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¿Morirán los Yanquis?


Edgard Tijerino

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Primero fueron golpeados por el bateo destructivo de los Indios; después, drásticamente atornillados por un pitcheo implacable de Fausto Carmona. Con la soga al cuello 0-2, los Yanquis esperan ver hoy a Roger Clemens tan restaurado como el David de Miguel Ángel en Florencia, para poder seguir con vida y evitar una imprevista barrida.
A los 45 años, “El Rocket” no es aquel gran pitcher fabricante de estragos que solía ser, pero en la estructura monticular de los Yanquis es una mejor escogencia que el veterano Mike Mussina y el novato Phil Huhges. Su registro fue de 6-6 con 4.18 en efectividad y 68 ponches en 99 entradas.
Clemens frente a Jake Westbrook, un derecho de 30 años, limitado a seis triunfos por nueve reveses en este 2007, después de haber conseguido consecutivamente 14, 15 y 15 victorias. Curiosamente, Westbrook, que puede ser sepulturero de los Yanquis hoy, llegó a ese equipo en 1999 y salió en 2000, sin conocer Nueva York.
Cuando los Yanquis enviaron al japonés Hideki Irabu a los Expos, recibieron a Westbrook, junto con Ted Lily y Christian Parker. Al año siguiente, para conseguir a Dave Justice, lo entregaron a Cleveland junto con Zack Day y Ricky Ledee.
El problema mayor de los Yanquis ha sido el nuevo hundimiento de Alex Rodríguez y la infuncionalidad de su bateo central, incluyendo a Jeter, que siempre ha sido feroz en octubre. ¿Cómo es posible que Jeter, Rodríguez, Matsui y Posada sólo hayan conectado un hit en 28 turnos en los dos primeros juegos?
Jeter, siempre temido en postemporada, tiene ese único hit en ocho intentos; Rodríguez, seguro Más Valioso, de 8-0 sin empujar carrera desde 2005; Posada, el cuarto mejor bateador de la Liga, de 7-0, igual que Matsui.
Para remate, el prospecto Joba Chamberalain, mortífero relevista de cierre de temporada que lanzó para 0.38 ponchando a 34 en 24 entradas, perdió la ventaja de 1-0 sin permitir hits, agobiado por los mosquitos y víctima de un descontrol. Una base, un wild, un toque y otro wild antes de un golpe, facilitaron el empate de la tribu en el octavo, forzando el extra inning y la resonante victoria del segundo juego.
En su 14 postemporada consecutiva, un alarde como el de los Bravos de Atlanta por largo rato, estos Yanquis que no se coronan desde 2000, vuelven a ser colocados a la orilla de la fosa después de la brusca eliminación frente a Detroit en 2006.
¿Encontrarán la pólvora suficiente para respaldar a Clemens y salir algo del hoyo? Pocos lo creen.