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Aquel Play Ball en 1970


Edgard Tijerino

dplay@ibw.com.ni
¿Cuándo el beisbol se sintió aquí desnudo y enclenque? Fue en 1967, cuando la Liga Profesional “tiró la toalla” y lo que era un gran espectáculo quedó sepultado. Fue en ese momento que descubrimos no tener suficiente material nativo a mano para reconstruirnos en el terreno aficionado. ¡Diablos!, como los profesionales estaban inhibidos, ni siquiera se le podía dar forma a una Selección competitiva.
El fútbol aprovechó y con la importación de jugadores por parte del Flor de Caña, Milca, Cecilia, Diriangén y UCA se adueñó de los principales titulares en los periódicos y espacios en radio y TV. Incluso, salió del Estadio Cranshaw y se instaló en el Nacional.
Mientras Carlos García batallaba por la Presidencia de Feniba, en poder de Gustavo Fernández, se hacían esfuerzos alrededor de la Liga Paco Soriano. Cuando Carlos asume las riendas en 1970, después de la derrota de Nicaragua ante Panamá en la excitante final del Campeonato C.A. de 1969, se organiza la primera liga de la nueva etapa de nuestro béisbol y los aficionados salen de sus rincones para volver a volcarse sobre las tribunas.
Con la participación de nueve equipos: León, Flor de Caña, San Fernando, Chinandega, Bóer, Cinco Estrellas, Granada, Managua y Carazo, se puso en marcha el proyecto. Ahí estaban dos miembros del Salón de la Fama, Bob Feller lanzando la primera bola y Joe DiMaggio en el cajón de bateo, mientras el Comisionado de Grandes Ligas, Bowie Kühn, era testigo del primer paso hacia el resurgimiento.
A pesar de su discreta calidad en ese momento, el béisbol volvió a ser fiebre sin necesidad de contar con la gruesa cantidad de extranjeros vista brillar en la época del profesionalismo.
El Flor de Caña, con César Jarquín y Aaron Morales, realizando milagros a la defensiva, Cirilo Herrington y Faustino Cortés encabezando la ofensiva y la dupla de Lacayo-Juárez haciendo estragos desde la lomita, se convirtió en el gran animador del certamen, pero no resultó campeón.
Una vez clasificado para la etapa final, el Flor de Caña fue eliminado por el Chinandega, víctima de una gran pitcheo de Ángel Dávila. Cargó con la derrota Sergio Lacayo, líder en juegos ganados del torneo con 15.
El San Fernando, con un equipo bastante “chapiollo” donde destacaban el artillero Carlos Aranda y los pitcheres Mariano López conocido como “Mama Moncha” y Octavio Taylor, sorpresivamente logró eliminar al León y llegó a disputarle el título al Chinandega.
Jugando en el viejo Estadio de Masaya, de maderas crujientes, el derecho Juan Oviedo sujetó al San Fernando, en tanto el Chinandega, encabezado por el líder jonronero del Torneo, Julio Lagos, con cinco, expulsaba a “Mama Moncha” para forjar una victoria por 5-2 y capturar el gallardete.
Entre los sucesos llamativos de ese primer certamen, Cirilo Herrigton resultó campeón bateador con .320 puntos. Fue el único que pudo superar la barrera de los .300, dado que Faustino Cortés, el sublíder, terminó debajo de esa cifra.
El líder en efectividad fue Ángel Dávila con 0.93, en tanto en ponches Sergio Lacayo registró un total de 142, completando 18 juegos con 15 triunfos y siete blanqueadas.
Se fracasó en el Mundial de Colombia, pero lo importante es que se logró dar el primer paso para el resurgimiento del béisbol aficionado en Nicaragua. 1970, con Carlos García al frente del operativo, fue el año del gran despegue.