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Nalbandian, inmenso


Edgard Tijerino

¡Qué impresionantemente sereno, preciso y matador estuvo el argentino David Nalbandian mientras reaccionaba a tiempo para derrotar al suizo Roger Federer, el mejor tenista del planeta, por 1-6, 6-3 y 6-3, coronándose en el Master de Madrid!
Lo asombroso de Nalbandian es que previamente había “triturado” a Rafael Nadal y doblegado a Novak Jokovic. ¿Se imaginan lo que es encontrarse con los tres pistoleros más temidos y dejarlos tendidos de cara al sol?
El Federer brillante que vimos en el primer set, quebrándole el servicio a Nalbandian, yendo con seguridad a la red para definir, utilizando su primer saque como factor desequilibrante y mostrando esa llamativa habilidad para dibujar diagonales incontrolables, logrando imponerse 6-1, se fue de la cancha. No lo volvimos a ver.
No por arte de magia, sino por culpa de Nalbandian.
El argentino consiguió llevar su sistema nervioso al punto de equilibrio lo más pronto posible, algo necesario para poder pelearle cada pelota a Federer cortándole su crecimiento casi siempre aplastante. Nalbandian sacó del baúl ese repertorio que le permitió minimizar a Nadal y descifrar a Jokovic en cuartos de final y en semifinales.
Nalbandian se estableció neutralizando la agresividad y el poder de Federer con una movilidad inagotable, alcanzando pelotas improbables, ejecutando cruces mortíferos y siendo extraordinariamente efectivo atacando el segundo saque del suizo.
Finalista en Wimbledon durante 2002, Nalbandian perdió ritmo y comenzó a abrirse paso desde las sombras prudentemente, mientras inyectaba consistencia a su juego hasta llegar a disputar esta final. ¡Cómo se fajó el argentino en los cambios de metralla desde el fondo! En ese terreno, sólo Nadal le respondía con autoridad a Federer.
La falta de seguridad en el primer servicio y el total de 38 errores no forzados, empujaron a Federer hacia la oscuridad después de ejercer un dominio inicial que parecía no dejar margen para discutir su superioridad.
Nalbandian regresó del 1-6 tomando ventaja 3-0 y 2-1 en los sets siguientes y logró meter a Federer en el laberinto, con toda su experiencia y talento, en los momentos de gran presión.
Cada vez que pierde Federer, y eso ocurre raramente, el tenis mundial se estremece. Como ayer en Madrid, por culpa de David Nalbandian.