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Brutal remate


Edgard Tijerino

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Por siete entradas, fue una noche de mil y una muertes, diría Sergio Ramírez. Perder 11 por dos frente a los Medias Rojas un partido cargado de incertidumbre por tan largo rato, fue un castigo nada divino para los Indios.
En la recta final de un juego sin dueño, con el marcador 3-2 a favor de Boston pero Cleveland ejerciendo una presión cada vez más intensa, Dustin Pedroia se convirtió en un verdugo implacable con dos grandes batazos, un jonrón de dos carreras en el séptimo y un doblete remolcador de otras tres en el octavo.
¿Escuchan ese quejido? Es el de un “cadáver”. No el de los Medias Rojas, que desde hace días estaban a la orilla de la fosa, aparentemente esperando un empujón, sino el de los Indios, que finalmente murieron sin taparrabos y sin aliento, derrotados tres veces seguidas por la tropa de Terry Francona.
Ese jonrón de dos carreras conectado por Dustin Pedroia en el cierre del séptimo y el relevo estrangulador de Jonathan Papelbon en el octavo fueron los factores claves para asegurar el boleto de los Medias Rojas a la Serie Mundial.
Ahora sí podemos creer que el fantasma de Babe Ruth ha sido espantado, que Fenway Park ha dejado de ser una casa de brujas.
Fue un juego complicado con Daisuke Matsuzaka apretando tuercas en los tres primeros innings y Jake Westbrook bateado con bastante libertad, mientras Boston construía ventaja de 3 por 0. Cleveland contragolpeó en las siguientes dos entradas y recortó la diferencia 3-2.
Un error de Julio Lugo en el séptimo reactivó la imagen de Bill Buckner en la Serie Mundial de 1986 frente a los Mets, pero un doble play milagroso frustró lo que fue el último intento de los Indios.
El primer inning estaba para más, pero Boston vio recortada su furia y la gran posibilidad de desequilibrar temprano como en el sexto juego, quedó reducida a una carrera, cuando J. D. Drew entregó una pelota para doble play con bases llenas y un out.
En el séptimo, después que Cleveland no supo aprovechar un error de Julio Lugo sobre batazo de Kenny Lofton al funcionar la defensa de Boston con un doble play de respiración artificial, Pedroia con Ellsbury circulando, enloqueció el Fenway con su jonrón contra el relevista Rafael Betancourt.
Las seis carreras del noveno con el estacazo de Pedroia y el jonrón de Kevin Youkilis, terminaron de sepultar a la tribu. Para cerrar el juego con un toque de espectacularidad, Coco Crisp realizó una atrapada monumental digna de Willie Mays o Jim Edmonds.