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Matar o morir

* “Boom Boom” Mancini lo bombardeó * El réferi, Richard Greene, se suicidó * Imágenes regresan en un documental

Hay heridas que nunca cierran. La muerte de Duk Koo Kim ante Ray “Boom Boom” Manzini es una de esas heridas, un acontecimiento muy triste del pasado que nunca será olvidado. 25 años es mucho tiempo para seguir recordando, en especial si es algo tan triste. Pero el hombre que promocionó la última pelea de Kim, Bob Arum, aún necesitaba oír lo que Mancini tenía para decir antes de permitir que se utilicen las grabaciones de la pelea para hacer un documental sobre el ex campeón del peso ligero.
Después de todo, ¿quién quiere revivir esos momentos?
Bob Arum, quien se había negado rotundamente a la transmisión de ese video durante todos estos años, le dijo a Trampler que si Mancini quería que se emitiera el video, necesitaba oírlo del mismo Mancini.
“Le dije a Ray después de la pelea que nunca iba a dejar que se transmitiera ese video, y mi intención es seguir con esa postura”, dijo Arum la semana pasada. “Si Ray me lo pidiese, lo haría. Pero es algo que quisiera volver a ver”.
Lo que ocurrió durante la soleada tarde del 13 de noviembre de 1982 en el Palacio de los Césares en Las Vegas, cambió la vida de ambos boxeadores y el futuro del boxeo. Cuando terminó, Kim quedó en coma, nunca despertó, y cinco días más tarde murió en el Desert Springs Hospital de Las Vegas.
Ray “Boom Boom” Mancini no fue “Boom Boom” nunca más. Nunca más fue el boxeador agresivo de aquellos días.
El boxeo tampoco volvió a ser el mismo con la decisión del CMB de bajar las peleas de 15 rounds a 12. Años más tarde, la AMB y la FIB hicieron lo mismo, y cuando se creó HBO en 1988, los 12 rounds ya eran la norma establecida.
Las repercusiones fueron aún más graves. El réferi, Richard Greene, se suicidó unos meses después por razones que aún permanecen sin ser aclaradas. La madre de Kim hizo lo mismo cuatro meses después de la muerte de su hijo, algo que hizo pensar si el boxeo era realmente un deporte o un acto de salvajismo que ya no tenia lugar dentro de una sociedad civilizada.
Kim era un púgil valiente, pero no tenía las condiciones para tener el primer lugar que la AMB le había dado. Mientras sus récords eran 17-1-1, contaba con un solo nocaut y nunca había enfrentado a púgiles de la fuerza de Mancini.
El campeón ya había enfrentado a Alexis Argüello en una pelea por el título que el joven Mancini perdió, pero aun así dejó en claro que estaba preparado. Seis meses más tarde tuvo una segunda posibilidad y no falló. A pesar de haber parado la pelea temprano, Mancini derrotó a Arturo Frías y de esa manera se adueñó del título, y después barrió a su primer retador, Ernesto España, en seis asaltos. Su superioridad ante Kim, quien aún no había demostrado sus habilidades, era evidente, y su ventaja fue aún mayor cuando Kim tuvo que trabajar duro para bajar a las 135 (peso limite) en los días finales acercándose al encuentro.
Kim consiguió llegar al peso. Y ronda tras ronda su reacción ante una brutal golpiza por parte de Mancini, fue la de un verdadero púgil, él lo enfrentaba otra vez. Volvía a encarar a su oponente a pesar de no tener demasiadas esperanzas, y devolvió lo suficiente como para que Greene no haya podido justificar el hecho de meterse en la pelea para parar la seguidilla de golpes en el round 13, cuando Mancini le aterrizó a Kim 40 golpes que no fueron devueltos.
Más adelante, el ex campeón mundial, Sugar Ray Leonard, quien estaba transmitiendo junto con Tim Ryan para CBS, dijo: “Realmente pensé que ya estaba totalmente agotado, pero de repente me hizo cambiar de opinión”.
La valentía de Kim nunca estuvo en duda. Se le estaba yendo la vida en la pelea, pero se negaba rotundamente a rendirse, hasta cuando comenzó el asalto 14 y su cuerpo ya no podía soportar más golpes. Mancini le aterrizó un golpe al cuerpo y después un golpe derecho en el caballete de la nariz. En ese momento, un Kim mareado, tambaleó hacia atrás y recibió una segunda combinación, siendo el último un golpe derecho que hizo que cayera de espaldas. Greene finalmente tenía la excusa para parar la pelea, y así lo hizo, mientras Kim intentaba pararse.
Se desplomó en su rincón muy poco después de que la pelea fuese parada y se le retiró del cuadrilátero en una camilla. Después cayó en coma.
Mas tarde se comentó que en el espejo de su habitación del Caesars estaban pegadas las proféticas palabras: “Matar o morir”. Finalmente, fue el triste destino de Duk Koo Kim.
Casi de inmediato, después de lo ocurrido con Kim fue evidente lo que pasaba con Ray Mancini, quien tan sólo tenía 21 años, “Boom Boom” ya no iba a ser el mismo, rezó y pensó mucho acerca de lo ocurrido, hasta que finalmente declaró: “Estoy muy triste, siento mucho que haya tenido que pasar algo así. Cuando lo piensas, sabes que en nuestra profesión puede llegar a ocurrir, pero me duele mucho haber formado parte de ello.