Deportes

Bofetada femenina


Mariano López

El fútbol se practica en Nicaragua desde 1907, y la participación nacional en competiciones oficiales de la FIFA y de índole olímpico datan desde 1941, cuando se debutó en el Campeonato Centroamericano en Costa Rica. Ahí sufrimos tres terribles goleadas que presagiaban el negro futuro de nuestro insípido balompié masculino.
Pero en los últimos años, hay esperanzas por buenos resultados, pero no son los varones los que nos devuelven las sonrisas, sino las mujeres, que este año nos han brindado dos excelentes resultados tanto con la Sub 20 y Sub 23, saltando a segundas rondas con triunfos contundentes.
Desde 1941 a la fecha, el fútbol masculino pinolero ha ido de mal en peor. Pasaron 57 años para que se diera una luz en el camino. En 1998, en los XVII Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe de Maracaibo, Venezuela, el combinado nacional accedió a la siguiente ronda al superar 2-1 a su similar de Trinidad y Tobago, con anotaciones de Miguel Cruz y Hamilton West. Ese equipo lo dirigió Florencio Leiva, con asistencia de Róger Rodríguez.
El resto de la historia es de sufrimiento y derrota, como lo demuestran los resultados obtenidos y diferentes competencias en las que hemos participado.
El fútbol femenino se impulsa a partir de 1997 con la organización de los Campeonatos Nacionales que organiza, dirige y controla Fenifut. Esta modalidad del balompié pinolero atraviesa un dulce momento histórico al clasificarse a la siguiente ronda en dos eventos internacionales distintos.
Primero fue la selección mundialista Sub-20, que logró su boleto a la siguiente ronda, al superar a la selección de Guatemala. Ahora el turno fue para la selección Olímpica Femenina sub-23, que logra pasar a la siguiente ronda derrotando en par de desafíos a la selección salvadoreña. Estos dos triunfos son los impactos oficiales más sobresalientes de selecciones nacionales de fútbol nica en cien años de practicarse en el país.
Los triunfos alcanzados por las selecciones femeninas son una bofetada a los varones que por actos indisciplinados e irresponsables han dado muchos sinsabores a la afición nicaragüense. Así como las muchachas, que se entregan en el terreno, los elogios son también para Edward Urroz, como arquitecto del éxito alcanzado.