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“Me voy creyendo haber hecho de todo”


Carlos Alfaro

“No hay que entristecerse porque finalizó. Al contrario, sintámonos orgullosos porque ocurrió”.
Apegado a esa frase, el gran astro, Próspero González, trata de adquirir las fuerzas necesarias para imponerse al momento más difícil de su ilustre carrera en el diamante: la hora del adiós.
El viernes, Próspero colgó los spikes. Su presencia en el cajón de bateo intimidante a cuanto lanzador tuviera enfrente, ya no se dará. Sólo los recuerdos del zurdo, atacando con agresividad el pitcheo contrario, mientras acostumbró al público a ponerse de pie al hacer viajar largo la bola, nos quedan ahora tras su retirada.
“Me marcho y me siento un poco melancólico. Pero te digo con orgullo que me despido creyendo que hice de todo en el juego. Al final de mi carrera se me cumplió ser campeón con mi equipo, Chinandega”, dijo González.
¿Ese fue el momento más feliz de tu carrera?
“Indudablemente. Disfruté grandes batazos, actuaciones individuales impresionantes, pero mi campeonato con los Tigres no lo cambio por nada”.
¿Cuál fue tu jonrón más recordado y disfrutado?
“Tuve varios a nivel internacional, pero el más disfrutado fue uno contra Venezuela, que ayudó a Nicaragua a eliminarlos, y así clasificamos a la final contra Cuba (Maracaibo, 1998)”.
En casa, ¿cuál es el batazo largo que más recordás?
“Fue en los años 80. Yo estaba comenzando a jugar pelota y le bateé un jonrón con casa llena al Bóer, ese fue el más disfrutado en casa. Se lo pegué a Francisco Cruz”.
Dicen que para un jugador, la decisión más difícil es decir “hasta aquí no más”, ¿es tu caso?
“Indiscutiblemente que así fue. Pasé 24 años en la pelota, que cuando me llegó el momento de decir adiós, fue muy difícil aceptarlo. Me dolió, y no dormí durante varios días. Así como tuve muchas alegrías, eso fue lo más triste”.
Cuando se hablaba de las mejores primeras bases en tu época, las comparaciones eran entre Nemesio Porras y Próspero González, ¿qué pensabas de esas discusiones?
“Siempre los medios hacían esas comparaciones. Ambos sabíamos que teníamos buena calidad, pero en vez de crear molestias, más bien fuimos muy amigos, y para mí es un orgullo ser comparado con él”.
¿Cómo llegaste al béisbol mayor?
“Empecé a jugar la Juvenil Especial de 1981, y fui campeón bate en ese evento. Nemesio, Franklin López, Brant Ayea jugaban ahí, y yo fui uno de los más destacados. Luego llegué al equipo grande, y así comencé a jugar pelota de ese nivel”.
¿Tu ídolo en el juego?
“Siempre, desde niño, admiré a Pablo Juárez. Él fue quien me enseñó todo. Es más, al retirarse recuerdo que dijo que lo hacía tranquilo, porque dejaba un gran sucesor en primera base, que era yo”.
¿Cuál fue el lanzador que le descargastes jonrón y que más te llena de orgullo?
“Indudablemente que es el venezolano que te dije anteriormente. Ese era el actual coach de pitcheo del Bóer, Carlos Hernández”.
A nivel nacional. ¿cuál fue el lanzador más difícil con el que te mediste?
“Para mí fue César Tenorio. El más fácil no te lo diré, porque fueron muchos”, concluye el gran Próspero González.