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INDIOS heridos


Edgard Tijerino

Tres derrotas consecutivas que han provocado un pequeño derrumbe en la tabla de posiciones, de 4-1 a 4-4, han alterado el sistema nervioso de casi todos en el campamento indio. Cierto, hacen falta 46 partidos, pero tratándose del Bóer, cualquier síntoma de flaqueza preocupa.
Y cuando amanece nublado, todo se ve turbio. Incluso se llegó a decir que la mano dura del manager Lourdes Gourriel estaba incomodando a muchos y, como ocurre siempre, se habla de ciertos cambios que podrían no llegar a darse. Es obvio que los directivos no pueden evitar rascar sus cabezas.
Históricamente en el Bóer nunca se toman las dificultades con calma, y eso ha afectado al equipo reiteradamente.
El público quisiera ver a Clyde Williams tumbando las torres de los diferentes parques con sus batazos, a Raúl Marval multiplicando esfuerzos efectivos y simplificadores en el campo corto, a Luis Lajara respondiendo como importado y a Dwight Britton echando humo.
En una liga en que por ahora los hombres de poder parecen estar en el congelador, Williams ha sido reducido a un jonrón, en tanto Marval se encuentra lesionado, Lajara podría estar haciendo perder la paciencia y Britton conecta apenas un hit en ocho turnos.
El Bóer inicia hoy una serie de dos juegos con León buscando cómo cerrar heridas.
Juan Figueroa fue bateado súbitamente en su único inicio; Melvin Cuevas no puede ocultar un promedio de 8.53 en carreras limpias después de dos aperturas, Gonzalo López, seguramente ansioso por impresionar, lanza para 6.35 en cinco entradas y dos tercios.
La velocidad en circulación de Travis Ezi ha sido bien apreciada, en tanto cuatro hombres, Jimmy González, Jorge Luis Avellán, Manuel Mejía y Marlon Abea, integran la carga de los trescientistas.
El bullpen tiene brazos estimables: el temible dominicano Pedro Minaya, Juan Serrano, Daniel Sarria y Byron Zepeda, trabajan para 0.00 luego de realizar nueve relevos, mientras el prometedor chavalo Víctor Duarte registra 1.80 en cinco entradas.
Aunque la Liga está comenzando, no son éstas horas de calma para los Indios.
El más presionado, como siempre, es el manager Gourriel, pero no puede creer estar escuchando sirenas de alarma en lugar de timbres de advertencia sobre las dificultades del momento.
Los Indios están heridos, pero no hay manchas de sangre sobre el tapete. No todavía.
dplay@ibw.com.ni