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¿Se fajarán como gritan?


Edgard Tijerino

Otro show fotocopiado. Ricardo Mayorga grita, gesticula, insulta, provocando una brusca reacción de Fernando Vargas, otro gritón ofensivo de amplios antecedentes.
Hay gente que todavía disfruta de las viejas ocurrencias de Mayorga como si estuviera ofreciendo algo nuevo. Eso es bueno para aderezar el espectáculo y le conviene a Don King. Mayorga funciona eficazmente en esa dirección.
Dos peleadores que han lucido mal en sus últimas presentaciones y sospechosa preparación, mueven las agujas del interés gritándose lo que sea. Aquí, desde que impactó destronando a Andrew Lewis y liquidando dos veces a Vernon Forrest, Mayorga capta rápidamente la atención cada vez que pelea.
Se le reconoce su bravura independientemente de la falta de recursos y se admite que emociona, incluso recibiendo golpes.
Por eso es que, más allá de la escasez de boxeadores de nivel y de atracción en estos momentos, tiene cancha asegurada, mientras se escuche su aliento.
Ojalá puedan fajarse tan frenéticamente como se han estado gritando. Eso es lo que el público espera, una pelea lo suficientemente agitada.
Vargas en su probable último combate, es imprevisible por todo lo extraño que lo ha rodeado, en tanto Mayorga anda por ahí. Así que cuesta atreverse a consideraciones previas.