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“No me presiono”


Francisco Jarquín Soto

El bigleaguer de los Astros, Aristides Sevilla no parece inquieto por su debut en las Grandes Ligas, en el que los Diamondbacks le hicieron seis carreras y tres jonrones en cuatro episodios como relevo, además de ponchar a tres y otorgar dos bases. Aun así salió sin decisión a pesar de que Arizona ganó 14x7 a Houston.
“Sé que no es el mejor comienzo, pero no voy a presionarme por lo que ya pasó. Aquí estoy para salir adelante, sé que no hice un mal trabajo. Lo que pasó es que me casaron algunas rectas que se me quedaron altas. Ahora sólo espero mi próximo chance como relevista o abridor y sé que las cosas serán muy distintas”, dijo Sevilla a EL NUEVO DIARIO.
El nica tiró por primera vez en las Mayores el 28 de agosto y desde esa fecha no ha tenido otra oportunidad. “El mánager (Cecil Cooper) me ánimo, me dijo que no tiré mal, estuve dominando, sólo debo cuidar mi zona de strike. No se preocupen por cómo me vaya a perjudicar esa primera vez, créanme estoy consciente del nivel en el que estoy jugando y de lo que debo hacer para mejorar. He pasado demasiados obstáculos como para dejarme vencer ahora”, explica Sevilla.
El leonés tiene una historia poca conocida sobre cómo volvió al béisbol profesional después de haber sido castigado por los Yanquis, la primera organización que lo firmó.
“Costó demasiado que los Yanquis me soltaran, no me querían dejar lanzar y sólo por la gestión de mi representante Evelio Areas es que tuve otro chance. Estaba castigado por haber abandonado la organización”, recuerda Aristides.
Fueron días difíciles recuerda Evelio, Mark Newman, jefe de Operaciones de los Yanquis nunca contestaba sus llamados para que ver cómo hacía para que dejaran libre a Sevilla porque su estatus (estaba en una lista llamada voluntary retired) lo permitía. Después de tanta insistencia, ya remitido a Abel Guerra, también de esa organización, le comunicaron que el nica estaba castigado y tampoco pensaban en habilitarlo porque tenían unos 100 lanzadores mejores como para pensar en él.
“Para hacer valer los derechos de Aristides, me remití a las oficinas del comisionado de béisbol de Grandes Ligas y hablé con el Sr. Roy Krasik, Director de Operaciones y le comenté el caso, la actitud de los Yanquis y por qué no querían soltar a Sevilla. Me dijeron que no era correcto lo que hacía la organización. Así se arregló todo por la intervención de la oficina del comisionado, pero si fuera por los Yanquis, jamás hubiera tirado de nuevo para alguna organización”, agrega Areas.
Por eso Aristides dice no presionarse. “Los Yanquis me trataron mal, San Diego me soltó cuando pensé que podría tener un chance, pero ahora Houston me tiene aquí y no pienso hacerles fácil la decisión de devolverme a las menores”, concluye Sevilla.