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Poca historia y muchas ganas


Con pocos latinos en sus filas, dos de los equipos más jóvenes del béisbol disputarán la corona de la Liga Nacional.
Los Diamondbacks de Arizona, nacidos en 1998, y los Rockies de Colorado, surgidos en 1993, dejaron en el camino a los Cachorros de Chicago y los Filis de Filadelfia, equipos con más de un siglo de historia.
Los Rockies están en su segunda postemporada, luego de caer en la primera ronda de 1995, mientras que Arizona luce en sus vitrinas la corona en la Serie Mundial de 2001.
Colorado tiene una ofensiva poderosa, encabezada por el veterano Todd Helton y Matt Holliday, así como los prometedores Brad Hawpe, Troy Tulowitzki y Garret Atkins.
El japonés Kazuo Matsui, después de varias temporadas decepcionantes en Grandes Ligas, parece haber encontrado su lugar, así como el catcher venezolano Yorvit Torrealba, quien ha sobresalido por su capacidad de producir a la hora buena.
El lado flaco de los Rockies, al menos en el papel, es el pitcheo, aunque en el playoff divisional ante Filadelfia se comportó a la altura de los consagrados.
El zurdo Jeff Francis y el novato dominicano Ubaldo Jiménez dominaron a su antojo a la poderosa tanda de Filadelfia, mientras que el cuerpo de relevistas lució inmenso, con destaque especial para el cerrador panameño Manny Corpas, a quien empiezan a llamar el nuevo Mariano Rivera.
Por su parte, los Diamondbacks tienen precisamente en el pitcheo su principal arma, con un trío de abridores experimentados como Brandon Webb, Doug Davis y el cubano Liván Hernández.
El novato Micah Owings es también un arma letal de los Diamondbacks, no sólo con su brazo, sino también desde la caja de bateo.
En la temporada regular, Owings disparó 20 hits en 60 turnos, incluidos siete dobletes, un triple y cuatro vuelacercas, para promedio de .333 y 15 carreras impulsadas.
Asimismo, Arizona cuenta con uno de los mejores cerradores del momento, el dominicano José Valverde, quien encabezó las Grandes Ligas en juegos salvados con 47, una garantía para una ofensiva carente de super estrellas.
El ataque de los Diamondbacks está repartido desde el primero al octavo, sin ningún hombre con las características de Helton y Holliday, los dos grandes artilleros de Colorado.
El novato Chris B. Young, Eric Byrnes, Stephen Drew y Mark Reynolds constituyen la columna vertebral de la ofensiva, que perdió por lesión a uno de sus principales puntales, el segunda base Orlando Hudson.
Como equipo, los Diamondbacks parecen más balanceados en los diferentes aspectos de juego, pero los Rockies aún mantienen el impulso de los últimos días de la campaña regular, que los llevó a entrar a los playoffs de manera espectacular.
Y el “momentum” en el deporte puede ser un factor que incline la balanza a favor de un equipo o atleta que aparentemente luzca menos capacitado que sus rivales.
En la temporada regular, los Rockies ganaron diez de 18 enfrentamientos ante los Diamondbacks, aunque ese indicador no dice mucho.
Si no, pregúntenle a los Yanquis, que le ganaron sus seis juegos a los Indios de Cleveland en el calendario regular.