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¿Por qué mintió?

* Necesitaba actuar con humildad * Revisen el caso de Jason Giambi * Anderson terminó como víctima

New York Times

Este día nunca tuvo que venir para Barry Bonds. Bonds bien podía haber evitado la acusación de ayer sólo diciendo la verdad para satisfacer a un jurado de acusación.
Antes, cuando el primer jurado de acusación fue convocado en 2003, Bonds podía haber temblado un poco y decir que había sido un mal slugger tomando el camino fácil y engañando al público americano. Podía haber prometido nunca hacerlo otra vez. Y podría haber caminado libremente hacia romper el récord de Babe Ruth y Henry Aaron sin esta infamia que cuelga sobre él. Los estadounidenses adoran una buena confesión.

Faltó humildad
Pero la verdad no está en el vocabulario de Barry Bonds, que ha estado hasta ahora lejos de los límites de la realidad y que no vio la ventaja de un pequeño espectáculo de humildad, un pequeño destello de honestidad. No debió haber mentido.
En cambio, él puso una vuelta sobre su conexión con la célebre Bay Area Laboratory Co-Operative. Ahora ha sido acusado, no por usar drogas que realzan el rendimiento, sino por cuatro causas de falso testimonio que involucra su testimonio a un jurado de acusación y una causa de obstrucción de justicia.
Ahora mismo no está claro si este jurado de acusación acusará sobre las sospechas planteadas en The San Francisco Chronicle sobre su posible responsabilidad por evasión de impuestos por más de $80,000 dólares en ingresos en efectivo. Esa podía ser una causa distinta.

Un problema mayor
Por el momento, Bonds está en más problemas por esto que por el uso de químicos en Balco. A pesar de las pruebas visuales de que jugadores estaban desarrollando músculos, el béisbol no puso alrededor pruebas exigentes y castigos por usar drogas que realzan la actuación, hasta que los totales de cuadrangulares de Bonds estaban tan hinchados como el tamaño de su cabeza y el tamaño de su camisa.
Él está estancado en 762, con poca probabilidad de recibir otra oferta de empleo. La broma ridícula aquí es que Alex Rodríguez, quien el miércoles era el egomaniaco número uno del béisbol, se arrastró de regreso hacia los Yankees, y se ha hecho la gran esperanza limpia del béisbol.
Después de permitir que su agente se enfrentara a los Yanquis públicamente durante la Serie Mundial, Rodríguez está aparentemente cerca de firmar un nuevo contrato que incluiría una bonificación abultada por batir el récord de cuadrangulares de Barry Bonds mencionado anteriormente.

El caso Giambi
A-Rod no es el único yanqui que apesta a contradicción. The Yankees también tienen los servicios de una cáscara de jugador llamado Jason Giambi, que puso el ejemplo público a Bonds de cómo mandar lejos el aura de la culpa.
Compareciendo ante el jurado de acusación original de Balco el 11 de diciembre de 2003, Giambi testificó que había tomado esteroides, hormona de crecimiento humano y testosterona, y aparentemente por testificar sinceramente le fue concedida la inmunidad.
El jurado de acusación no se trataba sobre Giambi. Ni era incluso probablemente sobre Bonds, aunque Bonds (y los pocos partidarios de él, quienes se han marchado) sostiene que la investigación de Balco era siempre para atraparlo a él. Esto solamente muestra qué ajeno está de la realidad.

Modelos peligrosos
“Usted usa al consumidor para construir un caso contra el fabricante”, dijo Travis T. Tygart, de la United States Anti-Doping Agency en marzo pasado, antes de que él se hiciera el director ejecutivo de esa agencia. La esperanza es mantener drogas perjudiciales e ilegales lejos de niños impresionables y adultos que están tratando de imitar modelos negativos como Giambi y Bonds.
Giambi, hijo de un banquero, es una persona razonable. Comprendió que se dañaría si mintiera a un jurado de acusación. Tomó un poco de crítica pública durante un tiempo corto y luego se adaptó a su decadencia constante. Bonds se pavoneó, negó, fanfarroneó e intimidó, como lo ha hecho toda su vida ante la mayoría de las personas alrededor de él.

Anderson, víctima
Probablemente la víctima más grande de Bonds era Greg Anderson, su entrenador, que fue a la cárcel debido a su negativa de testificar sobre la participación de Bonds con Balco. Ayer, poco después de que Bonds fue acusado, Anderson fue soltado de la cárcel. No es evidente si Anderson cantó definitivamente o si no tenía más valor para los investigadores.
Bonds tiene mucho dinero, seguramente, pero sus posibilidades para conseguir empleo no son grandes. Los Gigantes de San Francisco lo dejaron ir después de la temporada, habiendo vendido boletos por su miserable camino hacia el récord de jonrones de Aaron ¿Quién contrataría a un slugger de 43 años que responde a cinco acusaciones criminales?
Él podría jugar. La acusación no representa condena. Pero este proceso lo hará un relegado en el mercado de la agencia libre. Cualquier equipo que soñaría con contratarlo lo estaría haciendo como un espectáculo.

La contaminación
Todo está contaminado. Su imagen. Su registro. La pelota que el bateó para el número 756. No importa el debate sobre agregar un asterisco en la pelota que va al Salón de la Fama. El béisbol no tiene ningún negocio poniendo un asterisco sobre Barry Bonds. El asterisco pertenece al béisbol de Liga Mayor, por permitir que el Sindicato de Jugadores lo intimide para evitar hacer las pruebas y los castigos.
Ahora, el béisbol se tambalea, esperando la investigación de George J. Mitchell, que producirá asombrosas revelaciones de que las medicinas que realzan la actuación eran frecuentes en la generación pasada. Jason Giambi ya ha atestiguado eso, pero Barry Bonds no podía ir tan lejos. Ahora el béisbol alienta al buen A-Rod. Sólo a 245 de batir el récord, y no en un momento demasiado pronto.