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“Koriko” y su ¡qué tal!


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Hoy regresa a Nicaragua el cuerpo sin vida, pero garante de un recuerdo imperecedero, de Edgard Castillo, el popular “Koriko”, un cronista deportivo que atravesó por varias décadas zigzagueando entre los contrastes de nuestros atletas, con una sed de ilusiones infinita.
Hombre fácil de apreciar y de entender por lo espontáneo de su sencillez y la limpieza de sus acciones, ése fue en todo momento “Koriko”, un fanático de los Yanquis de la cabeza a los pies, al revés y al derecho.
Tanto, que de haber podido expresar su último deseo habría dicho: quiero irme con una gorra y un uniforme del equipo que nos proporcionó la grandiosidad de Babe Ruth, Lou Gehrig, Joe Dimaggio y Mickey Mantle.
Por una de esas casualidades, falleció “Koriko” precisamente cuando sus Yanquis se estaban desvaneciendo frente al empuje de los Indios. Seguramente hubiera escrito: “Nos espera una Serie Mundial sin los Yanquis. ¡Qué tal!”.
Esa fue, por largo rato, su expresión favorita, la del cierre de sus columnas. ¡Qué tal!.
Cuando llegué a La Prensa, en enero de 1970, “Koriko” era el Jefe de Deportes. Coincidí con él en uno de los escritorios para dos que llenaban la Sala de Redacción. Nada lo perturbaba. Un hombre tranquilo, buen esposo, buen padre, buen trabajador, buen amigo, buen compañero, vivió abrazado a la tranquilidad. Ninguna tempestad podía sacarlo de sus casillas.
¿Cómo hace?, me preguntaba, conciente de mi “vocación” para discutir, explotar y descarrilarme emocionalmente.
Necesitamos tanto de personas buenas que duele mucho perder a una de ellas en esta sociedad tan carcomida. Todos los que conocieron a Edgard Castillo deben estar lamentando su partida. No quedan muchos como él, con un profundo respeto por los otros, una virtud que mejoraría en gran medida este desventurado país.
Su estilo fue directo. “Sin duda, una derrota dolorosa para el Bóer. Las bases quedaron llenas de indios. ¡Qué tal!”. Tan boerista como yanquista, un informe de “Koriko” funcionando como scout en los patios, fue decisivo para llevar al Bóer a Julito Cuarezma.
El referente de la crónica deportiva pinolera ha sido Leonardo Lacayo Ocampo, conocido como “Don”, y “Koriko” admitía haberse inspirado en sus escritos. Perteneciente a la generación de Chico Pinell, Eugenio Leytón, Oswaldo Bonilla, Ernesto Bunge “Mr. Hit”, Sucre Frech, Evelio Areas, René Cárdenas, “El Fat” García y tantos otros, “Koriko” cubrió toda la primera etapa de la Liga Profesional, el crecimiento del fútbol en el cierre de los años 60, la carrera de Kid Pambelé, del “Ratón” Mojica y los inicios de Alexis Argüello.
Siempre estuvo claro de que la amistad es la prolongación de la familia y sabía multiplicarla y cultivarla.
Ahí está, encorvado sobre su máquina de escribir Underwood, ajustándose los anteojos mientras ordenaba sus ideas, soñando y vibrando. La vida es dura, amarga y pesa, decía el poeta. No cuando se es como Edgard Castillo, el inolvidable “Koriko”, tan fácil e imperturbable como su ¡Qué tal!.
PD: Hoy, desde las 2:00 pm se estará velando el cuerpo de Edgard Castillo en la funeraria Don Bosco, y su entierro será mañana viernes a las dos de la tarde en el Cementerio Jardines del Recuerdo.