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Enloquecedor final de juego


Edgard Tijerino

¡Qué final de juego! Asfixiante y enloquecedor. Todos los que salieron del estadio, que lo habían visto todo, querían contarlo a gritos. Ganó el Bóer 1x0 con un gran pitcheo de Rafael García, el oportuno y dañino batazo de Jorge Luis Avellán, la atrapada de fantasía de Raúl Marval y el relevo violento pero angustioso de Pedro Minaya.
Utilizando respiración artificial en medio de una olla de presión, Minaya, con dos outs y las bases llenas, ponchó a Adam Fox con un strike discutible para frustrar al Chinandega con Gourriel y Noel al borde del infarto.
Minaya boleó a Edgard López, el primer bateador naranjero del noveno, pero ponchó a Gerardo Valentín. Wilson Batista lo complicó seriamente con un cohete, y tuvo que excederse para ponchar a Kevin Mahar, aprovechando un swing tan precipitado como desajustado. Otro pasaporte a Alexis Hernández llenó los costales y le colocó la soga al cuello al relevista dominicano. Fue entonces que ponchó a Fox para terminar con el suspenso.
Un brillante duelo de pitcheo entre los abridores de cuerda larga Rafael García, del Bóer, y Miguel Pérez, del Chinandega, iluminó con sorprendente intensidad el viejo y reumático estadio manteniendo al público sin parpadear, pendiente del misterio que en casos como éste encierra cada lanzamiento.
Hasta que Jorge Luis Avellán, con Travis Ezi en segunda, en el cierre del octavo y un out, fue encima de una bola rápida del relevista William Ponce y la aplastó con un swing preciso. Ese doblete entre right y center quebró la angustiosa cabalgata de ceros y proporcionó al Bóer ventaja de 1x0, que fue protegida por Minaya saltando obstáculos.
La certera y electrizante jugada del short indio Raúl Marval, que hizo rugir al publico en el inicio del cuarto inning, después que Edgard López abrió con doble contra Rafael García y se fue a tercera con roletazo de Valentín, fue clave para mantener la intriga que estuvo creciendo cero tras cero. Ahí estaba, bien dibujada, la primera amenaza del Chinandega, con Wilson Batista en el plato. Fue un cohete lo que bateó, pero Marval, adelantado, ejecutó un lance acrobático sólo posible para “comegatos”. Se contorsionó espectacularmente zambulléndose hacia su izquierda y ahogó la pelota contra el piso ante el asombro de todos. Reaccionó muy bien reteniendo a López en tercera y sacando a Batista en primera. Un out del tamaño de una montaña.
¡Qué salvada!
Pocos se percataron que Clyde Williams conectó tres hits. Todos querían salir a contar lo que habían visto, sufrido y disfrutado.