Deportes

La pesadilla de Gagne


Edgard Tijerino

De casi “monstruo” a no confiable. Así ha sido el vertiginoso deslizamiento del relevista de 31 años, Eric Gagne, quien entre 2002 y 2004 se convirtió con una autoridad impresionante, en el mayor factor de seguridad cerrando juegos que podíamos imaginar.
La destreza del brazo derecho de Gagne, respondiendo a los dictados de su cerebro, fue un tesoro para los Dodgers. Él provocó asombro llegando a salvar 55 juegos en igual número de oportunidades con 1.20 en efectividad, atravesando 82 entradas y un tercio, mientras ponchaba 137 durante un fulgurante 2003.
Un “monstruo” en construcción. Eso parecía ser Gagne cuando extendió su impactante dominio a lo largo de una racha de 84 rescates sin titubear. ¡Diablos! La más extensa racha anterior era de 54, establecida por Tom Gordon, es decir, 30 menos. Medio planeta de diferencia. Quizás una marca para todos los tiempos, mientras no aparezcan “robots” en los bullpen.
Pero, ¿quién es dueño del próximo instante? En su gran momento, cuando afectarlo era misión imposible, Gagne sitió un agudo tirón en el codo consecuencia de ligamentos rotos. El dolor le partía el brazo, el alma y su futuro.
Fue a la lista de inhabilitados del 1 de abril al 14 de mayo, y del 13 de junio hasta el final de la temporada, limitado a 14 apariciones. Durante en 2006, mientras transcurría su último año de contrato, sólo trabajó dos veces. Confiando en un diagnóstico alentador sobre su recuperación, los Rangers de Texas lo firmaron, pensando que estaban garantizando los cierres de juego para 2007.
En 34 juegos entre el 13 abril y el 31 de julio, Gagne se apuntó 16 salvamentos con dos triunfos, antes de ser capturado por Boston, necesitado de fortalecer su bullpen.
Gagne ganó dos, perdió dos y no salvó en 20 faenas, sólo una superior a un inning. No, no era el mismo. Así que las expectativas sobre su posible aporte se fueron desvaneciendo, obligando a los exigentes aficionados de Boston a masticar frustración.
Como Boston ganó cómodamente el viernes, no fue angustioso ver a Gagne llenar las bases antes de cerrar el juego ponchando a Grady Sizemore. El sábado, tuvo la oportunidad de hacer algo por los Medias Rojas. Entró en el inning 11 detrás de un trabajo de dos ceros realizado por Papelbon, pero después de un out, con el marcador 6-6, soportó un hit y cedió una base.
“No más”, dijo el manager Francona, y ése fue el inicio de un estrepitoso derrumbe que incluyó el arrastre de Javier López y John Léster. Los Indios fabricaron siete carreras y regresaron a Cleveland con la serie 1-1.
¿Volverán a utilizar a Gagne?, se preguntan en el Boston Globe. Esa es, por ahora, una terrible intriga.
dplay@ibw.com.ni