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Bonds, final trágico


Edgard Tijerino

Ahí está Barry Bonds, acorralado en una esquina y bombardeado implacablemente, como Meldrick Taylor ante Julio César Chávez. Aunque todos sabíamos que llegaría este momento, hemos dado la impresión de no haber estado preparados, quizás porque no queríamos estarlo.
La carrera de Bonds --como bien apunta uno de sus abogados, Kevin Ryan-- ha sido fantástica, pero está desembocando en un final trágico. A diferencia de Pete Rose y de Joe “Descalzo” Jackson, involucrados en apuestas ilegales y ventas de juegos, cargos más graves en lo referente al comportamiento personal, la acusación que coloca una soga en el cuello de Bonds, haber mentido sobre el uso de esteroides, permite hacer crecer cifras.
Rose apostó como manager, luego sus números son reales, y Jackson recibió una propuesta para conspirar contra él mismo. Bonds fue sometido a tratamiento para mejorar su rendimiento.
Los quejidos de Bonds, podrían ser los de un “muerto”. Probablemente, esto lo obligue a terminar su carrera. Cierto, él puede continuar, como lo han hecho varios, pero, ¿estará dispuesto a quedar expuesto a las críticas más mordaces, a ser rechazado por los equipos como posible contratación, a seguir viendo cómo su imagen es carcomida?
Después de tanto padecer, aún con callosidad en su corazón guerrero, parece difícil que tome ese reto. No tiene sentido. ¿Qué importa dejar como asignatura pendiente la búsqueda de los tres mil hits?
Bonds ha estado sometido a una poderosa investigación de cuatro años, que lo ha golpeado en el hígado, tan destructivamente como lo haría un gancho de Mike Tyson. Su capacidad de asimilación y también su carácter fueron sometidos a prueba mientras perseguía los 755 jonrones de Hank Aaron. Permaneció de pie en medio de la tormenta de cuestionamientos.
¡Qué importa estar concientes que aún sin esteroides, Bonds hubiera sido un siete veces Más Valioso con más de 500 jonrones y el bateador más temido de toda una época! Las puertas de Cooperstown no van a abrirse, pese a que antes de 2003, los esteroides no eran prohibidos en el béisbol. Sin embargo, pueden apostar que su fama va a saltar encima de eso.
Él está siendo juzgado por un delito que no viola las reglas del béisbol y que en el universo del deporte tiene ahora sanciones bien especificadas.
Así que, la gran cifra estará ahí, esperando por las embestidas de Alex Rodríguez, Alberto Pujols o Ryan Howard, si es que logran extender su carrera lo suficiente para convertirse en terribles amenazas.
Ahora, si Bonds obtiene un veredicto favorable, podrá sentarse a la orilla del sol, aunque no se le abran las puertas de Cooperstown. Será un referente histórico contra viento y marea.