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Posada fue atrapado


Edgard Tijerino

Una fácil ecuación, diría el ingeniero Jorge Hayn, quien fue mi profesor en la universidad cuando equivocadamente intenté estudiar ingeniería sin tener el necesario ingenio. Y agregaría: Nada que ver con los intricados caminos necesitados de artificios de cálculo que se recorren en álgebra superior.
Seguridad y satisfacción de Jorge Posada, más el interés y la necesidad de los Yanquis, igual a un rápido arreglo. Eso fue lo que ocurrió. Problema resuelto con 52.4 millones de dólares por cuatro temporadas.
Después de su mejor temporada, Posada no quería irse y los Yanquis, conscientes de la escasez de catcheres de calibre capaces de ser tan productivos, obviamente buscaron cómo retenerlo.
Cuando Jorge Posada debutó con los Yanquis en 1995, siendo usado sólo en un juego, tenía 24 años y la receptoría de los Yanquis, en la cual crecieron y se desarrollaron Bill Dickey y Yogi Berra, estaba debilitada.
Ahora, con 36 cumplidos, Posada acaba de establecer como marcas personales en su carrera: 171 hits, .338 en average y 42 dobletes, mientras continúa siendo una garantía detrás del plato y su escopeta impone respeto.
En su último año de contrato, Posada redondeó una gran actuación ofensiva con ese promedio de .338 puntos, 20 jonrones, 90 empujadas y 91 anotadas. Sólo otros dos catcheres --Mike Piazza y Bill Dickey-- han alcanzado esas cifras en la misma temporada.
Los Mets estaban atentos a los movimientos de Posada, pero los Yanquis actuaron con prontitud y determinación, asegurándolo por los siguientes cuatro años, es decir, hasta los 40, una edad riesgosa para cualquier receptor.
Al cumplir 40 años, Johnny Bench, quien disparó 389 jonrones, tenía cuatro de haberse retirado, pero Carlton Fisk se extendió hasta los 46 en un verdadero alarde de consistencia, en tanto Bill Dickey se retiró a los 39.
Posada, un agente libre, podría haber tomado la opción de negociar con otros equipos, pero siempre manifestó tener interés en quedarse con los Yanquis y seguir vistiendo el único uniforme que ha usado. Su contrato supera los 13 millones que a Iván Rodríguez, de los Tigres de Detroit, le pagarán en 2008.
Ahora los Yanquis se concentran en el cerrador Mariano Rivera, de 38 años, a quien le habían ofrecido 39 millones por tres temporadas, pero esa oferta fue mejorada a 45 millones por el mismo tiempo, superando el promedio de 10.75 millones que Billy Wagner cobra con los Mets.
La oficina de Hank Steinbrenner se mantiene agitada. Sus hombres están pendientes de lo que decida Andy Pettitte, no pierden de vista a Johan Santana que podría estar disponible, y el New York Post apunta que le ofrecerán arbitraje a Alex Rodríguez, descartando perseguirlo como agente libre.