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Tigres se arman mejor


Para EL NUEVO DIARIO
Miami, Florida
Las cosas están que arden en Nashville, Tennesse. Los gerentes generales de todos los equipos de Grandes Ligas se encuentran buscando las fórmulas ganadoras para la próxima campaña y unos que están súper ocupados son los de los Florida Marlins y los Tigres de Detroit.
Mientras miles de fanáticos esperaban la noticia de quién se quedaría con los servicios del dos veces ganador del premio Cy Young, Johan Santana, surgió un cambio que estremece a toda la ciudad de Miami
Y fue el martes 4 de diciembre que se dio a conocer que ambos equipos habían llegado a un megacambio, el cual envía a Dontrelle Willis y a Miguel Cabrera al equipo de los Tigres por seis jugadores en los que destacan Cameron Maybin, el lanzador zurdo Andrew Miller, el receptor Mike Rabello y los lanzadores Dallas Trahern, Eulogio de la Cruz y Burke Badenhop.
Tanto Maybin como Miller fueron las primeras escogencias en el “draft” de los Tigres en 2005 y 2006, respectivamente. Maybin, de 20 años de edad, debutó en la gran carpa el pasado mes de agosto, participando en 24 juegos, donde obtuvo un promedio de .143, con un cuadrangular en 49 oportunidades que tuvo al bate, donde si progresó rápidamente fue con el equipo clase A de los Tigres, en 83 partidos conectó 10 cuadrangulares y un promedio de bateo de .304.
Miller, por su parte tuvo récord de cinco ganados y seis perdidos y una efectividad de 5.69 en 13 juegos iniciados por el equipo de Detroit la pasada campaña.
Tras este cambio, el equipo de Detroit pasa de ser un observador a un fuerte contrincante para la próxima temporada, ya que con la adquisición de Cabrera el centro de la alineación se verá fuertemente armado con un Magglio Ordóñez bateando de tercero, Miguel Cabrera de cuarto bate, Gary Sheffield de quinto e Iván Rodríguez de sexto bate, un total de 98 vuela cerca y 396 carreras impulsadas entre estos cuatro grandes del bateo la temporada pasada.
Si a estos tres le sumamos la velocidad del colombiano Edgar Rentería, la consistencia mostrada por Plácido Polanco en las dos últimas campañas y el liderazgo de Carlos Guillén, si duda alguna que el equipo del ex gerente general de los Florida Marlins, David Dombrowski y el ex manager de los peces Jim Leyland, estarán dando de que hablar desde el inicio de campaña.
Dontrelle Willis, con récord de 10 ganados y 15 perdidos, se une a una rotación encabezada por el veterano Kenny Rogers (3-4,4.43), quien se vio afectado por lesiones en la faena pasada, Nate Robertson (9-13), Justin Velarde (18-6), Jeremy Bonderman (11-9), una rotación con juventud y experiencia lo único que esperan de Willis es que vuelva a mostrar los destellos de grandeza que lo llevaron a ganarse el premio al Novato del Año de 2003.
Con este cambio, los Marlins obtienen lo que nadie les ofrecía, “Juventud”, pero pierden a dos jugadores emblemáticos, queridos por la afición del sur de la Florida, uno por sus aguerridas ganas de jugar béisbol y otro que aprovecha cada oportunidad para demostrar que es uno de los grandes que llegó para quedarse en la gran carpa.
¿Quién no recuerda ese batazo sobre la banda del jardín derecho que conectara limpiamente al futuro miembro del Salón de la Fama Roger Clemens en la Serie Mundial del 2003? ¿O quién no recuerda las zambullidas de Dontrelle Willis sobre batazos que estaban fueran del terreno de juego?
Las ganas de jugar, las demostraciones de estos dos grandes guerreros en el campo de batalla es lo que se lleva Detroit, en cambio, aquí nos quedamos con la melancolía de haber tenido dos gigantes del béisbol actual y no haber sabido protegerlos como el león protege a sus cachorros.
Rumbo a la ciudad automotriz va el Tigre de Maracay a rugir con los Tigres de Detroit, a demostrar que sus garras están bien afiladas para todos aquellos que siempre lo han criticado.