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Debe hacer dos peleas


Edgard Tijerino

El tiempo ha pasado y Ricardo Mayorga está apurado en volver a disputar un cinturón mundial, preferiblemente en las 154 libras no en 147, descartando a Floyd Mayweather, a menos que lo esencial para el nicaragüense sea obtener una gran bolsa, no disponer de posibilidades favorables.
Superando algunos problemas con el decrecimiento de voltaje, Mayorga lució mejor en sus últimas peleas, aprovechando la lentitud y pérdida de facultades de Fernando Vargas, afectado por tantas cruentas batallas.
Sin embargo, es obvio que tiene tanto que aprender y en estos momentos dispone de poco tiempo para hacerlo, que su apuro es explicable, sobre todo si se encuentra aguijoneado en lo económico.
Pese a eso, no puede precipitarse hacia una pelea de mayúscula exigencia. Necesita pelear para calibrarse con más precisión y entrar en algunas modificaciones sin alterar su estilo, pero consiguiendo conocimientos sobre cómo acercarse con menos riesgo a un adversario, cómo combinar sus golpes y no pelear con las puertas de su defensa abiertas.
Vargas no pudo fabricar posibilidades que otros pueden, y de eso tienen que estar conscientes Tony González y Carl King, interesados por supuesto en que Mayorga sea durable contrarreloj.
Después de quedarse corto frente a un diablo como lo fue Marcel, el explosivo Alexis Argüello, adiestrado por el panameño Ramón “Curro” Dossman, realizó cuatro peleas en siete meses para retar a Rubén Olivares, dos de ellas claves en su preparación, la que sostuvo con el mejicano Enrique García y la demolición de Art Hafey.
Argüello, pese a que sufrió un extraño corte de corriente frente al impresionantemente inspirado Olivares, se mostró tan bien afilado para ese combate, que el periodismo mejicano no titubeó en admitir su favoritismo.
Los tiempos han cambiado, pero Mayorga necesita un par de peleas, antes de meterse nuevamente a la zona caliente.
Mayorga no utiliza su jab, no necesariamente dañino, pero sí importante para conseguir acercarse a su adversario o establecer punchs de poder; frecuentemente expone su barbilla; sus pesados golpes no son cortos y precisos, pero sí disparados desde cualquier ángulo, y con vuelos y aterrizajes imprevisibles; constantemente se ve fuera de balance y cuando pierde un golpe, tropieza.
Agreguemos que no cuida mucho la defensa, pelea molesto y se concentra en pegar con dureza, como si tratara de tumbar los postes. Esa es su manera y seguirá así, pero debe hacerlo con algunas mejoras elementales que necesita.
No creo que Mayorga pueda acomodarse en 147 libras. Sí podría hacerlo en las 154 sometiéndose a un intenso adiestramiento. Ha entrado en una edad que demanda mucho esfuerzo y debe disciplinarse.
No puede seguir “haciéndose el loco”.