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¡Fue fantástico!


Edgard Tijerino

dplay@ibw.com.ni

En 1972 yo estaba atravesando mi tercer año como cronista deportivo, mientras se reconstruía el coloso de concreto inaugurado en 1948, precisamente en otra Serie Mundial, aquella de pesadilla en la que nuestra selección sólo pudo ganar un juego.
Al mismo tiempo, tomaban forma los estadios de Masaya y León, y se completaban los de Granada y Chinandega. ¡Por Dios!, ¿qué sería de nosotros sin ese Mundial peleado con un atrevimiento sin límites por Carlos García? ¿En qué parques estaríamos jugando?.
Han pasado 35 años, pero las tercas emociones, siempre revitalizándose, continúan haciéndonos vibrar mientras nos abrazamos al poder de los recuerdos.
¿Por qué el mejor Mundial de la historia? Porque fue el Mundial de las marcas asombrosas; porque mostró en su verdadera dimensión lo que llegaría a ser el béisbol asiático; porque el público se desbordó como nunca antes, dando a la vez una lección de pasión y equilibrio; porque estuvo Miss Universo y vino Roberto Clemente; porque el fenomenal equipo cubano tuvo emplearse a fondo para vencer a Japón y Estados Unidos; porque Nicaragua le ganó a Cuba en un duelo que permanecerá latiendo en el terruño por los siglos de los siglos; porque se vieron tres juegos sin hit ni carrera la misma noche y a la misma hora; porque vimos cómo retiraban de la colina a un pitcher que estaba a punto de bordar un juego perfecto para enviarlo a acostarse (José Antonio Huelga); y porque en la larga cabalgata de partidos y más partidos, viajamos constantemente de la emoción al suspenso, de la alegría a la pena, y de la fiesta al drama.

La campaña nica
Debutamos contra los débiles brasileños, y el diestro Julio Juárez -–quien se convertiría en la figura del certamen-- caminó sin contratiempos ocho entradas mientras sus compañeros fabricaban tres carreras. En el noveno, Brasil llenó las bases con tres hits y fue necesario que entraran Herradora y Chévez para preservarle la victoria en medio de una angustia agobiante.
Frente a Italia, Aubrey Taylor abrió tan descontrolado, que Argelio Córdoba, el timonel pinolero, decidió retirarlo en el segundo inning, y envió a la trinchera a Sergio Lacayo. Taylor golpeó a uno y dio dos bases en el primero, y abrió el segundo con pasaporte y golpe. Era demasiado riesgo mantenerlo en la colina. Lacayo entró con el marcador adverso 1x0, pero atornilló en cinco hits a los italianos, mientras los nicas reaccionaba para triunfar por 7x1.
El tercer juego fue contra Dominicana, y el joven tirador derecho Antonio Chévez supo distribuir nueve hits, admitiendo sólo una carrera, mientras la artillería nica disparaba 21 cohetes para anotar 11 veces. Calixto Vargas, con cinco hits en cinco turnos, pasó a comandar a los bateadores, al registrar 800 puntos, de 10-8. El equipo nica ajustó cuentas con Juan Melo, que nos derrotó en el choque decisivo del Torneo de la Amistad en 1971.

Peleó El Salvador
Sorpresivamente, El Salvador resultó un hueso duro para los nicas, y fue necesario un trabajo monticular rigurosamente ajustado al veloz Aubrey Taylor para vencerlo 2x0. El zurdo cuzcatleco Mario Flores se fajó como león con los artilleros nicas, y solamente soportó dos carreras, una en el inning cuatro y otra en el noveno.
Nicaragua le ganó a Puerto Rico 2x1 en extra inning, con un batazo oportuno y corring espectacular de Julio Cuarezma, más un remate notable de Ángel Dávila, mientras 20 mil aficionados estaban al borde del infarto. Con el juego 1x1 y Luis Torres, el pitcher zurdo de excelente control, fuera del escenario, “Cuaresmita” bateó cañonazo entre el rigth-center, y voló en los senderos. El relevo de los jardines fue confuso y Cuarezma siguió hasta home con la carrera que le dio ventaja a Nicaragua.
En el cierre de ese décimo inning, Puerto Rico llenó las bases y Argelio retiró a Chévez, y llamó al veterano Ángel Dávila para que tratara de sacar el último out y congelara el peligro. Con Luis Ramos en conteo de tres y dos, un escalofrío recorría la espalda de medio mundo. Vino el lanzamiento y Ramos conectó un roletazo al short, ahogado en el guante de Jarquín para consumar el out final y el quinto triunfo nica sin derrota. Por Nicaragua abrió Denis, quien tiró hasta el octavo, siguió Herradora y detrás Lacayo, Chévez y Dávila. Vicente, de 4-3, fue el mejor bate nica.

