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Sorpresa, “Picasso” fildea


Edgard Tijerino

“Ese muchacho no tiene la menor idea sobre el fildeo”, pensamos de Everth Cabrera en aquellas dos ocasiones “bufonescas”, cuando como jardinero central del Bóer aterrizó en busca de un batazo a media cuadra de distancia, y como infielder, se vio con una pelota dentro de su camisa sin poder sacarla.
¿Quién nos iba a decir que esto último le ocurriría también a un fabricante de magia en la defensa como es Omar Vizquel?. Ese día quedamos convencidos de que a cualquiera le pasa, aunque se haya graduado en Cornell o en Berkeley como fildeador.
Este Everth Cabrera que después de saltar bruscamente a las mayores lo estamos viendo fildear, resolver y simplificar con una facilidad sorprendente, como si estuviera saliendo de un lienzo trabajado por la genialidad de Picasso, llenando las tribunas con signos de admiración, levantando al público de sus butacas y provocando ruidosas ovaciones, da la impresión de ser un graduado con honores en esa imaginaria “Universidad” para short stops, en la que se educaron grandes figuras de la posición. Pese a todo lo que se ha dicho sobre la rapidez de sus piernas, y lo electrizantes que son sus desplazamientos sobre las bases, el mayor espectáculo lo ofrece fildeando. Es un lince, con sus músculos crispados, la mirada atenta, el movimiento oscilatorio controlado, el brinco apropiado, el zarpazo, y su gran tiro.
En su primera presentación en Miami, realizó cuatro grandes jugadas defensivas que lo dimensionaron correctamente. Dos de ellas volví a verlas más noche en las repeticiones del Sports Center, mientras hacía una parada para comer piernas de pollo en un Hooters. ¡Wow!, exclamé como si no las hubiera visto antes.

-¿Cómo ha sido posible ese desarrollo?
“Trabajo y más trabajo, como lo es todo, tanto aquí como en la vida”, me dice filosofando, y agrega: “He recibido una eficaz ayuda de David Eckstein, quien domina a la perfección tanto la segunda base como el short stop”.

-Pero, conociste a Eckstein aquí. ¿Cómo fue el trabajo en Clase A?
“Tan intenso como aquí. Cuando estás comenzando a pulirte, hay que ser más observador y estar atento a las enseñanzas. De todo coach vas a aprender si sos aplicado. Yo no vine a fracasar, y para tener éxito, sabía que debería mejor mucho mi fildeo. Tenía rapidez y buenos reflejos, se trataba de conseguir seguridad en el manopleo y fijar un buen disparo con el poder de mi brazo. Cuando me vieron en el spring, ya estaba en progreso aún cometiendo errores. Aquí, me he acomodado muy bien”

-¿Qué es lo mejor en tu gama de recursos defensivos?
“El alcance y soltar la pelota con precisión. Sale del guante con una gran facilidad y eso me ha permitido conseguir grandes outs. Lo básico es sentirte suelto, flexible, y por supuesto, conocer a los bateadores. Eso es algo que tengo que aprender muy bien. Pese a ser joven, estoy apurado, porque hay que aprovechar el tiempo”.
“No me extrañaría que llegara a ser un guante de oro”, me dijo Eduardo Ortega, la voz en español de los Padres. Un vaticinio tan atrevido, como el fildeo de Everth, saliendo de un lienzo de Picasso.

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