a centrar sus energías en el marcador. El equipo de Capello estaba incontrolable. Llegó entonces Gerrard para aumentar la ventaja local con un remate de cabeza desde dentro del área a un pase por la derecha que le mandó Lennon.
Y, de paso, el medio “red” firmó el vigésimo octavo tanto de su selección en lo que va de fase clasificatoria.
Imparable, Inglaterra se metía en el segundo acto con dos goles rubricados en poco más de un cuarto de hora.
Los hombres de Capello iban embalados. De nuevo Lampard firmó el tercer gol para el once inglés con un remate de cabeza a los 58 minutos de juego.
Inglaterra lo tenía hecho. Aun así, Capello introdujo en el campo a Jermaine Defoe por Heskey, un cambio predecible.
Pero no fue el “spur” el que sumó otro gol al abultado marcador local. Ayudado por Rooney, atentó con éxito contra los feudos croatas Gerrard, quien asestó un nuevo golpe al once de Bilic en el minuto 66.
Alemania derrotó por 4-0 a Azerbaiyán, logrando así una goleada que prácticamente había estado prometiendo desde comienzos de la semana y que en la primera parte se vio algo comprometida por un bajón inexplicable de los pupilos de Joachim Löw.

MERIDA
La selección española selló el pasaporte al Mundial 2010 de Sudáfrica, con un impecable camino creado con pleno de triunfos, en esta ocasión alejado de la brillantez pero sin sufrimiento ante la débil Estonia, a la que tumbó con goles de Cesc Fábregas, Santi Cazorla y Juan Mata.
España ya es mundialista. No faltará a la cita en Sudáfrica, donde será catalogada favorita por su brillante triunfo en la Eurocopa y su brillantez rumbo al Mundial, olvidado el disgusto de las Confederaciones.
No quiere el seleccionador que se hable de la España de Del Bosque, sino del grupo de jugadores, de la generación de oro del fútbol español, que le ha tocado dirigir. Y lo hace con éxito, alejado de debates y centrado en seguir innovando en un grupo que no para de crecer. Instalado en un segundo plano cuyo único objetivo es pasar a la historia conquistando el Mundial.
España llegaba a Mérida con la difícil tarea de mantener el alto nivel de juego. Por momentos hubo más espectáculo en la grada, volcada en la primera aparición oficial de la absoluta, que sobre el césped, donde se reivindicó Cesc Fábregas y en el que Iker Casillas superaba un nuevo registro, el de partidos sin encajar un gol.
Alemania abrió el marcador en el minuto 14, con un penal convertido por Michael Ballack, y en ese momento la ventaja no era sino la consecuencia lógica de lo que se había visto hasta ese momento en el campo.