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¡Qué explosión!


Edgard Tijerino

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Flotan las banderas, hieren las metrallas, visten de púrpura los emperadores. No, no es Rubén graficando el juego de anoche, pero sus frases en Canto de la Sangre pueden utilizarse para dimensionar la explosión ofensiva de los Medias Rojas, que hizo salir rápidamente a Fausto Carmona pidiendo auxilio y aplastó 12x2 a los ahora golpeados Indios de Cleveland, forzando la batalla decisiva.
Los de Boston se quitaron el “olor a difunto” con el jonrón que J.D. Drew disparó con las bases llenas en el cierre del primer inning, y el operativo rompe-corazones de seis en el tercero. ¡Diablos!, eso no entraba en los cálculos previos.
¿Quién iba a pensar que el momento clave se presentaría tan temprano? Los Medias Rojas llenaron las bases sin out para el bateo de Manny Ramírez, Mike Lowell y Drew. Impresionó ver cómo Carmona que, tambaleándose entre las arenas movedizas, se enderezó ponchando a Ramírez con un trabajo de filigrana y dominando a Lowell con el primer lanzamiento. Precisamente, cuando el derecho dominicano ganador de 19 juegos parecía haber recuperado su tamaño y su confianza y trataba de dibujar un cero tan grande que apagaría la luna en Boston, Drew, con el conteo de tres y uno, le pegó con tal solidez a la pelota, que salió de las pantallas llegando hasta nuestras butacas.
El impacto que produce el jonrón de cuatro carreras es demoledor, y aunque Carmona consiguió oxígeno después del jonrón solitario de Víctor Martínez, liquidando el segundo inning, se derrumbó en el tercero y fue relevado por Rafael Pérez, que continuó siendo bombardeado. Cuatro hits, tres bases por bolas y dos errores, facilitaron esas seis carreras que terminaron con el suspenso del juego.
Cleveland intentó reaccionar en el séptimo con triple de Ryan Garko y fly de sacrificio de Jhonny Peralta, pero en el octavo, Boston agregó otro par por boleto a Youkilis, doblete de Ortiz, fly de sacrificio de Ramírez y sencillo empujador de Mike Lowell.
Alejado de la presión que se suponía sería agobiante para Schilling y los Medias Rojas, el veterano tirador derecho cabalgó sobre la tranquilidad manejando la saludable ventaja.
Los Indios mostraron lucidez en la defensa con jugadas como la de Sizemore decapitando una línea profunda de Ellsbury entre center y right, y las ejecutadas por el cuadro interior simplificado peligros cuando ya todo estaba consumado.
Ahora, todo depende de un juego. Es la hora del japonés Daisuke Matsuzaka, quien naufragó en el tercer duelo frente a Jake Westbrook, nuevamente su rival, cuando no hay más allá y la ecuación se reduce a vencer o morir.
Obvio, ahora Boston encendido y en casa, se ve más grande y es favorito. Una racha de tres victorias no es una proeza para la tropa de Terry Francona, pero los valientes Indios no pueden ser descartados. Han mostrado lo suficiente su reluciente dentadura para sostenerse como una seria amenaza.