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Casi campeón bate

Hace 35 años, en diciembre de 1972, todavía con las columnas de humo provocadas por la Serie Mundial Amateur, rodeando el brillantemente restaurado Estadio Nacional, publiqué esta entrevista con el casi campeón bate de ese torneo, Calixto Vargas. El único agregado es el segmento “La explicación”, sobre el manejo numérico que se hizo de la situación.

Edgard Tijerino

dplay@ibw.com.ni

No pudo ser el campeón de bateo porque de pronto, el destino levantó una pared poniéndole freno a un ritmo frenético y heroico, que mantuvo en tensión al país entero. Pero sigue siendo el campeón de sacrificio. Un caso singular de voluntad y coraje.
Calixto Vargas es uno de esos individuos que se sienten capaces de superar todo tipo de retos, sin necesidad de insinuarlo, mucho menos de gritarlo en voz alta.
Es un anónimo del esfuerzo, un solitario de la tenacidad. Es como el estudiante que equilibra el genio con el trabajo de muchas noches de vigilia sin importarle las horas de insomnio.
Es, al revés y al derecho, un hombre seguro de sí mismo, que tarde o temprano espera obtener un reconocimiento casi por derecho.

La explicación
Su porcentaje, de .424 puntos, fue el más alto del evento, pero estuvo 46 veces en el cajón de bateo, una menos que el mínimo de 47 requerido a lo largo de 15 juegos, luego de multiplicar por el factor 3.1, todavía vigente en aquel tiempo, y eso permitió al japonés Masaru Oba, con .415 puntos, coronarse.
La cifra de 46.5 que se cerraba por arriba hasta el 47, resultó mortal para Calixto, quien conectó 14 hits en 33 turnos oficiales, agregando seis pasaportes, otro intencional, dos elevados de sacrificio, un toque sacrificándose y tres golpes, para el total de 46 apariciones.
Más adelante, para torneos cortos, el factor fue modificado a 2.7, con el cual Calixto hubiera asegurado el cetro.
Pobre también Ted Williams, que en 1954 registró el más alto promedio de la Liga Americana, .345 puntos, pero como todavía en ese tiempo no se incluían las bases por bolas como apariciones, las 136 que recibió lo obligaron a cederle el título de bateo al mexicano Beto Ávila, que presentaba .341 de average.

Rebelde con causa
“Mi actuación ha sido más que satisfactoria, pero guardo una molestia con los compiladores, quienes tratando de ser los más imparciales del mundo, han cometido una gran injusticia conmigo”, me dijo en la sencillez de su casa, ubicada en ese 1972 en la colonia Dambach.
“Yo sé que soy el campeón bate. Ya me explicaron que eso de una fracción de turno no puede existir, que perfectamente hubiera quedado en 46 el número de turnos requeridos para ser elegible, pero como me dijo el comentarista cubano Martin, sólo en Nicaragua no podía ser campeón de bateo.
“‘En cualquier otro país eres el campeón de los bateadores’, me dijo Martin. ‘Siempre hay que proteger al criollo, y ese título te pertenece Calixto, te lo has ganado con justicia’.
“Lo que más me duele es que jugué los partidos finales pensando en ese título, buscando un lugar en la historia. Porque sólo alcanzando una hazaña de ese tipo es que uno puede inscribir su nombre en la historia del béisbol, de lo contrario, es como si nunca hubiera hecho nada.
“Yo pensaba retirarme de la Selección si lo conseguía, pero ahora no. Tengo que seguir adelante. Sé que voy a lograr algo grande, me siento capacitado para ello, y voy a demostrarlo.
“En último caso, yo acepto que se cierre la cifra en 47 turnos y que termine segundo o tercero entre los mejores bateadores. Para mí eso es un orgullo entre unos 300 atletas, pero hasta ese derecho me negaron los compiladores. Mi nombre ni siquiera aparece en la lista de bateadores. Eso es lo que lamento de verdad. No aparezco para nada. Como si no hubiera existido. Y alcancé más porcentaje que nadie jugando golpeado desde el partido con Japón. Terminándome de arruinar en el juego contra Estados Unidos, pero nada me sirvió.

Realidad y ficción
“Todos nosotros nos sentimos satisfechos de haberle podido brindar tanta alegría a nuestro público, pero nos duele volver a la realidad y reconocer que no tenemos planeado nada para el futuro. Cuando regreso a mi casa, veo a mi esposa, a mis hijos, veo estas paredes de madera deteriorada, veo esta estrechez, y recuerdo el ambiente en el que viví durante la concentración, despierto de un sueño y vuelvo a la realidad.
“Gano 1,000 córdobas en la Cervecería. Pero con ese sueldo, ser base de una familia que incluye seis hijos, mi esposa, mi madre y alguien más, es cosa de milagro. Nosotros, por dedicarnos al béisbol, nos hemos descuidado grandemente de nuestra formación en busca de mejorar nuestro nivel de vida. El béisbol me ha dado fama, todos en la calle me conocen, pero vivo igual de pobre, con las misma necesidades que tenía antes de llegar a destacar.
“Yo he hecho de todo, desde repartidor de tejas hasta agente vendedor, pasando por los oficios más duros. Cuando trabajaba en El Caracol, salía a repartir, parqueaba el microbús frente al estadio y me reportaba al juego. Se disgustaban los del equipo porque llegaba tarde. Luego se disgustaban en la compañía por desatender mi trabajo. Yo no entrenaba y consecuentemente no podía rendir mucho. De ahí la explicación de mi pobre actuación en el pasado Mundial, donde sólo pude batear un hit.

