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Baker ahora es un “rojo”


CINCINNATI / ESPN

Dusty Baker tiene una nueva imagen.
El manager de 58 años se puso una nueva gorra rojo brillante de Cincinnati y una camiseta rojiblanca el lunes durante su presentación como el nuevo manager de los Rojos. El color no le sentó bien.
"Éste es el primer uniforme rojo en toda mi vida," dijo Baker.
Como jardinero ganó una Serie Mundial usando el azul de los Dodgers en 1981. Cómo manager ganó 1,162 juegos en el anaranjado y negro de San Francisco y el azul de los Cachorros.
Llevó a los Gigantes a la Serie Mundial de 2002 y llevó a los Cachorros a cinco outs de la Serie Mundial de 2003. Luego de un año laborando para ESPN, está de vuelta en el béisbol, y de vuelta a la búsqueda de su meta.
"Estoy inspirado," dijo Baker, el primer manager negro en la historia del primer equipo profesional de béisbol de todos los tiempos. "Siento que vine aquí por un sinnúmero de razones, no sólo para manejar un equipo de béisbol.
"Ojalá que todos vengan con la misma meta de ganar, y que podamos tener la parada de campeones, que es algo que realmente, realmente necesito. Lo necesito malamente. Ustedes no saben cuánto necesito eso."
Una temporada ganadora podría ser razón para una parada en estos lares.
Los Rojos no ganan una Serie Mundial desde 1990, cuando Lou Piniella fue contratado y los llevó a barrer a Oakland. Han llegado a los playoffs tan sólo una vez más luego de eso, perdiendo ante los Bravos de Atlanta en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en 1995.
La ciudad enloqueció cuando Ken Griffey Jr. regresó a su lugar de origen antes de la temporada 2000, pero fue tan solo una sensación pasajera. Los Rojos vienen de completar su séptima temporada perdedora de forma consecutiva, su racha más larga desde 1945-55.
Han pasado por dos dueños y tres gerentes generales desde 2003. Baker es su quinto manager en ese periodo, siguiéndole los pasos a Bob Boone, Dave Miley, Jerry Narron y Pete Mackanin, quien tomó las riendas de la novena en julio de forma interina.
En ese momento, el gerente general Wayne Krivsky se le acercó por vez primera a Baker, quien había sido despedido por los Cachorros luego de ser sotaneros en 2006. Baker pasó este año lejos del juego, usando el descanso para trabajar con analista de ESPN y pasar tiempo con su familia.
"Fue necesario porque tenía que cerrar algunas heridas que tenía abiertas por lo de Chicago," dijo Baker. "Estaba bastante golpeado cuando llegué aquí."
Baker no volvió a escuchar de los Rojos de nuevo luego de la temporada. Para ese entonces, ellos habían decidido que era él a quien querían para el puesto.
"Queríamos traer a la persona que sentíamos que era la mejor decisión para llevar a los Rojos hacia adelante y de vuelta a ser ganadores, pero también que proveyera la estabilidad, la continuidad y la credibilidad que predicamos," dijo el gerente general Wayne Krivsky.
Baker se impresionó con la manera en que los Rojos lo persiguieron, ofreciéndole un contrato por tres años.