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¡A qué jugamos!


La Selección Olímpica de Nicaragua se encargó de no dejar duda alguna que nuestro fútbol es más inferior de lo que a veces nosotros mismos somos capaces de imaginar.
Las goleadas 3-0 y 9-1 sufridas ante Guatemala y Costa Rica, respectivamente, en las eliminatorias olímpicas efectuadas en la capital chapina, rumbo a Pekín 2008, mostraron las enormes limitaciones de nuestro balompié en todas sus facetas.
Un fútbol que está largo de dar progresos reales respecto a los rivales de la región, con un juego muy artesanal, ingenuo y para colmo que dio más ventajas con algunas variantes que terminaron de desarmar lo poco bueno que se tenía para mostrar.
Desde el primer duelo con Guatemala, el técnico Carlos de Toro experimentó al enviar a Róger Mejía al lado derecho de la zaga, una posición a la que no está acostumbrado.
Aunque la historia no hubiera cambiado mucho, esa variante sirvió para darle más libertad a los locales de moverse con tranquilidad por el centro y los lados de la zaga.
Mejía, que venía de dar buenos resultados con la Selección Mayor en la Copa de Naciones pasada --pero como defensa central--, lució fuera de lugar, lento en reacción como lateral derecho, mientras el club perdió presencia en el centro.
La zona se convirtió en una pasarela para el rival. Edgard Figueroa y Manuel Gutiérrez jamás tuvieron idea de cómo pararse en el centro ante un rival que se desbordó a placer, que le sobraron opciones y sólo porque no aprovecharon las claras llegadas, el marcador no mostró la humillación a la que fueron expuestos los nicas.
Ahí comenzó el descalabro. Se notó un equipo perdido, jugando al pelotazo ante la desesperación de no tener idea de cómo quitarse de encima a una Guatemala superior a cada minuto que pasaba.
Para colmo, la presencia de los tres jugadores que se entrenan en Brasil jamás fueron un referente en el juego de la selección nacional.
¿Faltó que los “brasileños” se acoplaran al resto del club?, ¿fue mucha la responsabilidad para Gerardo Arce en la media cancha?, ¿perdió Mejía confianza luego del primer juego?
Lo cierto es que es poco lo que pueden hacer tres en un trabajo que requiere a once, y más cuando el nivel es tan inferior a sus rivales.
El resultado ante Costa Rica ya se veía venir después de la pobreza de fútbol que se mostró ante los chapines. Además, era claro que los ticos querían superar a Guatemala en goles anotados a Nicaragua para tener más opciones de clasificar de forma directa a la final de la Concacaf.
Los pupilos de Hernán Medford se excedieron con un rival que no tenía que ofrecer ante su superioridad técnica, sólo hicieron lo que los guatemaltecos no pudieron por falta de definición.
Ahora toca replantear qué se puede hacer en medio de las limitaciones. Mejorar la manera como se escoge a los seleccionados, darle un verdadero seguimiento a las ligas menores y seguir capacitando a más entrenadores en todas las categorías.