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¿Volveremos a los Mundiales?


Martín Ruiz

En otros años, la atención del béisbol estaría centrada en la Selección Nacional, compitiendo en un Campeonato Mundial más, esos eventos que son la base de nuestra historia deportiva y beisbolera.
Sin embargo, hoy nos limitaremos a observar los resultados, molestos por no estar en esa fiesta a la que asisten equipos con menos tradición y nivel beisbolero que nosotros, como España, Tailandia, Alemania, Sudáfrica y el mismo Italia… Veintinueve comparecencias nicas en los Mundiales ahora no son nada, porque hemos perdido competitividad y estamos con un futuro incierto.
Desde que los profesionales entraron a los torneos de la IBAF, hemos ido perdiendo espacio, siendo relegados en los distintos eventos. Ya no nos invitan a las Copas Intercontinentales, de las que fuimos fundadores, porque ya no resultamos “atractivos” o “rentables”, a como comentó en su momento el dirigente boricua Oswaldo Gil. Y Australia, que hizo la Copa del 99, como un ensayo para las Olimpiadas, no nos invitó.
Fue espectacular la actuación pinolera en el Mundial del 98 en Italia, cuando finalizamos en el tercer lugar. Estaba en su final la presencia del bate de aluminio, los profesionales, o “ex” ya aparecían en las nóminas, pero también era el cierre de una década dorada del beis nica, para pasar a un nuevo siglo con muchas expectativas y temores.
Ya no vamos a los Mundiales por derecho propio, ahora hay que clasificar y enfrentar a equipos mejor confeccionados. Desafortunadamente, Feniba ha carecido del respaldo adecuado y no se ha tenido a los elementos idóneos para ganar esa clasificación.
En 2005 fue necesario que el equipo profesional Tigres de Chinandega aflojara su roster para facilitar peloteros que fueran a Arizona a conseguir la clasificación para torneo Preolímpico de La Habana en 2006, que también clasificaba a los Panamericanos y el Mundial de este año.
Nominalmente teníamos un buen equipo, con Justo Rivas, Henry Roa, Norman Cardoze, Sandor Guido, Adolfo Matamoros, Danilo Sotelo, Jorge Luis Avellán, Jasmir García, Stanley Loáisiga, en el ataque y defensa.
En el pitcheo se contaba con Aristides Sevilla, Julio César Ráudez, Oswaldo Mairena, Franklin Sánchez, Jairo Pineda, Juan Pablo López, Boanerges Espinoza, los prospectos Ariel Saldaña y Danilo Álvarez.
Los grandes ausentes eran Devern Hansack, Ronald Garth, Ofilio Castro, Jimmy González, Edgard López y Marlon Abea, pero lo que más faltó fue una mejor preparación, especialmente el fogueo. No hundimos en la segunda ronda del torneo cubano y finalizamos en el séptimo lugar, fuera del último torneo olímpico y del Mundial. Ajustadamente clasificamos a los Panamericanos.
Al no tomar acción en el Mundial, cortando una racha de 7 torneos en fila, desde que nos eliminaron para el de 1986 en Holanda, se pensó que habría un plan de reactivación del béisbol, algo similar a lo sucedido en 1992. Pero los talentos están encaminados hacia el béisbol profesional, a las menores del béisbol organizado.
Añoramos estar en el Mundial, pero también nos preocupa, después de ver el noveno puesto conseguido en 2001 en Taiwan, y los sextos lugares de La Habana 2003 y Holanda 2005… En los últimos parecía que nos habíamos encarrilado, pero da la impresión de que fue el arribo al vértice del rendimiento.
¿Volveremos a los Mundiales?… Ya veremos.