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Resucitó Mayorga


Edgard Tijerino

Desde Los Ángeles
Ha sido impresionante el resurgimiento de Ricardo Mayorga en una pelea entre desesperados por sobrevivir.
Dos escopetazos mataron al “Feroz” Vargas. Esa derecha en gancho del primer asalto combinada con una izquierda precisa no destructiva pero que completó el derrumbe de Fernando Vargas, y el violento impacto provocado por esa megaderecha en el round 11 que casi arranca la cabeza del californiano y lo hizo dar una voltereta tan dramática como espectacular.
Después de 10 asaltos, Mayorga estaba atrás en puntos 95-94 y 96-93 en las tarjetas de Glenn Trowbridge y David Mendoza, en tanto se encontraba adelante 95-94 en el cómputo de Max de Luna.
Así que el golpe ganador fue esa derecha que estalló en la cabeza de Vargas, haciendo saltar dos pulgadas el techo del Staples Center. Primero, porque enderezó bruscamente un round difícil convirtiéndolo en 10-8, y segundo, porque con el aturdimiento provocado en Vargas, le impidió intentar salir de las brasas en el último grito del drama.
Mayorga saltó rápidamente sobre Vargas al iniciarse el combate, tumbándolo en el primer asalto y dominando el segundo para tomar ventaja de tres puntos, con Vargas preocupado por el corte encima de su ceja izquierda.
Tuvimos la impresión de que Vargas, lento, sin recursos ni ideas, no duraría mucho en pie, pero el hijo de mexicanos reaccionó y comenzó a equilibrar peligrosamente las acciones combinando su golpeo abajo con una derecha activa, precisa y potente, que Mayorga estuvo asimilando.
Extrañamente, en el séptimo round, cuando avanzaba cuesta arriba, Vargas se paró. Como si la ley de la gravedad hubiera dejado de funcionar. Mayorga aprovechó para tomar el round y tratar de volver a apoderarse de las riendas del combate.
Pero no fue así, Vargas tuvo aliento para reaccionar y metió en serias complicaciones mientras volvía a sumar puntos y hacía crecer la incertidumbre entrando a la recta final.
El momento clave se produce cuando el cansancio estaba estrangulando a los peleadores, obligándolos a recurrir a un excedente de agallas. Fue entonces cuando Mayorga conectó ese bombazo que seguramente se escuchó en el terruño, para fragmentar las posibilidades de Vargas.
Corazón y poder, esa combinación que produce milagros en el boxeo, algo que anoche utilizó Mayorga arrancando y cerrando como un ciclón