¿Qué hace el Estado?
“El pelotero nicaragüense es el más amateur del mundo. Para mí, que el Estado debería hacerse cargo al menos de la educación de nuestros hijos, buscando cómo aliviarnos el problema. Luego garantizar un trabajo sólido. Todos nosotros tenemos temor de quedar como las viejas glorias, viviendo sólo de recuerdos.
“Jugar nos sirve como bálsamo. Allí, en el terreno, cuando nos entregamos de lleno a la lucha por ganar un partido, nos olvidamos de todo. De los problemas de la casa, de los dolores de muestra familia, y buscamos cómo rendir al máximo.
“Es doloroso ver que no se reconozca nuestro esfuerzo. Solicitamos tres boletos para que nuestros familiares acudieran a vernos jugar. Al final se nos dieron dos, y en lugar de ubicar a nuestros padres o nuestras esposas en un lugar cómodo, tuvieron que estar de pie porque el Comité no podía darse el ‘lujo’ de sacrificar asientos, mientras nosotros derrochábamos sudor y sangre en el campo.
“Es triste ver cómo se trata aquí a los peloteros. Toda la vida se nos dice que somos amateurs, que no podemos reclamar, que tenemos que aceptar las imposiciones que sean, pero yo he llegado a la conclusión de que esa palabra amateur existe sólo para perjudicar al pelotero.
“Jugadores de otros países viven en un nivel distinto al nuestro. Somos amateurs y se cobran precios de profesional. Entonces, ¿quiénes son los profesionales, los jugadores que no tienen derecho ni a un asiento de sus familiares o los directivos?
“Yo felicito a Carlos García por el éxito que ha obtenido al frente del béisbol en Nicaragua. Pero mientras él progresa en todos los aspectos, nosotros nos quedamos estancados.
“Yo me acuerdo de Carlos en Dominicana, en 1969. Llegó con una libreta para apuntar todas las fallas de la otra directiva y ocuparlas para forjarse un plan adecuado que le permitiera escalar posiciones.
“Lo logró, y con méritos ha hecho un trabajo extraordinario, y eso lo reconocemos todos. Pero él también debe reconocer que uno de los peldaños para llegar hasta arriba hemos sido nosotros, los peloteros.
“Somos nosotros quienes llevamos al público a los palcos. Es nuestra actuación la que convierte el béisbol en fiebre. Por eso no se nos debe marginar. Llegó a tal grado la indiferencia, que el presidente de la Feniba nunca visitó la quinta en donde estábamos concentrados.

El béisbol nica en gran plan
“Quedar segundos de Cuba y parejos con los Estados Unidos indica que realizamos un gran trabajo. En Cuba peleamos con un equipo débil, pero hicimos bastante. Hoy, con un equipo más potente y sobre todo más técnico, logramos un gran desenvolvimiento.
“Nuestro béisbol es superior al cubano en tecnicismo. Ellos no saben hacer los cortes de bolsa o atacar con firmeza los toques cuando hay ambiente. Castaño nos ha enseñado muchas cosas que nos sitúan delante de los cubanos en técnica”.
“Vos crees que Marquetti hubiera seguido a Ramsay, con la tenacidad que yo mostré en espera del tiro del outfielder, como lo hice en el juego con Panamá, cuando lo maté en tercera logrando un out muy importante.
“No, Marquetti, no lo hace, pero Tony nos ha enseñado eso al dedillo, los cortes, las coberturas, las formas de entrar hacia adelante cuando hay ambiente de toque y descabezar el avance del corredor que está circulando.
“Los cubanos ganan porque tienen potencia física y disponen de un elemento humano de primera. Nuestro gran triunfo fue haberlos derrotado, sobre todo porque los derrotamos sin las dificultades que nos crearon Puerto Rico o Panamá.
“El año que viene debemos seguirnos superando. Considero que haremos otro papel estupendo”. Calixto es un hombre que habla con las cartas sobre la mesa. Es directo, no anda con rodeos.
Como decíamos, no pudo ser el campeón de bateo, porque inesperadamente el destino levantó una inexpugnable pared en su camino, poniéndole freno a un ritmo frenético y heroico que mantuvo en tensión al país entero.

Su campaña
Calixto arrancó bruscamente bateando de 3-2 frente al pitcheo de Brasil; continuó con 2-1 contra Italia; y bien afilado, provocó un gran impacto con cinco hits en cinco turnos frente a Dominicana, para registrar .800 puntos, consecuencia de ocho hits en diez veces al bate.
Funcionó de 4-1 atacando el pitcheo salvadoreño, y quedó con .643 puntos, como sublíder del cubano Lázaro Pérez (.714); con un hit en tres turnos contra Puerto Rico, regresó a la cima (de 17-10, .588 puntos); sólo tomó dos turnos y conectó un hit en el fácil juego con Alemania, reteniendo el liderato.
Con dos cohetes en tres intentos contra China subió a .591 punto, antes de salir golpeado en el juego con Japón, fallando en su único turno antes de ser reemplazado por Germán Jiménez. Contra Canadá entró a fildear en el cierre del juego, y conectó un hit en dos turnos frente a Panamá.
Falló dos veces ante USA, y con .519 puntos cedió el liderato al japonés Yuji Nakamura; entró sólo a fildear contra Guatemala mientras continuaba su recuperación física. Luego, no jugó frente a Costa Rica, y salió de la lista de mejores bateadores por insuficiencia de apariciones.
Se fue de 3-0 en el juego con Honduras y cerró de 3-0 retando el pitcheo cubano. Le hizo falta medio turno, porque el 46.5 redondeado a 47 lo sacó de la pelea con el mejor porcentaje. Aprovechando esto, por una nariz, .415 por .414, Oba superó a Wilfredo Sánchez.