Japón corta inspiración
Bonar Luzey lanzó cómodamente frente a los inexpertos alemanes, y Nicaragua se impuso por cifra aplastante de 17x1, con Obando impulsando tres carreras; al día siguiente, Sergio Lacayo blanqueo 4x0 a China, con pitcheo de tres hits, y Calixto Vargas bateó dos cohetazos en la hora buena.
Invictos en siete juegos, los nicas enfrentaron a Japón con un lleno increíble. El derecho Kojiro Ikegaya sólo permitió dos hits en el primer inning, y después ponchó a 15 en siete entradas y dos tercios para convertirse en la pieza clave de una victoria por 2x0. El zurdo Zengo Ikeda concluyó la blanqueada. Valeriano Mairena y Pedro Selva conectaron los dos únicos hits nicas. Denis Martínez, quien abrió y perdió, Antonio Chévez, Ángel Dávila y Aubrey Taylor, tiraron por los nicas.
Nicaragua reaccionó a esta primera caída ganándole 6x3, de forma apurada –-pues se fue a extra inning-- a los batalladores canadienses. Argelio abrió con Bonar Luzey y sólo trabajó a un hombre, y frente a un line-up con muchos zurdos, entró Herradora. Cerró Sergio Lacayo, quien lo ganó.
La novena victoria nica fue por 3x2 sobre Panamá, con Julio Juárez en la loma y Calixto manteniéndose como líder de bateo con 560. Perdió Ronaldo Montero, el as canalero.
Revés rompecorazones
Una base por bolas del zurdo Herradora a Jeff Malinoff con casa llena en el décimo inning le permitió a Estados Unidos vencer 4x3 a Nicaragua, en el partido súper peleado que mantuvo en vilo a la gigantesca clientela. Nicaragua empató 3x3 en el octavo, pero los norteamericanos ganaron finalmente con pitcheo combinado de Rubén García, Baumiller y Jay Smith. Por Nicaragua tiraron Sergio Lacayo, que permitió tres carreras, Denis, Taylor, Chévez y Herradora. Perdió Chévez.
Con dos derrotas encima, Nicaragua pasó apuros un buen rato antes de vencer a Guatemala 8x4. Abrió y ganó Aubrey Taylor, y le siguieron Denis, Chévez y Lacayo. Frente a Honduras, Antonio Chávez ponchó a diez, en lo que fue un brillante triunfo por 9x1, para poner fin a un balance de 11-2, y al día siguiente Denis Martínez por poco deja sin hit a Costa Rica en victoria de 9x0.

La gran hazaña
En el cierre del torneo, Nicaragua consiguió una victoria espectacular de 2x0 sobre Cuba, con pitcheo seguro de Julio Juárez y un jonrón de Vicente contra el as José Antonio Huelga. Tal resultado le abolló la corona a los cubanos, que llegaron invictos a este duelo con 14-0 y el título en el bolsillo.
Nicaragua comenzó ganando 1x0 en el primer inning con hit impulsador de Pedro Selva, sacándole provecho a un error del antesalista Urbano González.
Empezar un partido de tanta tensión con una carrera de ventaja tiene un gran significado. Y en el cuarto inning, el cemento se estremeció con el jonrón de Vicente sobre una curva del as José Antonio Huelga.
Juárez pasó cuatro momentos difíciles, y todos ellos los resolvió con singular maestría y serenidad admirable. En el primer inning Laffita y Capiró batearon hits sucesivos, pero Cuba no anotó. En el segundo inning, Isasi y Urbano abrieron con sencillos, pero un doble play rapidísimo sobre batazo de Lázaro canceló el peligro, ya que acto seguido Juárez eliminó a Puente.
En el sexto, con un out, Wilfredo bateó doblete, pero Laffita y Capiró no pudieron traerlo al plato, pues fueron sometidos por los lanzamientos del estupendo Juárez. El momento más dramático llegó en el noveno, cuando Nicaragua se encontraba a sólo dos outs de la victoria. Un roletazo de bount lento de Marquetti fue atacado velozmente por Jarquín, pero el brillante torpedero nica no pudo controlar la pelota, enseñando su condición de ser humano, expuesto al error.

¡Qué final!
Juárez le abrió a Isasi con dos bolas, pero de inmediato se equilibró en el conteo ante el entusiasmo desbordante de un estadio a reventar. En esta situación, Isasi chocó bien la pelota, colocándola entre left y center, llevando a Marquetti a tercera. Con hombres en segunda y tercera, la multitud sintió que se le formaba un nudo en sus gargantas.
Cuando Urbano Gonzáles conectó la línea al short que Jarquín capturó con absoluta seguridad, estando Isasi a medio camino entre segunda y tercera, todo estaba consumado. Un sueño se había realizado, Nicaragua derrotaba a Cuba.
Ese triunfo terminó de confeccionar la grandiosidad del evento. Una fiesta inolvidable que resistirá el paso del tiempo por los siglos de los siglos.